MIS COSAS DE JACA

Estas páginas van destinadas a todas aquellas personas que quieren a su ciudad, como me sucede a mí con la mía, Jaca. Hablaré, pues, de “mis cosas” esperando que alguna de ellas pueda ser también la tuya o, sencillamente, compartas mi afición por “colarme” entre el pequeño hueco que separa la memoria de la historia, lo general de lo particular o lo material de lo inmaterial. Estas “cosas de Jaca” están construidas a base de anécdotas , fotos de ayer y hoy, recuerdos y vivencias mías y de mis paisanos y de alguna que otra curiosidad, que me atrevo a reflexionar en voz alta. No es mi propósito, pues, ocuparme de los grandes temas de los que ya han tratado ilustres autores, es más bien lo contrario: quiero hacer referencia a rincones ocultos, héroes anónimos, huellas olvidadas, sendas por las que ya no se pasa, lugares que fueron un día centro de atención y hoy han sido relegados a la indiferencia, al olvido o al abandono; a unos escenarios donde se sigue representando la misma obra pero con otros actores.

sábado, 27 de febrero de 2016

QUINTA DE SAN LURE. JACA






Es mi intención contaros unos recuerdos de mi infancia, cuando la finca de San Lure se cruzó en mi camino; dejar constancia de la personalidad de su creador, D. Fermín Díaz  Gómez; así como relataros lo que yo he podido averiguar sobre la historia de  esta ejemplar finca –jardín del S. XIX,  que todavía hoy constituye uno de esos  rincones de Jaca que vale la pena visitar.



             Capítulos 

  •       1º - Correrías por S. Lure
  •       2º - La figura de D. Fermín Díaz (su constructor)
  •       3º - Algunos avatares sobre la historia de S.Lure




Capítulo 1º
Correrías por S.Lure

No me cabe la menor duda de  que  en Jaca hay muchas cosas interesantes para fijarse y visitar, pero también tengo claro que San Lure es una  de ellas. Para algunos puede ser  desconocida, para muchos jacetanos seguro que lo es menos, y para mí, representa una época imborrable de mi niñez.
Me acerco a San Lure, desde mi vecindad, desde las 50 viviendas  protegidas  que forman el Barrio de San Juan, inauguradas en 1958, que surgieron, en parte, encima de los escombros del que fuera proyecto estrella de los alcaldes republicanos en el 1934, el flamante Ferial,  que no distaba más de 300m. de San Lure.
Vista al fondo del Ferial y del Barrio San Juan. A la derecha Villa María y el caminito que, pasando por la fuente de San Lure, conducía a la entrada de la finca por la parte oeste. Eran los años  80 y la  grúa de centinela y la excavadora a modo de termita estaban presagiando la fuerte especulación urbanística en Jaca.

 He soñado muchas veces con las correrías que de críos nos pegábamos por esa finca y  con el estrecho caminito que salía desde la última casa del barrio (Casa Calderón),  entre unos espesos “arañoneros” de más de tres metros de altura, membrilleros y ”zirgüelleras” silvestres por un lado y por el otro,  los bancales de  Villa María y que nos conducía a este destino.  


Fuente de S. Lure, al fondo 
VillaMaría
 (1968)
Espacio actual de la fuente
(2014)
Tras la casa, y después de atravesar una curva muy sombría, siempre hacíamos un parón obligado para echar unos buenos tragos de agua fresca que  brotaba del caño de la fuente de “San Lure”  o de “Villa María”, cobijada debajo de un joven nogal y que hoy, como otras fuentes, ha sido tragada por las nuevas  urbanizaciones. Desde la fuente ya podíamos ver el muro que rodeaba la finca, “nuestra” puertecilla  pequeña de hierro, que era el acceso a la finca por el oeste y que no suponía ningún obstáculo saltarla, para nosotros.

Parte de la tapia que rodeaba la Finca de San Lure.
La ausencia de televisión, la proximidad de la naturaleza, los juegos al aire libre, la gran cantidad de horas que pasábamos fuera de casa, la curiosidad innata de los niños, nos llevaba a explorar cosas nuevas casi a diario y  pronto  se nos planteó  un reto  nuevo y tentador: ¡La  finca de San Lure! ¿Qué habría detrás de esos muros? ¿Quién viviría  allí?  Esas eran  preguntas que  nos retumbaban y que no estábamos dispuestos a pasar por alto.

 En efecto, no tardamos mucho tiempo en saber lo que encerraba esa tapia de piedra. La tendencia a sentirnos orgullosos de nuestras travesuras,  el sabor de lo prohibido, el saltar  la tapia, era demasiado tentador  como para que unos chavales de 9 y 10  años no resolviéramos ese  misterio lo antes posible. 

Vista de San Lure hacia 1911: San Lure llevaba  unos 15 años construida.  

La sorpresa fue asombrosa y hechizante: caminitos con pequeños muros, que a nosotros nos parecían interminables laberintos; estanques a modo de plazoletas;  setos con un corte impecablemente recortado; fuentes con estanques, con unas piedras erosionadas en el centro; rosas y rosales de todos los colores; una casa con grandes  cristaleras, llena de  plantas y macetas; unos árboles que parecían  pinos, pero que no habíamos visto nunca; bancos de piedra; una torre de hierro, de unos 15m. de altura, con escaleras y  con una veleta en la parte superior; una piscina octogonal; una caseta con muchísimas herramientas de carpintería y de jardinería en la que el señor Hilario, el jardinero, y “guardés” de la finca, hacía sus trabajos; una casa  destruida con un agujero muy profundo y  con una vegetación que poco a poco se iba comiendo la casa.


