La afluencia constante de viajeros procedentes de ambos lados de los Pirineos —atraídos por la proximidad de sus cumbres, por las concurridas ferias de ganado, por la devoción a Santa Orosia, patrona de Jaca, o bien en tránsito hacia los balnearios de Panticosa y Tiermas— dejó una huella profunda en la ciudad. La llegada del ferrocarril en 1893 y, con mayor impacto aún, su prolongación hasta Canfranc en 1928, otorgó a la antigua capital del reino, que apenas contaba entonces con 5.000 habitantes, un renovado aire cosmopolita que favoreció su incorporación temprana al arte de la fotografía. Numerosos fotógrafos foráneos dirigieron su objetivo hacia Jaca, pero el propósito de este trabajo es contribuir al patrimonio fotográfico de Aragón poniendo el acento no tanto en los nombres ya reconocidos, sino en rescatar y valorar la obra de aquellos pioneros locales que establecieron sus talleres en la ciudad o que fijaron en ella su residencia.
ILUSTRES FOTÓGRAFOS VISITANTES
| Parte superior: Ilustres fotógrafos. Parte inferior: personalidades que visitaron el Hotel Mur (óleo sobre lienzo. Derecha: parada del coche correo en el Hotel Mur; fundado en 1875 fue el primer hotel moderno del Pirineo junto con al Adriá de la Seo d´ Urgel también del mismo año. |
| Santiago R. y Cajal. 1977? |
A lo largo de las tres primeras décadas del siglo XX, Jaca y su entorno recibieron la atención ocasional de diversos fotógrafos que, sin centrar en la ciudad su actividad principal, dejaron un testimonio visual de indudable valor. Entre ellos se encuentra Santiago Ramón y Cajal (1852–1934), quien tomó una imagen de Jaca desde el sur con anterioridad a 1903, probablemente en 1877 durante su traslado del balneario de Panticosa a San Juan de la Peña para recuperarse de su delicada salud, lo que la convertiría en la fotografía más antigua conocida de la ciudad.
| Archer Milton Huntington. Lavanderas en el río Gas. |
También Archer Milton Huntington (1870–1955), filántropo y fundador de la Hispanic Society of America, visitó Jaca en 1897 y, siguiendo la tradición norteamericana de la fotografía de viaje, realizó varias instantáneas, entre ellas una de la catedral y otra de unas lavanderas en el río Gas, durante su ascenso a la Peña Oroel y a la Virgen de la Cueva.
| 1902. Inauguración de la cruz de Oroel. Ignacio Coyné |
Ignacio Coyné Lapetra (1872–1912), fotógrafo y cineasta aragonés, dejó igualmente tres valiosos testimonios: la celebración del día de Santa Orosia en el antiguo veneratorio, la procesión con los bailadores de castañuelas en 1896 y la inauguración de la colocación de la cruz en la cumbre de la Peña Oroel en 1902.
| Julio Soler en la cumbre de Collarada, 1907 |
Poco después, Julio Soler Santaló (1865–1914), ingeniero y montañero catalán, en sus visitas a Jaca entre 1907 y 1910, tomó unas veinte fotografías centradas en vistas urbanas, monumentos y celebraciones religiosas.
| Sorolla en los Glacis de la Ciudadela con el monte de Asiesoal fondo. A. Chistrian, 1914 |
En el verano de 1914 la fotógrafa estadounidense Anna Christian (1876–1961) acompañó a Joaquín Sorolla durante su estancia en la ciudad y realizó una decena de instantáneas, algunas de notable valor documental y etnográfico, que sirvieron al pintor como apoyo en su obra pictórica.
| Romero de Gusanillo en la procesión de Santa Orosia C/ del Carmen. Ricardo Compairé, hacia 1928 (FDPH) |
Años más tarde, Ricardo Compairé (Villanúa, 1883–1965), farmacéutico y fotógrafo, dentro de su extensa y reconocida obra fotográfica dejo un hueco para la ciudad donde había estudió el bachillerato; destacan sobremanera, por su número y su sello personal en la estética y composición, las dedicadas a la celebración de la patrona de Jaca Santa Orosia, y la de algunos rincones de Jaca de los años 30-40.
