MIS COSAS DE JACA

Estas páginas van destinadas a todas aquellas personas que quieren a su ciudad, como me sucede a mí con la mía, Jaca. Hablaré, pues, de “mis cosas” esperando que alguna de ellas pueda ser también la tuya o, sencillamente, compartas mi afición por “colarme” entre el pequeño hueco que separa la memoria de la historia, lo general de lo particular o lo material de lo inmaterial. Estas “cosas de Jaca” están construidas a base de anécdotas , fotos de ayer y hoy, recuerdos y vivencias mías y de mis paisanos y de alguna que otra curiosidad, que me atrevo a reflexionar en voz alta. No es mi propósito, pues, ocuparme de los grandes temas de los que ya han tratado ilustres autores, es más bien lo contrario: quiero hacer referencia a rincones ocultos, héroes anónimos, huellas olvidadas, sendas por las que ya no se pasa, lugares que fueron un día centro de atención y hoy han sido relegados a la indiferencia, al olvido o al abandono; a unos escenarios donde se sigue representando la misma obra pero con otros actores.

jueves, 16 de marzo de 2017

LAS REJAS DEL AYUNTAMIENTO DE JACA










Detalle de una de las rejas de la fachada del Ayuntamiento de Jaca.




Puerta de la fachada del Ayuntamiento 1917.

Esas dos grandes rejas de hierro forjado   "...fueron elaboradas por el notable herrero jacetano  Simón de Maisonaba. Cada una pesó nueve quintales y seis libras; costaron 1.062 sueldos jaqueses"(Aznárez J. Francisco , Estudios de Hª Jacetana,1960).

La restauración de la fachada realizada en 2005, en la que desapareció el color negro con el que se había embetunado para protegerla de las inclemencias climátologicas, ha hecho que hoy luzcan las piedras en el original tono que tienen la piedras traídas de la cantera de de Santa Cruz de la Serós. Material con el que en 1554 canteros vizcaínos residentes en la ciudad, bajo la dirección de Joan de Rosellet, realizaron esta bella portada de estilo plateresco aragonés.

 
Casa Consistorial de estilo plateresco realizada en 1544 según reza en el podium de una de las columnas.   La fachada está como yo la conocí,  embetunada para proteger la piedra. Fotografía de Francisco de las Heras, hacia 1920. Fototipia de Hauser y Menet (Madrid). 
Con una planta menos, bajo un gran alerón de dudoso gusto, que sustituyó a su vez a otro del siglo XVIII, elemento arquitectónico inexistente en la actualidad, en la misma fachada del Ayuntamiento, unos niños se divierten. Para ellos, los elementos arquitectónicos de la Casa Consistorial no son más que uno de sus habituales teatros de operaciones. 

A cuatro de ellos les parece suficiente subirse a los bancos de piedra, a un quinto eso le parece poco divertido y se sube al podio de una de las columnas para abrazarla; los dos restantes, más atrevidos, encaramados a las verjas de las ventanas, parecen más satisfechos contemplando la escena a mayor altura.

Pocos niños de Jaca habrán resistido la tentación de hacer algo semejante cuando se acercaban por esa Casa a ver a sus Majestades los reyes Magos o esperaban impacientes la salida de gigantes y cabezudos. Así, por lo menos, lo hicimos la chavalería que pertenece a mi generación, pues complicando un poco más la diversión, intentábamos, con las rodillas flexionadas y con las manos cogidas a esos hierros, avanzar através de los 14 barrotes de la verja llegar al otro extremo de la ventana. O sencillamente dar una "pintacoda" o trepar hasta el último barrote donde podíamos colocar los pies. 
Creo que esta forma de hacer el "mono" es  una de esas costumbres en las que el tiempo  parece no haber hecho mella. Eso, al menos, he pensado cuando leyendo un artículo de Alejandro Dumas, en un viejo periódico jacetano, el "AYER Y HOY", de junio de 1949, este decía al llegar a Jaca tras una breve ausencia:

"...  mucha gente me encontré, más ni a una cara conocida. Al llegar a la Casa de la Ciudad, en la fachada, en cuyas rejas de la fachada tantas veces hice gimnasia de chico, fui a encontrarme con el sereno….” 
  
Tras leer estas líneas, no pude por menos que verme reflejado, y de paso reflexionar un poco sobre el asunto.
Sin saber muy bien el porqué, de una manera instintiva, cuando mi hijo tenía unos cuatro o cinco años y pasábamos por esa puerta, le animaba y ayudaba a que intentara hacer lo mismo que yo había hecho a su edad. Así, poco a poco, vi cómo mi hijo progresaba en el intento de recorrer con sus pequeñas manos, uno a uno, los  barrotes de las rejas de de una de las ventanas. De esta manera, "su ventana y su reja" se  fueron transformando para él en un columpio más de la ciudad. Habrá pues que concluir que, gracias al poder magnético que sin duda poseen, esas rejas habían logrado atrapar para la tradición a una nueva generación.

Foto en color de 2017. Entre las dos fotografías ha pasado aproximadamente un siglo. La Casa Consistorial luce con un espléndido aspecto. Ha aumentado la altura del edificio con una acertada restauración; se ha añadido una nueva verja a la ventana que casi hace esquina con la calle Ramón y Cajal y también ha aparecido un tercer "Banco". Un "Banco" que, a pesar de poderse calificar como  de "recién-llegado" y de  no ser  precisamente para sentarse, probablemente sea más conocido que los de piedra.