interior invernadero
Esto era lo que más nos chocaba, ¿por qué estaba todo tan bonito y cuidado y la casa estaba destruida?, ¿por qué no la arreglaban? También había una casa en el lado opuesto, al este, donde un par de mastines del Pirineo vigilaban la entrada principal  y a donde jamás nos atrevíamos a acercarnos por razones obvias. Además, en la parte norte, había un frondoso bosque y, hacia el sur, huertos con hortalizas y árboles frutales.
 En definitiva, no llegábamos a comprender qué significaba todo aquello tan distinto al resto del paisaje que rodeaba el Ferial,  pero nos imaginábamos que eso debía pertenecer a algún conde, marqués, o a alguien muy rico e importante, pues saltaba a la vista que era tan bonito o más que el paseo ajardinado de Jaca, situado  al otro lado de la ciudad y que se  llamaba, por aquel entonces, “Paseo del General Franco”.

variedades plantas exóticas

  Como digo, fueron muchos días en los que, para matar la tarde, nos colábamos, cuando veíamos que la bici del jardinero no estaba en la puerta. Esa era la  señal inequívoca de que no había llegado, pero esta precaución, no evitó que más de un día nos sorprendiera haciendo de las nuestras y nos “encorriera” hasta llegar a la tapia salvadora, que saltábamos de un brinco, al tiempo que escuchábamos: “Ya os cogeré, “pajaros”, ya os cogeré”. 

Una vez dentro, nuestras diversiones favoritas eran:  la de subir a la torreta de hierro  e imaginar que estábamos en las almenas de  un castillo como veíamos en las películas, la de cazar pájaros y la de bañarnos en lo que para nosotros era una pequeña piscina octogonal.


La Torre en 2014




Torre observatorio  hacia 1911
















Por alguna razón, que entonces no alcanzábamos a comprender, en la parte norte, muy boscosa, había muchísimos pájaros y nidos. Esa concentración de aves, no creo equivocarme si digo que se debía a la tranquilidad y paz que encontraban en un recinto cerrado,  así como a la presencia de agua y frutas. Sea como fuere, entrar a cazar pájaros con los tirachinas era uno de nuestros  entretenimientos preferidos : gorriones, tordos y picarazas, abubillas  y algún “picatroncos” eran las  víctimas de nuestros certeros disparos. Así como los huevos y las “crietas” que arramblábamos de los nidos a los que trepábamos como auténticos  monos.

El cedro más bello del Parque, testigo  mudo a lo largo de 118 años, sigue gozando de una salud prodigiosa al mismo tiempo que nos muestra  la fuerza y  el empeño del hombre que lo plantó: D. Fermín Díaz Gómez.  
Tal era nuestra confianza en las incursiones en la finca, que casi la considerábamos nuestra segunda casa, y ese relajamiento nos llevó a cometer una imprudencia que terminó con nuestras aventuras: la de darnos algunos chapuzones en la piscina. Esta última osadía, a pesar de que tomábamos la precaución de poner a uno de vigilancia, nos salió cara, pues, metidos desnudos en el agua, nos sorprendió el hijo del señor Hilario. Sucedió que Luisito, que ese día hacía de vigilante y custodiador de la ropa, no dio la voz de alarma a tiempo, y, asustado por la presencia del “guardés”, marchó “escopetiau” para casa y el “guardés” nos pilló “in fraganti”. ¿Cómo salir de esta? ¿Era cuestión de salir corriendo para que se salvara alguno? ¿Cómo lo íbamos a hacer, si el hijo del señor Hilario había cogido nuestra ropa?  La sonrisa de este y su satisfacción por habernos “pillao” bien pillaos y por vernos las caras  contrastaba con nuestra desesperación. Es cierto que no se cebó con nosotros, nos miraba fijamente a las caras con la curiosidad y con la seguridad de conocer a alguno de nuestros padres, pero para sorpresa nuestra no nos pegó a ninguno, su calma y su sus palabras nos tranquilizaron un poco, su plan parecía no ser improvisado y sabía que iba ser eficaz y definitivo: “ Volver por donde habéis entrao y decirles a vuestros padres que vengan a buscar vuestras ropas”.  Eso es lo único que nos dijo, esa fue su única acción, la de cogernos la ropa y soltarnos esa frase. Así que, esta vez el  camino de la fuente lo tuvimos que recorrer  en pelotas, con una mano delante y otra detrás y, una vez en casa, no nos quedó otro remedio que explicar a nuestros padres la  “sastrada” que habíamos hecho y decirles dónde se encontraba nuestra ropa, para que la recogieran.




Pérgola construida sobre una un estanque en el lado oeste del chalet y delante de la "piscina"
Huelga decir que en casa nos cayó una buena tunda y que,  yo al menos,  no volví a pisar San Lure hasta 1995,  fecha en la que dicho parque se abriera  a todo el público de Jaca, tras haber pasado a ser propiedad del Ayuntamiento. 
D. Hilario y su esposa Dña.Conchita
En el 1967, a los 79 años de edad, falleció D. Hilario Larraz el que fuera guardés y jardinero de la finca y que con tanto esmero la cuidara ayudado  en los últimos años por su hijo Fermín. Quiero  terminar este primer artículo recordando unas hermosas palabras que le dedicó a D.Hilario,  Mª Jesús Gállego el día de su fallecimiento:

 " Alfombrarán tu paso. Magnolios, gladiolos, rosas, violetas, lilas, adelfos, jazmines, azuzenas, nardos, jacintos,, yucas, peonías...Como un haz de apretado de tantas primaveras que tú llenaste de flores. De noche, al acudir a velar tu último sueño y atravesar el jardín lleno de luna y sombras, me pareció verte sentado en uno de los bancos de piedra, apoyando el recto bastón, cubierta la blanca cabeza, contemplando con tu corazón ya muerto ese jardín que amabas tanto..." 
 