| Heras Mayores, al fondo la plaza Biscos con el Templete de Santa Orosia, hacia 1910. José Galiay |
Casi en paralelo José Galiay Saraña (1880-1952) en su reconocida documentación de la arquitectura y del patrimonio de Aragón incluye una extensa serie de instantáneas de la catedral de Jaca y otros monumentos.
| Mercado de ganados desaparecido, hacia 1939 Joaquín Gil Marraco |
Finalmente, Joaquín Gil Marraco (Zaragoza, 1901–1984) abogado y fotógrafo, y asiduo veraneante en Jaca realizó 124 placas. Entre ellas, algunas de gran valor etnográfico, como las escenas de mercado con tipos de curtidos rostros y calzón corto, y las dedicadas a los devotos romeros de Santa Orosia.
FOTÓGRAFOS PIONEROS EN LA CIUDAD DE JACA
(Barbastro, 1840 – Huesca, 1907)
| Francisca Terrén CayetanoY Cayetano Donato, de Jaca. Fotografía publicada por Sandra Érica Basilio en Facebook. Fotografía F. Preciado hacia 1900 |
Fue uno de los grandes pioneros de la fotografía en Aragón, en la segunda mitad del siglo XIX. Natural de Barbastro, abrió su primer estudio en Huesca en 1875, en el Coso Alto nº 28, y pronto se consolidó como un profesional inquieto y atento a las novedades técnicas de su tiempo. Su vínculo con Jaca apreció en un anuncio publicado el 16 de julio de 1882 en El Pirineo Aragonés. "Acaba de llegar á esta ciudad, procedente de Huesca donde reside, el conocido fotógrafo FÉLIX PRECIADO, y ha establecido su galería fotográfica la calle del Obispo núm. 6, piso bajo, donde ofrece sus servicios, todos los días hasta fines de Agosto, desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde. […] SE RETRATA AUNQUE ESTÉ NUBLADO" . En efecto, su estudio se convirtió en referencia para los habitantes de la ciudad y los pueblos del entorno donde ofrecía retratos de estudio, comuniones, bautizos, copias y encargos particulares. El prestigio de sus trabajos se reforzaba con la exposición de retratos en los Porches de la Plaza de la Catedral, algunos ampliados a tamaño natural, que funcionaban como escaparate público de su arte. La ciudad de Jaca y su comarca conocieron su influencia en múltiples facetas. En 1894, junto a amigos locales, acompañó al novelista Benito Pérez Galdós durante su visita al valle de Ansó para registrar con su cámara “tipos y costumbres” singulares que inspirarían la obra de “Los condenados”.
| El Pirineo Aragonés, 16 junio 1882 |
Su espíritu de modernidad se reflejó en que fue el introductor del cinematógrafo Lumière en Jaca, con proyecciones pioneras en 1897 y 1898, coincidiendo con las ferias locales, lo que convirtió a la ciudad en una de las primeras del Alto Aragón en disfrutar de este invento. Tras su fallecimiento en 1907, su viuda Patricia Arruebo se asoció con el joven fotógrafo alcarreño Francisco de las Heras, para reabrir en 1910, el gabinete fotográfico en la casa de Fermín Diaz de la calle del Obispo nº 12, donde en segunda estancia, se había instalado Preciado en 1895.
Archivo fotográfico de
Campoy-Irigoyen
El archivo procedente de la familia Campoy-Irigoyen, de antiguo abolengo jaqués, constituye un ejemplo singular de cómo el azar o la buena fortuna pueden contribuir a recomponer fragmentos de la historia de Jaca a través de la fotografía.Fue Augusto Allué, natural de la ciudad, quien descubrió este tesoro: tras ser vaciada de sus enseres la casa familiar del n.º 46 de la calle Mayor, rescató del desván varias cajas de placas de cristal repletas de instantáneas. En ellas se reflejaban paisajes, calles, casas, plazas, celebraciones y procesiones, que ofrecieron una valiosa panorámica de la vida en Jaca entre los últimos años del siglo XIX y la primera década del XX.
| Puerta de San Francisco. Fotografía archivo Campoy Irigoyen (FDPH) |
Estas fotografías, que Augusto depositó en la Fototeca de la Diputación Provincial de Huesca, siguen planteando un interrogante fundamental: su autoría. Todo apunta a que podrían haber sido tomadas por Miguel Campoy, casado con Candelaria Irigoyen, un ilustrado farmacéutico que falleció de forma repentina en 1913 y que, además, desempeñó los cargos de teniente de alcalde y concejal-síndico de la ciudad.