Y de paso he descubierto que la inevitable costumbre de vover la cabeza para clavar la mirada en los bancos y en las rejas cada vez que paso por allí, en realidad, estaba originada por una  fuerza muy poderosa. Un imán que ha sido cargado con la energía de miles de chavales que desde siglos vienen haciendo las mismas "monerías" y que, como yo, han crecido sintiendo que las rejas de esas ventanas también son algo suyo, algo que, de un chispazo, ilumina y despierta a una neurona ya gastada para decirles:¡muchas gracias, amigas!

Dicen que cuanto más avanza el hombre hacia la vejez más va pareciéndose a los niños. Así que creo adivinar que la querencia que tienen a sentarse en esos bancos algunas personas mayores, en parte, no es otra que la de volver de forma incosciente a un lugar que les resulta doblemente agradable.
De palique y cotilleo,  allá por 1900.
 Así, en los días de diario, en esos días en los que la ausencia de turistas hace más grande la calle Mayor, y en los que, como un goteo, se va echando en falta a aquellos paisanos que ya no la recorren, es cuando ese banco recobra su esencia jacetana. Allí, ayer como hoy, he ido viendo cómo han ido desapareciendo e incorporándose de nuevo a esa tradicional costumbre aquellos paisanos a los que ya les apetece más sentase que pasear. Allí, en esos bancos, bajo las rejas, he visto caras que antes campaban por todos los lugares de Jaca, y que ahora pasan sus buenas horas saludando a conocidos, que van calle arriba calle abajo, con la esperanza de coger un par de  "capazos" que les alegren la mañana.

 En este sentido, y por tener el recuerdo todavía muy reciente, me acuerdo de una de las personas a las que hasta el año pasado solía saludar con cariño cuando salía de "Ibercaja", o venía del bar "Pirulo" para dirigirme al de mi amigo "Michel" a echar el "arranque". Me estoy refiriendo al señor Esteban Ausens, que fue conserje del Casino Principal y primer concejal responsable del Club Hielo Jaca, cuando nos  acompañaba a Sansebastián en aquellas primeras andaduras del Club. De la misma manera, empieza a ser un fijo de esos asientos el señor  Pepe Morer, buen bailarín y maestro donde los haya en la talla de la madera, quien, tras pasearse por la Cantera, hace una pausa obligada en esos asientos antes de dirigirse a la Fontana para echar un vino envuelto en anécdotas y conversaciones, rodeado de caras y amigos jacetanos entre los que me encuentro. 


 














 
  

6 comentarios:

  1. Otra anécdota mas de Jaca, que seguro a muchos le removerá los recuerdos. A mi no, pues yo cuando llegué a Jaca era demasiado grande para eso.

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    1. Hola Sergio, gracias por tu atención y comentario. Saludos.

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  2. Hola, Tino: Tengo una hermana que sigue muy vinculada con Jaca y dice que cuando quieres allí encontrar a alguien no tienes mas que sentarte en esos bancos de piedra, esperar media hora y seguro que pasa. Alguna vez he hecho yo ese experimento cuando voy allí y he sentido una sensación contradictoria entre el amor que siento por Jaca, que conservo íntegro, y lo extraño que me siento allí, pues no reconozco a casi nadie y absolutamente nadie me conoce ya a mí. Por eso reconforta mucho el alma cuando, de forma extraordinaria, reconoces a alguien que, además, se acuerda de ti, y puedes intercambiar con él un par de batallitas, siquiera sea durante cinco minutos e interrumpiendo su precalentamiento en el paseo. He decidido no sentarme más en esos bancos, pero cuando ahora paso por allí y veo a alguien mayor sentado, dudo si será un jubilado pasando el rato o un extrañado intentando en vano recobrar las sensaciones de su adolescencia, o pensando que quizá fue un error marcharse. Muchas gracias y un abrazo. PLV

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  3. Bueno, supongo que ese sentimiento debe ser muy frecuente y que le sucede a muchos jacetanos que viven fuera.Te parecerá mentira pero a mi también me ha sucedido pues he vivido 20 años fuera, eso sí, siempre he mantenido contactos además de hacer nuevas amistades.Me he encontrado dos veces por casualidad, con Paco Caravaca. ¿Te acuerdas de él?. Otro buen "fichaje". Lo reconocí al instante, le gusta pasear por la cantera, conversé con él, y me dijo lo mismo que cuentas tu.En fin, siempre nos queda el paisaje y la sorpresa agradable de una charrada, aunque sea tan breve como la nuestra. Un fuerte abrazo.

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  4. Hola Tino muy interesante tu historia sobre las rejas del Ayuntamiento yo no recuerdo si me he subido en ellas pero me imagino que si,como la mayoria de los chavales (mozes) de entonces.Veo a Paco (PLV) muy nostálgico de Jaca, yo a veces aunque me ha ido bastante bien por Madrid (que me encanta) tambien pienso como el y creo que me hubiera gustado no tener que irme de alli.Pero esa decisión no podia tomarla yo.Espero poder estar pronto en Jaca pues ya no queda nada para Mayo.
    Un abrazo para ti y para PLV


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    1. Os digo a los dos lo mismo. Si estais el Viernes de Mayo, no os corteis y avisarme. No sois los primeros a los que integro en el interior de la fiesta. Son casi todos conocidos vuestros que se han ido de Jaca y vuelven para ese día:"almuerzo en el cementerio y canto del himno desde un balcón de la calle mayor con vermu incluido. Un abrazo!!

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