De la impresionante figura de D. Fermín Díaz Gómez, creador de esta espléndida finca- jardín, de cómo y por qué se gestó su construcción y de su historia a lo largo de los años  hablaré en los dos próximos artículos.


La desaparecida fuente de San Lure. Al fondo, la puerta de acceso 
y muro de la parte oeste.




Capítulo 2º
La figura de D. Fermín Díaz
 (su constructor)

  







     La villa de San Lure fue fruto del empeño de un jacetano tenaz y emprendedor, D. Fermín Díaz (1846-1926), casado con María Pradas Escartín (1844-1909)


   Desde 1892, ambos son usufructuarios de estos terrenos, por fallecimiento de Pascual    Pradas, cuyos herederos  serán sus hijos Pio y Dolores Díaz Pradas.

 María Pradas y Fermín Díaz



 No fue D. Fermín un jacetano que pasara desapercibido para sus paisanos en una ciudad que apenas alcanzaba los 5.000 habitantes, y más si tenemos en cuenta algunos rasgos de su personalidad: inquieto, emprendedor, viajero, generoso, de fuertes convicciones republicanas, masón, industrial, comprometido con la política local y profundamente católico.

D. Fermín Díaz Gómez  delante del chalet de San Lure

      Era fácil verlo por Jaca, en su coche tirado por su yegua “Pati”, con el que con frecuencia se acercaba hasta su finca de Miramón (Sigüés), donde tras previa autorización del sr. obispo, el 2 de diciembre de 1904, inauguró y abrió al culto público una capilla que dedicada  a Santa Orosia, él mismo había construido, y a la que invitó a criados, colonos y habitantes de  Mianos, Sigüés y sobre todo de Aso Veral, así como a  pastores y carboneros que, con el resto de invitados jacetanos, ascendieron a 89 personas; o haciendo excursiones a lugares más lejanos como el Roncal. Una afición, la de montar a caballo, que estuvo a punto de costarle la vida, cuando paseando por las inmediaciones de Navasa, cayó de su caballo y al pretender desmontarse, fue arrastrado  algunos metros sufriendo una fractura de brazo, dislocación de la muñeca y contusiones varias.
Campechano  y generoso, no dudó en donar, en el año 1875 al Ayuntamiento, la cantidad de 277 pesetas con 5 céntimos, obtenidos de los beneficios de la publicación de la Abeja del Pirene, para destinarlas a los heridos de guerra que estaban en el hospital de Jaca o de prestar su coche para trasladar a los heridos al hospital  en un incendio que tuvo lugar en la Casa del Amparo. Aquel día, septiembre de 1911, codo a codo con bomberos, fuerzas de la guarnición y otros coches de servicio público, auxilió a viejecitos y enfermos que, huyendo del siniestro, se encontraban exparcidos por la carretera entre el pálido resplandor de la luna y las terribles llamaradas del incendio.
De la misma manera que regaló un órgano para la iglesia de Loarre, donde el matrimonio tenía parte de su extenso patrimonio. También dejó muestra de su hospitalidad y talante democrático cuando Alfonso XIII, el 3 de septiembre de 1903, visitó la ciudad de Jaca.


D. Fermín frente al invernadero                               Misma toma en 2014


Se dio el caso de que  las autoridades de Jaca se vieron en la necesidad de prestarle al rey un buen mulo, el mejor, para que el rey  subiera a San Juan de La Peña. Y ese mulo, paradójicamente, era propiedad de D. Fermín, un declarado y convencido  republicano. ¿Accedería D. Fermín a tal petición? ¿Sería prudente hacerla?, pronto se disiparon las dudas. Cuando le llegó dicha solicitud a D. Fermín, contestó, no sin cierta ironía: “Puede usted asegurar a su majestad que irá en este mulo como en su propio trono”.

 Relacionado con el mundo de la cultura de la ciudad, participó como administrador de “La abeja del Pirene” (1870), semanario científico- literario de intereses locales y de avisos, con el lema “Cultura, moralidad y trabajo”; de la misma manera, entre sus amistades contaba  con la del ilustre aragonés D. Joaquín Costa, quien  pasó más de un verano en la flamante villa de San Lure.



D. Fermín Díaz en su bodega "La industrial Jacetana" : fábrica

de aguardientes vinos y licores

Fue miembro activo de la “Logia pirenaica Central” en la que  también figura su hermano Manuel Díaz Gómez, por aquel tiempo,  médico en Tiermas.También formó parte como vicepresidente, de la "Sociedad de propietarios de Jaca" , entre cuyas finalidades se encontraba la de velar por los intereses de sus propiedades pagando un Guarda particular para la vigilancia de las fincas de los asociados.
Sus relaciones y contactos le proporcionaron el honor, de ser el primer jacetano al que se le comunicó, mediante telegrama particular, que el gobierno francés había aprobado, de manera definitiva, el ferrocarril de Canfranc, noticia que no tardó en publicar, para todos los habitantes, el Pirineo aragonés del 9 de diciembre de 1883.
   
 Como era frecuente en esta época, como acomodado comerciante y propietario, fue teniente de alcalde en la primeras décadas del S.XX, en aquellos consistorios elitistas que solían gobernar la ciudad, de la misma forma que lo había sido anteriormente D. Pascual Pradas, padre de su esposa María.