Germán Beritens Laclaustra (Jaca, 1877 – 1961)
Entre los hijos ilustres de Jaca de comienzos del siglo XX figura Germán Beritens Laclaustra, cuya vida y obra merecen ser recordadas no solo en el ámbito de la medicina, donde alcanzó prestigio como oftalmólogo, sino también en el de la fotografía, disciplina en la que dejó una huella significativa como pionero local. Nacido en Jaca en 1877, Beritens cursó estudios de Medicina y Cirugía en la Universidad de Zaragoza, licenciándose en 1900. Abrió enseguida consulta en el número 35 de la calle Mayor de Jaca, donde ejerció como médico–cirujano. En 1907 ya residía en Madrid, dedicado por completo a la especialidad de oftalmología, campo en el que pronto se consolidó como una de las voces más reconocidas de su generación.
| Beritens (en el centro) con los hermanos Lacasa. San Juan de Lapeña, 1903. Fotografía Germán Beritens |
Su momento de mayor notoriedad se produjo en marzo de 1913, cuando pronunció en el Ateneo de Madrid una conferencia titulada “Aberraciones del Greco”. Ante un auditorio lleno de hombres de ciencia, literatos y críticos de arte, Beritens expuso la tesis de que las figuras alargadas del pintor cretense eran el resultado del astigmatismo que padecía. Con la ayuda de lentes cilíndricas y un aparato de proyecciones, mostró cómo cuadros de Rubens u otros maestros, al deformarse ópticamente, adquirían el aspecto característico de El Greco; y, a la inversa, cómo obras del propio Greco recuperaban su “normalidad” al corregirse la proyección. La conferencia concluyó entre calurosos aplausos y un eco inmediato en la prensa y en las sociedades científicas. Un año más tarde, en 1914, publicó el libro El astigmatismo del Greco, acompañado de fotograbados demostrativos, con el que prolongó un debate que ocuparía a oftalmólogos, críticos y artistas durante décadas. Su prestigio quedó refrendado también por su correspondencia con Santiago Ramón y Cajal, de la que se conservan dos cartas fechadas el 4 de octubre de 1927 y el 11 de diciembre de 1928 en la Biblioteca Nacional, prueba de su inserción en los círculos científicos de mayor relevancia.
Pero junto al médico se halla también el fotógrafo pionero, faceta hoy menos conocida y al que podemos calificar del primer fotógrafo jaqués profesional de la ciudad. En septiembre de 1903, durante la visita de Alfonso XIII a San Juan de la Peña, su nombre quedó ligado a las imágenes publicadas en el diario ABC, donde aparece, en el claustro del monasterio viejo, entre otros fotógrafos que cubrían el viaje. Apenas dos años más tarde, la prensa jacetana daba cuenta de su dedicación a la cámara: en agosto de 1905 El Pirineo Aragonés informaba de que Beritens había reunido una colección de vistas de Jaca con el propósito de editarlas como tarjetas postales, y, por supuesto, venderlas al público, sobre todo “para satisfacción de forasteros que deseaban conservar recuerdo de su estancia en la ciudad”. Un mes más tarde, el mismo periódico mencionaba a los hermanos Lacasa como editores de las nuevas postales, en colaboración con Beritens.
De esa labor han llegado hasta nosotros varias series perfectamente identificadas. La Serie A, Colección Artística, incluye vistas de la Catedral, del Kiosco de la Música en el Paseo de Alfonso XIII y de entradas a dicho paseo entre otras... la Serie B ofrece estampas como la Torre de la Cárcel, la Entrada a la Ciudadela, el Claustro de San Juan de la Peña, el Torreón de la Moneda o la Glorieta de “Buenos Aires”... A ello se suma la insólita colección temática de las catorce Obras de Misericordia publicadas en fototipia por Lacoste (Madrid). Tarjetas postales de 9x14 en las que aparece, junto algún paisaje de Jaca, el propio Beritens como protagonista disfrazado. Su cámara se empleó también en ocasiones concretas, como en las fotografías del terremoto con epicentro en Martes en julio de 1923, o las imágenes que ilustraron crónicas sociales de La Unión en 1907.
Así pues, la figura de Beritens no se limita al renombrado oftalmólogo que polemizó sobre El Greco, sino que se amplía al intelectual jaqués polifacético que contribuyó a forjar la memoria visual de su ciudad y de su entorno. Sus postales y fotografías forman parte del patrimonio fotográfico de Aragón y confirman que también desde Jaca se participó con prontitud en aquel “bello arte de la fotografía”, que tanto contribuyó a fijar la identidad y la memoria de un tiempo.
| Soldado del 2º Regimiento de infantería Fotografía, A. Lardiés |
La ausencia de datos biográficos de Antonio Lardiés hace de él un personaje enigmático dentro de los orígenes de la fotografía en Jaca. Sí puede afirmarse, sin embargo, que, a comienzos del siglo XX, tenía un estudio fotográfico en la ciudad y que se dedicaba de manera profesional al oficio, pues se conservan instantáneas firmadas con su nombre. Sobre todo, alcanzó notoriedad nacional a raíz de un episodio muy concreto: la falsificación de moneda que tuvo lugar en Jaca en 1908. Aquel suceso, conocido popularmente como el escándalo de los tochés o duros jaqueses, ocupó durante semanas las páginas de periódicos locales, provinciales y nacionales, generando un eco informativo inusitado para una ciudad de las dimensiones de Jaca. La singularidad radica en que los grandes medios ilustrados de Madrid, como ABC o Nuevo Mundo, acompañaron la noticia con fotografías realizadas por Lardiés y Laguna.
El hecho de que un fotógrafo de provincias consiguiera que sus imágenes fueran reproducidas en publicaciones de tirada nacional demuestra tanto la relevancia de la causa como la posición de cercanía y confianza que Lardiés había alcanzado en la sociedad jaquesa. Sus fotografías mostraban los objetos intervenidos —los cuños de acero grabados con la efigie de Alfonso XII, las máquinas utilizadas para la fabricación de la moneda y los recortes de plata empleados como materia prima— así como el retrato de grupo de los cinco instructores del juzgado de Jaca responsables del caso, posando con solemnidad entre abogados y fiscales. Hechos que apuntan a la consideración de Lardiés como el único fotógrafo residente en Jaca con capacidad para proporcionar un testimonio visual inmediato y de calidad a los corresponsales de la prensa madrileña.
| Primera Comunión. Fotografía de la 1ª comunión. Fotografía A. Lardiés |
La importancia de su figura se refuerza con el hallazgo de un par de retratos que llevan su firma y con otra mención documental que permite situarlo en el tejido social jaqués de aquellos años. En 1910, el periódico La Unión lo cita expresamente como fotógrafo domiciliado en Jaca, en el marco de un litigio civil en el que fue demandado por Fermín Díaz Gómez, personaje influyente y acaudalado de la ciudad. Sin embargo, más allá de estas escasas referencias, su rastro se desvanece en la década siguiente, sin que hayamos podido determinar la continuidad de su estudio ni la posterior trayectoria personal o artística. Pero su labor lo sitúa junto a otros nombres de la época, en el reducido grupo de pioneros que contribuyeron a fijar la memoria visual de la ciudad.
Daniel Dufol Álvarez (Zaragoza, 1881-1961)
Formado en la Academia de Infantería de Toledo, de la que salió graduado en 1900, desarrolló una larga carrera en el cuerpo jurídico militar, con destinos en Zaragoza, Jaca, Mahón y diferentes plazas africanas. Su vinculación con la ciudad pirenaica se consolidó en 1909, cuando, ya destinado en Jaca, contrajo matrimonio en la Catedral con Virginia Abad Escobar.