      Pero donde más mostró su inquietud, sus dotes como innovador y moderno empresario, fue en su doble faceta de comercial e industrial. En efecto, debajo de los porches de la actual plaza de la Catedral, entonces de la Constitución, en el nº2, tenía una tienda de quincallería en la que vendía los productos más novedosos de la época: perchas de hierro, palanganeros, telas impermeables y un elemento imprescindible y que era el único ajuar con el que llegaban muchas parejas de novios al matrimonio: la “cama”, pero, en este caso, también a la última moda, pues se trataba de una cama de hierro que podía ser pagada en cómodos plazos de diez reales semanales.



Pirineo Aragonés 1885
  En la calle del Obispo nº 16, es donde D. Fermín tuvo su fábrica de aguardiente y de licores y donde incorporó el "complicado" material, que, el 13 de abril de 1884, recibió  desde París para instalar su fábrica de gaseosas y agua de seltz, amén de vender la mejor leche de burra, muy apreciada por sus propiedades terapéuticas: remedio contra la tisis,gripe,afecciones pulmonares, infecciones intestinales, laxante, beneficiosa para la piel, etc. además de vinos, anises, y cervezas de calidad superior.


Diploma de Honor, (París 1889)
Convencido de la valía de sus productos, y aprovechando una Real Orden en virtud de la cual, el Estado financiaba los gastos del viaje, no dudó en  participar en la Exposición Universal de París de 1889 , donde, además de visitar Versalles, pudo observar lo que en ese momento  era la muestra más novedosa de la arquitectura y de las posibilidades del hierro como material de construcción: la flamante   torre Eiffel, realizada para conmemorar el centenario de la Revolución francesa y que probablemente le inspiraría para construir en su jardín una pequeña torreta observatorio, también de hierro, con forma piramidal y montada a base de remaches.



Medalla  EXP. Aragonesa (1885-1886)
En esta Exposición obtuvo un diploma de honor de la República francesa por sus vinos y licores, galardón que se unía a los ya conseguidos en la exposición de1885-86, celebrada en Zaragoza, donde la Real Sociedad Argonesa de Amigos del país le había concedido una  medalla de 2ª clase por varios licores y una medalla de 3ª clase por sus anisados y licores, así como la obtención de medalla de plata en la Exposición  Universal de Barcelona de 1888 por los vinos añejos que celosamente conservaba en su bodega.



    


Medalla de plata EXP. de Barcelona (1888)
Tenía ya 50 años, en 1896, cuando obtuvo, por real orden, autorización  para edificar en nombre de sus hijos “una casa de planta baja y poner en la misma  árboles frutales” (EL Pirineo Aragonés), en el terreno que ocupaba el montículo de San Lure. Pero su mente iba algo más allá, pues ante la incredulidad y asombro de sus paisanos, decidió transformar ese secarral que era en esos momentos San Lure , situado al este de las  murallas de la ciudad, en un auténtico vergel, obra que le llevaría 2 años y que terminaría en 1898; esto significó  la  aparición del primer espacio de importancia transformado por el hombre fuera de las murallas de Jaca, a excepción de la Ciudadela, construida en el siglo XVI.




No era D. Fermín un hombre al que le asustaran los retos. Porque transformar ese bloque  de piedra de salagón, sin agua y escasa vegetación, lo podía ser para otro , pero no para él, pues ya había mostrado esa determinación y compromiso en empresas de altos vuelos.
 En efecto, en 1883 ganó una subasta de obras, ante la dura competencia de empresarios foráneos: Astigarraga, Torres, Gaso, y Colomé, por una cantidad de 231.699 pesetas (después de haber hecho una rebaja de más del 18% del presupuesto de la contrata) para  realizar las obras del Canal que traerían la tan esperada  agua a Jaca.


D. Fermín en la cascada del jardín            y         Misma toma de la cascada 2014

  No es de extrañar, pues, que, a base de dinamitar para acondicionar la parte superior del monte de San Lure, de  desgajar la roca para que pudieran penetrar las raíces de los árboles, de llevar innumerables carretadas de tierra y de realizar una  deriva del Canal, que por tubería de hierro subió a lo más elevado y se desparramó en 53 bocas de riego, no solo consiguiera el agua necesaria para las plantas y el huerto, sino que realizase estanques, fuentes y hasta una pequeña cascada, para dar vida a uno de los jardines particulares e  históricos más importantes de Aragón.


              “ INCREDULORUM CONVICTIONI 

          ET VIATOTORUM COMMODO”

          “Para convencimiento de los incrédulos y comodidad de los viajeros”


Parte del pequeño folleto donde el notario José Mª Bandrés, en 1911, resumía el titánico esfuerzo que a su juicio supuso la construcción de la la finca de San Lure




     En el punto más alto de la finca, a 812m. y en el lado oeste, construyó un bonito “chalet”, cuyo nombre, por uno de los lados  de la fachada, nos revela la verdadera razón de ser de la finca, pues  al nombre del monte, San Lure, le añade el de “Villa María”, su esposa.




Chalet de "Villa María"
Profundamente enamorado de ella, quiso D. Fermín que María tuviera un lugar relativamente próximo a Jaca, al que se accedía tras pasar la muralla de Jaca por  la puerta de Felipe III.Y que además, fuera más saludable para poder pasar allí largas temporadas, reponiéndose de su delicada salud y encontrar alivio a sus constantes dolencias.




D. Fermín en la entrada del Chalet 
Por otra parte, tampoco  nos debe de extrañar que le buscara un lugar fuera de las murallas,  si pensamos que Jaca, en ese momento,  estaba saliendo, gracias a la llegada del agua y del alumbrado ( 1892),  de una infraestructura casi medieval:  de candiles y quinqués, de diligencias, de agua de pozos y  sin alcantarillado para aguas fecales. 