Más allá de su vida castrense, Dufol fue un apasionado de la fotografía y dedicó a ella una parte muy significativa de su existencia. Dotado de un temprano interés y de una mirada moderna para su tiempo, trabajó con placas de cristal estereoscópicas y otros formatos, consiguiendo imágenes de gran calidad técnica. Su obra abarca un amplio espectro temático: desde paisajes y monumentos hasta escenas militares y retratos familiares. En sus itinerarios vitales retrató África, Baleares, San Sebastián, Biarritz, Mahón, Zaragoza, Toledo y, sobre todo, Jaca y los valles pirenaicos.
En Jaca y en el Pirineo aragonés su cámara recogió escenas fechadas aproximadamente entre 1910 y 1930 de enorme valor documental y estético. Fotografió la estación del ferrocarril y las primeras locomotoras, los automóviles pioneros que comenzaban a circular por las carreteras de montaña, las nuevas centrales eléctricas y el despertar industrial, pero también los paisajes tradicionales de las vegas de los ríos Gas y Aragón, las panorámicas de Peña Oroel y la de los valles y pueblos del Pirineo oscense. Sus imágenes, en las que se conjugan sensibilidad artística y precisión documental, ofrecen un retrato fiel de una sociedad en plena transición hacia la modernidad.
| Vistas del Pirineo oscense, 1910- 1920. Fotografías de Daniel Dufol |
La amplitud temática de su archivo confirma que su dedicación a la fotografía superó el ámbito del simple aficionado. Su mirada culta, consciente del valor testimonial de la imagen, supo aunar lo cotidiano y lo extraordinario en un mismo discurso visual. En este sentido, Dufol constituye una figura singular que enlaza lo militar y lo cultural, lo local y lo universal, lo íntimo y lo público.
Su legado, hoy parcialmente conservado en la memoria familiar y en publicaciones puntuales como la reseña que sobre él se incluyó en Viajeros y fotógrafos en San Juan de la Peña (1840-1980), merece un estudio más profundo y debería ser objeto de recuperación.
Jesús Bretos Sanz (Huesca, 1885 – Jaca, 1962)
Fotógrafo aficionado. Regentó en Jaca el afamado comercio textil “Almacenes Santa Orosia”, en sociedad con Benito Campo, sito en la confluencia de las calles Zocotín con Bellido. Profesión que compaginó desde la juventud con la verdadera pasión, de toda su vida, la fotografía.
| Los porches de la plaza de la catedral de Jaca. Fotografía de Jesús Brezos, 1910-1920. |
Esta afición temprana por la fotografía lo sitúa como un “espíritu libre” y amateur, que guardó celosamente sus instantáneas, en su mayoría de temática intimista y familiar. No obstante, existió algún tipo de relación profesional con el oficio, pues de él se conserva lo que era tendencia del momento: la edición de varias tarjetas postales firmadas con su apellido, “Bretos”.
| En el canal de abastecimiento de agua potable para Jaca, 1928. Fotografía de Jesús Bretos |
(Valdealmendras, 1886 – Jaca, 1950)
Se formó en Zaragoza hacia 1908 en el taller de Ignacio Coyne, perteneciente a una reconocida saga de fotógrafos. En 1910 decidió instalarse en Jaca, lo que supuso un hito en la historia cultural de la ciudad: treinta y cinco años documentando con su cámara la vida cotidiana, las celebraciones religiosas y los acontecimientos políticos y sociales, dejaron un legado de valor incalculable tanto para la ciudad como para el Pirineo oscense.