Frente sur del chalet

Además,  sus habitantes  tenían verdadera obsesión y  pánico a los brotes de cólera. Razón fundamentada, puesto que se habian dado brotes de cólera entre los años 1884/86. En 1886 se había declarado lazareto en Anglasé (Canfranc), y en 1890 hubo epidemia en Jaca.







Glamour en la Belle époque jacetana en S. Lure
Con este  panorama, y  con la fe que se tenía en aquellos tiempos en “tomar los aires”, San Lure  representaba  un auténtico balneario  para Dª María Pradas Escartín, la cual no tardaría mucho en convertirse en el alma  de aquella Finca, hasta  tal punto que, posteriormente, muchos de sus visitantes seguían viendo, en aquellas flores y jardines, el espíritu de quien dicen que tenía una bondad y una amabilidad exquisitas.











SAN LURE 

Pletórico de aromas y bellas flores
te yergues altanero y majestuoso
coronando con manto de mil colores
un montículo que un día fue escabroso.

En tu ambiente, impregnado de poesía,
flota un sueño eterno y subyugador,
y tus auras suaves, en su armonía,
parece ser que arrastran la voz Amor.

Todo en ti es dulce paz, y en tus rosales
jugueteando el céfiro murmura madrigales
y se oye en la espesura del ruiseñor el trino.

Bello Eden que, en eterna primavera
encierras en tus flores una dulce quimera,
fruto de un sueño halado, bello y divino.

                     (Vicente Guarido, 1916)
   



D. Fermín con su hija Dolores





Balcón gótico de la casa de D.Fermín Diaz, casa que fuera
  de los Santa Fe y posteriormente residencia del Merino
(Julí Soler Santaló, 
Arxiu Fotogràfic Centre Excursionista de Catalunya)    

 


Perspectiva del balcón desde
 la lonja de la catedral
Desgraciadamente, Dª María tan solo pudo disfrutar esa finca- jardín durante 11 años, pues falleció el 15 de mayo de1909, víctima de una crónica afección que, sufrida con verdadera resignación cristiana durante largos años, fue motivo de triste presentimiento.  
Cuentan que D. Fermín, desde esa fecha, no volvió a ser el mismo, y que, para aliviar su pena, adquirió como costumbre sentarse en  el balcón de su casa, desde el que podía ver la Lonja de la Catedral, para enterarse, de primera mano, de los jacetanos que fallecían, con el objetivo de no perderse ni un solo  funeral, fuera quién fuera el difunto, y que  fue su costumbre, hasta el fin de sus días, acudir a   la Catedral para dar  el más sentido pésame a los familiares de los fallecidos. Era una manera, su manera, de sentirse cerca de los que, como él, habían sufrido la pena y el dolor por la pérdida de sus seres más queridos. 




Entrada de  acceso a la finca por la parte este,
 con rosales a modo de arcos triunfales


Misma panorámica  hoy día:  (2014)









Capítulo 3º
Algunos avatares sobre la historia de S.Lure
                         


El topónimo de “Lure” no parece muy frecuente en España, de hecho, yo, al menos, el único que conozco es el de la ciudad de  Jaca. En cambio, sí aparece en Francia, relacionado con un monje de nacionalidad irlandesa, llamado Diocolo, quien, tras pasar por Austria y el Jura francés (diócesis de Besançon) ejerció, hasta su muerte, el apostolado.



S. Deicolo  de Lure, patrón de la
 ciudad francesa de Lure
Allí fundó una abadía, ya octogenario, allá por el año 610, abadía  que pronto adquirió fama, gracias a los numerosos milagros que obró el santo, entre los que destacan la suspensión de su capa en un rayo de sol y la domesticación de animales salvajes.“Deicolo abati de Lure”, como se conoce a este santo, es venerado en la ciudad actual de Lure, enclavada en el departamento de Haute-Saona en el Franco-Condado, región  que fuera en otro tiempo parte de las   posesiones españolas, en la época de los Austrias (siglos XVI y XVII).
Y, puestos a suponer, por un momento pensé que ese nombre habría llegado a Jaca vía Camino de Santiago, pero me gusta más imaginarme que fuera un jacetano que anduviera con los Tercios españoles el que, a su regreso a casa, se acordara o le recordara este montículo de Jaca al de Lure  y lo bautizara con el nombre de San Lure.



El montículo  de Jaca llamado de San Lure, junto con los terrenos anexos,
fue comprado el 16 de enero de 1833, ocho meses antes de la muerte de Fernando VII, por Ramón  Mariano Escartín,  por  la cantidad de 83 duros y  tenía una extensión aproximada de seis fanegas



(Izda)-Huerto dentro de los muros de la finca, situado al sur y pegado a la casa del jardinero
(Dcha)  misma foto y perspectiva tomada en 2014


       San Lure fue reconvertida en finca/jardín  por D. Fermín Díaz entre el 1896 y el 1898 y siguió en manos de la familia Díaz Pradas   hasta que su hija, Dolores Díaz, hermana de D. Pío Díaz (el que fuera primer alcalde republicano en Jaca durante la insurrección republicana del 12-13 de diciembre de 1931 y luego diputado en las Cortes Constituyentes (1931-1933) por el Partido Republicano Radical) lo vendiera en 1976 a  ocho particulares, que luego formaron la “Comunidad de propietarios de Sanlure  S.A.”
  