Su llegada a Jaca no pasó inadvertida. La prensa local celebraba así la reapertura del gabinete fotográfico de la viuda de Félix Preciado: “Ha abierto de nuevo al público el gabinete que en la casa número 12 de la calle del Obispo tuvo instalado en tiempos, no lejanos, encargándose del mismo el joven fotógrafo de Zaragoza D. Francisco de las Heras, a quien dicha señora ha asociado a sus negocios” (La Unión, 14 de abril de 1910) y del que se independizó año siguientes. Una noticia que no solo informa, sino que proyecta a de las Heras como una figura emergente en la vida cultural jaquesa.
| Calle Mayor, 1910-1915 desde las Cuatro esquinas. Fotografía, F. de las Heras. |
Su versatilidad se manifestó igualmente en el terreno comercial, adaptándose a las necesidades sociales del momento. Así lo evidencian anuncios como el de mayo de 1911: “En obsequio a los niños y niñas de 1.ª Comunión, esta casa hace un gran beneficio a su distinguida clientela: 6 fotografías álbum brillo y una ampliación, 12 pts., y si es en mate, 20 pts.” (La Unión, 4 de mayo de 1911). De las Heras mostraba así una clara conciencia de mercado y una temprana vocación de proximidad con su clientela.
| Viendo una parada militar en el Cuartel de los Estudios, 1915-20. Fotografía F. de las Heras |
Necesitado de un local mayor que el que disponía en la calle del Obispo, no dudó en mostrar sus trabajos en los escaparates del gran comercio de la ciudad, los Almacenes Costa. Allí fue donde, en 1912, presentó una ampliación de más de 2,20 metros de altura del obispo Antolín López Peláez, calificada de “soberbia” y elogiada en medios como el Heraldo de Aragón por estar al alcance de pocos. En 1913 anunciaba nuevos álbumes con vistas de Canfranc, de Panticosa y de Jaca, y en 1914, sin complejo alguno, reivindicaba con orgullo la calidad de su trabajo frente a la competencia foránea: “Nada de pomposos anuncios como los que circulan de Barcelona, Madrid y el extranjero; lo que yo ofrezco podéis verlo en los trabajos que me encargan y que expongo al público” (La Unión, 1914). Una declaración que refleja no solo un espíritu competitivo, sino también una defensa del trabajo provincial frente a los centros urbanos dominantes.
| En la cruz de Oroel, 1018. Fofrafía F. de las Heras |
La década de 1910 lo consolidó como editor de postales de amplia difusión. En 1916, sus vistas de Canfranc y del viaducto fueron incluso celebradas en una sesión cinematográfica; en 1918 lanzaba nuevas series dedicadas a Ansó, la Foz de Biniés, San Juan de la Peña y Santa Cruz, equiparando su producción a la que podía encontrarse en capitales europeas: “Igual que en Barcelona, que en Madrid, que en París, que en Berlín, que en Pekín, las hay aquí” (La Unión, 1918). En absoluto exageraba Francisco, pues el número de las series conocidas de tarjetas postales comercializadas en cuadernillos de 20 unidades lo incluyen entre los más prolíficos, si no el primero, de Aragón.
De encomiable puede calificarse asimismo la edición confeccionada por él mismo en 1919 de la primera monografía sobre el monasterio de San Juan de la Peña: La Covadonga de Aragón. El real Monasterio de San Juan de la Peña, obra de R. del Arco en la que Francisco incluyó 40 fotografías.
Su consolidación y carrera ascendente culminaron en 1922 con la inauguración de su moderno estudio-taller situado en la calle Mayor de Jaca, perfectamente adaptado a las exigencias del oficio. Desde allí seguiría documentando algunos de los acontecimientos más relevantes de la primera mitad del siglo XX en el Pirineo: el alud que destruyó parte del Balneario de Panticosa (1915), el terremoto que asoló la Canal de Berdún con epicentro en el pueblo de Martes (1923), el incendio de Canfranc (1944), la construcción e inauguración del ferrocarril internacional de Canfranc (1928) o la sublevación republicana de Jaca de 1930. Fotografías que, junto a otras, constituyen fuentes imprescindibles para la memoria histórica de Aragón.
| Endemoniada, S. Orosia, 1914. Fotografía de F. de las Heras |
Si bien sus colaboraciones fueron frecuentes en los periódicos locales El Pirineo Aragonés y La Unión, su trabajo trascendió al ámbito regional y nacional. Heraldo de Aragón, La Vida en el Campo y la revista Aragón mostraron con frecuencia sus fotografías, destacando las realizadas para el rotativo madrileño ABC en el estudio de la Catedral de Jaca, publicadas en el número extraordinario del domingo 5 de mayo de 1926. Y el monográfico dedicado a Jaca en El Noticiero de Zaragoza del 12 de septiembre de 1925.
Su labor alcanzó también un notable valor antropológico. Entre sus series más conocidas se encuentran las dedicadas a las procesiones de Santa Orosia de los años veinte, testimonio gráfico excepcional de la religiosidad popular, así como las descarnadas imágenes de las «endemoniadas», algunas de ellas tomadas en 1914.
Tras la Guerra Civil su actividad decayó, cediendo progresivamente el negocio a su yerno Primitivo Peñarroya. Aun así, permaneció vinculado a su oficio hasta su fallecimiento en 1950. Su legado en su tiempo fue objeto de reconocimiento, pero también de un olvido relativo, y ha sido recuperado a finales del siglo XX gracias exposiciones y estudios monográficos que han puesto en valor su contribución a la cultura visual pirenaica, como De las Heras. Una mirada al Pirineo. 1910-1945, en el que Fernando Biarge reconoce: “Hombre de su tiempo, De las Heras supo ser cronista, corresponsal, reportero, documentalista, destacado artista, divulgador, promotor y hasta propagandista turístico”.
| Una de las 12 colecciones con 20 vistas de postales. En este caso el "portafolio" el dedicado a Santa Orosia |
NOTA: Este trabajo se presentó en el aula de la Institución Fernando el Católico de Zaragoza en la VI jornadas sobre la investigación en la Historia de la Fotografía , "Aragón y su patrimonio fotográfico, 1839-1945".
Bibliografía
-ARCO, Ricardo, (1919), La Covadonga de Aragón. El real Monasterio de San Juan de la Peña. Monografía histórico-Arqueológica, Jaca: F. de las Heras.
-BERITENS, Germán (1914), El astigmatismo del Greco, Madrid: Librería de Fernando de Fé.
-ESPINOSA, Noemí, (2010), La fotografía en los fondos de la Hispanic Society of America: Ruth Matilda Anderson: Universidad de Castilla la Mancha, departamento de Historia del Arte.
-GABASA, Juan, “Francisco De las Heras” https://juangavasa.blogia.com/2010/100101-francisco-de-las-heras.php. 1 de octubre de 2010, 14 de septiembre de 2025.
-HUNTINGTON, Milton, (1898), A Note-Book in Northern Spain: G. P. Putnam’s Sons, Nueva York and London.
-MAIRAL, Valentín (2020), Jaca una ciudad que tuvo murallas. Su historia y derribo, Jaca: El Pirineo.
-MAIRAL Valentín, https://miscosasdejaca.blogspot.com . Fotografías familiares de Daniel Dufol, Jesús Bretos, Germán Beritens, Antonio Lardiés y Francisco de las Heras, 1 de mayo 2025.
-REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA (s.f.), «Preciado Arnillas, Félix», Diccionario Biográfico Español.TUDELILLA, Chus, «Anna Christian. Fotógrafa viajera en Jaca»https://www.elperiodicodearagon.com/cultura/2019/06/23/anna-christian-fotografa-viajera-jaca-46632342.html. El periódico, 23 de junio de 2019,14 de septiembre de 2025.
-VV. AA., (2000), De las Heras. Una mirada al Pirineo 1910-1945, Jaca: Pirineum Editorial.
-VV. AA., (2023), Viajeros y fotógrafos en San Juan de la Peña (1840-1980), Huesca: Gobierno de Aragón.
Hemerografía , archivos y documentos consultados
ABC
NUEVO MUNDO
EL PIRINEO ARAGONÉS
LA UNIÓN
BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA (1927, 4 de octubre; 1928, 11 de diciembre), Cartas de Germán Beritens a Santiago Ramón y Cajal.
FOTOTECA DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA.
EL NOTICIERO DE ZARAGOZA
HERALDO DE ARAGÓN
REVISTA ARAGÓN
MUSEO SOROLLA, MADRID.