Plano original de la Finca de San Lure de  1896.
 Se puede observar en la parte norte, según se entra
a a la derecha, en un cuadrado,un trocito de jardín,
“versallesco” que nunca se llegó a materializar
   Realmente, D. Fermín se procuró para el jardín gran variedad de plantas, muchas de ellas poco o nada vistas en aquella época en Jaca; de hecho, en este jardín se encuentra el único ejemplar que hay en Jaca de Lluvia de oro (“Laburnum anagyroides”). Probablemente pudo ver estas y otras plantas en jardines franceses  y no dudo de que en su mente estuviera presente la visita a Versalles, cuando viajó a París a la Exposición de 1889, puesto que en el plano del proyecto inicial, aunque no se realizara, se observa en la parte noreste del jardín, enfrente de la casa del jardinero, un diseño de jardín de “tiralíneas y compás” claramente versallesco…




Vista  actual de la entrada al
 espacio que en su día ocupó
el chalet de “Villa María”
El primer contratiempo serio que sufrió  la Finca tuvo lugar durante la Guerra Civil Española (1936-1939), un  triste acontecimiento que D. Fermín, para su suerte, no llegó a contemplar. El suceso tuvo lugar en 1937 cuando  30 aviones Tupolev SB-2 Katiuscas del ejercito republicano    bombardearon la ciudad de Jaca y un certero  bombazo hiciera  añicos el bonito chalet de Villa María, haciéndolo saltar por los aires. Posiblemente lo confundieron con la finca de un rico terrateniente o, lo  que parece más probable, pensaron que era uno de los tres objetivos que tenazmente perseguían los pilotos de la aviación republicana: La Casa Palacio de los Navarro (“Casa de la Paja”), una emisora alemana y la casa-polvorín de Castán , estas dos últimas a las afueras de Jaca, cerca de la Cantera. Sea como fuere,  el caso es que, paradójicamente, una de esas bombas fue a caer precisamente  en el chalet que un republicano, D. Fermín Díaz, había construido con tanto mimo. Chalet que, por otra parte, sus hijos y dueños, D. Pío Díaz  y su hermana  Dña. Dolores, no volvieron a reconstruir, permaneciendo sus ruinas hasta que el Ayuntamiento de Jaca acondicionó dicho espacio, colocando casi en el mismo  lugar una moderna pérgola metálica.


-  Uno de los varios “cenadores”
de la finca de San Lure
El jardín original se disponía en sentido longitudinal, con una orientación este/oeste y  con un  paseo que corría por  la cresta del montículo a lo largo de 175m. dividiendo, a su vez, el jardín en dos partes claramente delimitadas: la cara norte y la sur, con plantas perfectamente adaptadas a la mayor o menor humedad e insolación. Alrededor del chalet había varios cenadores metálicos por cuyas “paredes” trepaban hiedras, enredaderas y flores.
Escaleras que ayudaban a
 salvar los desniveles y comunicar
 los distintos espacios del jardín 







Paralelo al paseo central  corrían dos sendas, a menor altura, y  pequeños muros de piedra de los que salían pequeñas escaleras que comunicaban las partes altas con la partes bajas, con el fin de  facilitar el acceso a los distintos bancales de su huerto. 






     Además de la torre mirador, construida en hierro, destacaban algunos enclaves llenos de belleza como la preciosa fuente en frente del chalet, la cascada, el invernadero, la fuente de la piña, así como otros estanques y rincones siempre adornados por bellas plantas, solo turbadas por el murmullo del agua que corría por toda la finca.




Ayer y hoy de la hermosa panorámica de la fuente  y del paseo central  

Siguiendo a Pedro Mª Garrido Lagunilla y al inventario que publicó en 1994, había las siguientes especies de árboles y setos:

                     - Árboles :nombre y número de ejemplares                             
Acer sp. (9 ejemplares). Cupressus arizonica (16). Cupressus macrocarpa (2 ). Cupressus sempervirens (4). Cedrus sp.(25). Magnolia grandiflora(1). Pinus sp.(35). Picea pungens (68). Populus sp (4). Prunus  pisardií (43). Salix babylonica (9)                                          
- Setos:
450 m2. de: Rsa sp. Iris sp. Cupressus sp. Buxus sempervirens. Thuya sp. Viburnum. Evonimus. Phormium sp etc. 230 m.l. de: Ligustrum ovalifolium. 270 m.l. de Buxus sempervirens. 140 m.l. de Cupressus sempervirens. 33 m.l. de Evoniumus japonica

La finca tenía una extensión de unos 15.770 m2, contando el jardín,  los prados, los huertos, los árboles frutales, la granja, el chalet y  la casa del jardinero con pajar y bodega incluidos.


  En 1988 parte de este terreno (3000 m2) pasó por junta de  compensación al Ayuntamiento de Jaca, para hacer el nuevo “Parque de Sanlure.”


La plazoleta vista en sentido contrario.
En el primer caso con el chalet    al fondo y en el segundo tras la remodelación (comparativa)




 Escudo de Jaca
                realizado en el suelo
Una vez que parte del Antiguo San Lure pasa a manos del Ayuntamiento de Jaca, se inician una serie de remodelaciones  y acondicionamientos en el jardín, que se llevarán a cabo a lo largo de tres años (1988-1991) y que, de una manera sucinta, se pueden resumir en: mantener, con algunas modificaciones, la entrada  con 6 arcos con flores; reordenar y hacer nuevos muretes con piedras viejas traídas de Hulle y Barós; pavimentación de andadores; vallados; riegos por aspersión para los parterres; cuatro fuentes, dos  para beber; completar el suelo con enlosados de piedra de Isún; realizar un sencillo escudo de la ciudad de Jaca con piedras de canto rodado del río Aragón; construir la pérgola metálica; traer la acometida eléctrica para la iluminación (25 farolas); construcción de gradas en la parte oeste para el auditorio de  espectáculos  al aire libre,  la plaza dura la recuperación de la casa del jardinero para transformarla en bar.   



     A pesar de este loable esfuerzo, el jardín actual, que sigue siendo un lugar hermoso, ha perdido gran parte de su calidad artística y sabor decimonónico, que reflejaba perfectamente una época y la personalidad de su creador, D. Fermín Díaz; así mismo perdió una tercera parte de la superficie  de lo que fue el jardín original.


Panorámica de la finca de San Lure hacia 1940


Por otra parte, la fuerte especulación urbanística que  se llevó a cabo en el resto de la ciudad no fue ajena a San Lure. En  1982, tan solo 6 años después de la compra del terreno relativamente barato, “Sanlure S.A” construyó el primer bloque de pisos para, de esa manera, entrar en una espiral de recalificación, junta de compensación correspondiente, nuevas construcciones, y compras y ventas de viviendas que no cesó hasta 1992.


Plano donde se puede observar la urbanización y
 el diseño de cómo iba a quedar
el jardín de San Lure tras su venta


La inauguración del actual “Parque de Sanlure” y su apertura al público, por el alcalde  Armando Abadía, tuvo lugar  el 29 de marzo de 1993.



 Placa que anuncia el espacio público remodelado por
 el ayuntamiento del  “Parque de Sanlure”



En 1994, el Ayuntamiento  establece un horario de apertura y cierre del Parque, así como un sistema de vigilancia a cargo de la policía local.

“Rosa rosae” nombre de la cafetería actual ubicada en la antigua casa del jardinero
     y Terraza  y vista de la cafetería.



En lo que fue la casa del jardinero, existe hoy una cafetería, “Rosa-rosae”, con unos agradables veladores  que todavía respiran la paz y la tranquilidad del espíritu que un día tuvo esa finca.



Imágenes del interior de la cafetería en una
 noche de rock and rock.
En esa cafetería, se organizaron, durante unos años, cada dos meses, unas tertulias literarias donde acudían una veintena de  amantes de la literatura para  cambiar opiniones sobre algunas lecturas escogidas. Y, de forma esporádica, también  se han ido organizando actuaciones musicales nocturnas, fundamentalmente, de bandas de rock and roll.




 En el otro extremo del parque, en la plaza auditorio, también se han sucedido numerosos eventos folclóricos y musicales a lo largo de estos últimos años.

    Plaza y auditorio ubicada en la parte oeste de la antigua finca.



Foto del jardín original con uno
                 de los cedros centenarios.
La vida del “Sanlure” de hoy, de estos últimos 20 años, casi sigue transcurriendo con la calma y la tranquilidad de antaño. A pesar de ser un lugar público y  de no pasar desapercibido a algunos  románticos y a algunas parejas de novios que acuden allí para hacer el reportaje de fotos el día de su boda, no es un lugar muy frecuentado por los jacetanos, sobretodo si lo comparamos con otras zonas de Jaca ajardinadas, pero sigue siendo un lugar único, una auténtica joya, donde uno puede perderse paseando por sus preciosos  rincones, relajarse y contemplar, entre otras bellezas, los dos exuberantes cedros, que por sí solos, justifican la visita.




Estanque
Termino con unas hermosas palabras de otro jacetano, Miguel Medrano, al que como a mí, la finca de San Lure, le robó un poco de su tiempo: “Este paseante solitario, ya digo, no puede evitar un sentimiento cuasi lírico, pues San Lure tiene Hechizo. He preguntado al parque, sin respuesta, claro,: ¿Qué día vuelven las golondrinas? ¿Cómo hacen el amor las mariposas? ¿Dónde nacen los ríos? ¿Por qué se ríen las ardillas? ¿Por qué, siendo lo que somos, queremos ser otros? ¿ Por qué hay personas que nunca conocieron el amor? ¿ Por qué se pierde la ilusión? ¿Por qué laberinto del vivir de cada día, a la luz mineral de la tarde,  queda la mirada perdida en el infinito, como miran las vírgenes románicas? Con sinceridad, no lo sé. Adiós, viejo parque. Volveré con frecuencia a visitarte, pues formas parte de esta ciudad que me acompaña , y conmigo va por los misteriosos y oscuros caños de la sangre.” 





Villa María nevada  hacia 1930,
 foto de D: Francisco de las Heras.

Deseo que, tras estos tres capítulos dedicados a la finca de San Lure, os hayáis entretenido un poco, con la esperanza  de que los que ya conocíais el Parque podáis disfrutar de él, si cabe, un poquito más. Y a los que no lo conocíais, haberos descubierto un rincón encantador de Jaca, que fue un parte del sueño de un jaqués emprendedor: D. Fermín Díaz Gómez.


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Quiero dar especialmente las gracias a sus  familiares, descendientes de los Díaz-Pradas  que me han proporcionado algunos datos y fotografías antiguas que me han ayudado a conocer el trazado original de esta finca-jardín. Ha sido un placer compartirlo con todos vosotros.
  1. No conocia tu blog. Me gusta y lo visitaré siempre que pueda. Hay muchas cosas cercanas que no conocemos.
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  2. Bonito reportaje Valentín.Gracias por brindárnoslo.
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  3. Me das ánimos para continuar.Muchas gracias.
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  4. Acabo de encontrar tu blog Valentín. Me encanta. Concretamente la finca de San Lure y sobre todo de Villamaría es uno de los lugares donde he jugado yo también en mi infancia. Lo recuerdo tal como tu lo cuentas.
    Espero con muchas ganas que me cuentes la historia de la finca San Lure. Fué un lugar también mágico para mi y mis amigos del barrio en nuestras correrías infantiles.
    Muchas gracias, y sigue publicando más cosas.
    Enrique (IES Pirineos)
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  5. Hola Enrique, no sabía que también habias jugado por esos lares. Nos queda poco de aquel viejo paisaje, pero todavía podemos tomar un café en el "Rosa- rosae". Un abrazo amigo.
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  6. Carlos Piedrafita26 de julio de 2014, 9:56
    Valentín, un amigo me ha enviado un acceso a tu estupendo blog, gracias por recordarnos lugares tan queridos de nuestra única Jaca, mis recuerdos se emparejan con los tuyos, nuestro barrio..., eso era jugar de verdad, los carros eran castillos y a todo le encontrábamos su lado fabuloso, desde la Plaza del Toro hasta lo alto de Rapitán, no había rincón sin explorar.
    Gracias y continúa por favor.
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  7. Hola Carlos.! Un fuerte abrazo!. Efectivamente te recuerdo con tus esquíes por el ferial, ( un día si puedo hablaré de nuestro ferial), así como a tus padres en la entrañable zapatería situada en el del chaflan entre la calle Zocotín y la calle Bellido Y como no, de tu pequeña tienda de deportes, de la que sabes, fuí un modesto pero fiel cliente. 
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  1. Acabo de leer la historia de D. Fermín. Me ha encantado Valentín toda la información transmitida y las fotografías. No conocía nada de la vida del fundador de la finca San Lure. Muchas gracias por contarnos todas estas cosas. Un fuerte abrazo. Enrique
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  2. Realmente apasionante Valentín. Gracias por acercarnos tus "Cosas de Jaca" tan interesantes. Saludos
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  3. Ateneo Jaqués, gracias a vosotros por vuestro empeño en divulgar testimonios e inquietudes de escritores tan frescos e interesantes.
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  1. Hola, Tino. Con la cantidad de vueltas que cuando era un chaval llegué a dar por Jaca y sus andurriales, incluido el Ferial y sus proximidades, y la cantidad de vallas que llegué a saltar, más la cantidad de vueltas que llego a dar ahora cada vez que regreso de visita (ya no salto ninguna valla), resulta que jamás había oído hablar de Villa María ni, hasta hace dos años, por un folleto del hotel en que me alojaba, había oído hablar tampoco de la existencia del parque de Sanlure, cuya misma ubicación física a fecha de hoy incluso desconozco, aunque por lo que dices en tus interesantes capítulos parece que debe ser bastante grande y, como ya a través de ellos puedo situarme, será sin duda la primera visita que haré la próxima vez, en la que incluiré un café en el rosa-rosae, rosa-rosae, rosam-rosas, rosae-rosarum, rosae-rosis y rosa-rosis (o algo así, según las enseñanzas de D. Juan Begué -qepd- y de D. Germán Salgado Hervella, entre otros admirables profesores de latín de mis tiempos). Un abrazo. PLV.
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    1. Hola de nuevo Paco:
      No eres el primer jacetano al que el Parque le pasó desapercibido.Su cacter privado y su ubicación no ayudaban mucho. Pero es raro que paseando por el Ferial no te fijaras. Estaba detrás de la tapia del Ferial, y delante de una chopera, casi rozando las "Casas Baratas", a 50m. hacia el sur de dichas casas. Entre dichas ellas y el Parque, pasaba un amplio camino de tierra, que llegaba hasta Ipas, atravesando las vias del tren por unos tuneles cercanos a la Fundición. D. Germán (qepd) fue para mi el mejor profesor que tuve. !Y qué habilidad la suya encendiendo los cigarrillos con la cajetilla de cerillas a una mano!. Un fuerte abrazo.
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  2. Gracias porla inforzmación,estuve el veranopasado y es una delicia,pero efectivamente, no había nadie.
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    1. Gracias a ti, por leer el articulo. Espero que la proxima vez que pasees por el Parque, te guste o lo disfrutes un poco más.
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  3. soy jacetana aunque llevo muchos años viendo fuera de Jaca. Pôdrias decirme donde se encuentra este parque?.
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    1. Hola Maribel. No sé si fue a ti o a tu hermana a la que tuve el gusto de saludar el día que se celebró el 50 aniversario del Domingo Miral. Si eres tú, en esa breve conversación, te mandé recuerdos para Lalo y Jose. Fuimos bastante amigos y yo te podría contar bastantes anecdotas de nuestras andadas por Jaca. El Parque se encuentra a 50m. hacia el sur de las "Casas Baratas".
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    2. Ateneo Jaqués.Muchas gracias por vuestra atención. Yo también he comenzado a seguir vuestra tarea, espero saludaros en algúno de los proximos eventos que organiceis.
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  4. Muy interesante, Valentín. Nos agradan tus artículos. Abrazos.
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  5. Por este parque dí el primer paseo con mi nieta cuando tenía un mes, mientras ella dormía en su carrito y yo le cantaba, nunca olvidaré los sentimientos tan extremos que desahogué por ese precioso lugar. Conocer ahora su historia es como un imán que me atrae a volver de la manita con ella. Muchas gracias.
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  6. Hola Trimbolera.Efectivamente has dado con la "clave", ese lugar tiene imán, especialmente para aquellos que hemos jugado en ese paraje durante la infancia.Gracias a ti por leerlo.
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  7. Y también, con tu permiso, lo comparto porque todos los que entran a mi bobo-blog deben de conocer el tuyo y así podrán disfrutar, como yo, de un auténtico testimonio histórico de Jaca contado de primera mano.
    El Parque de San Lure y Villa María tienen magia. Mi hijo también se encaramaba, con sus amigos, por la torre y los árboles ... !!!
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