Estas páginas van destinadas a todas aquellas personas que quieren a su ciudad, como me sucede a mí con la mía, Jaca. Hablaré, pues, de “mis cosas” esperando que alguna de ellas pueda ser también la tuya o, sencillamente, compartas mi afición por “colarme” entre el pequeño hueco que separa la memoria de la historia, lo general de lo particular o lo material de lo inmaterial. Estas “cosas de Jaca” están construidas a base de anécdotas , fotos de ayer y hoy, recuerdos y vivencias mías y de mis paisanos y de alguna que otra curiosidad, que me atrevo a reflexionar en voz alta. No es mi propósito, pues, ocuparme de los grandes temas de los que ya han tratado ilustres autores, es más bien lo contrario: quiero hacer referencia a rincones ocultos, héroes anónimos, huellas olvidadas, sendas por las que ya no se pasa, lugares que fueron un día centro de atención y hoy han sido relegados a la indiferencia, al olvido o al abandono; a unos escenarios donde se sigue representando la misma obra pero con otros actores.
I. ANTECEDENTES, SIGLO XIX Y ENTRADA EN EL SIGLO XX
II. AÑOS VEINTE, TREINTA, CUARENTA Y CINCUENTA
III. LA CALLE DE MI JUVENTUD. AÑOS 60
IV. CALLE MAYOR IV. AÑO 2022
ANTECEDENTES
Una Calle Mayor presupone la existencia de otras calles menores. Algo que, a tenor de
los datos existentes, debió suceder no antes del siglo X, pues con
anterioridad no se conoce en Jaca ni vida urbana ni la existencia de
una ciudad como tal. En aquellos momentos tan solo había un "castrum",
utilizado por los monarcas navarros, en el solar del actual convento de
las Benitas y, fuera de él, otros dos núcleos habitados: el de la iglesia
prerrománica de San Jaime (Santiago), un espacio que hoy ocuparía las
calles del Coso y de Campoy Irigoyen, y el de la iglesia de San Pedro el
Viejo, hoy sepultado bajo la actual plaza de San Pedro; ambos
probablemente defendidos por sus propios recintos o cercados más o menos
rudimentarios.
Planos
de Jaca en el siglo XI. Con los tres núcleos que tuvo la ciudad:1-La
villa regia, 2-La villa episcopal, 3-El barrio de Santiago. En azul la Calle Mayor. (Ramón
Betrán Abadía)
El
nuevo milenio y los reinados de Ramiro I (1035-1063) y de Sancho
Ramírez (1063-1094) trajeron consigo el renacer urbano y la aparición de
nuevos viales que acabaron configurando calles "menores", vertebradas en un principio por las dos más importantes, las que unían el “castrun”
real con la nueva Catedral y con la Iglesia de San Jaime. Será más tarde,
con la concesión del fuero y la realización de la muralla que rodeó la
ciudad medieval, cuando se forme un nuevo eje en dirección este/oeste
que partirá la ciudad de norte a sur en dos mitades, la CALLE MAYOR. Una nueva arteria que enlazará dos portales de la muralla, el de San Ginés,
pegado al Castrum, entrada y salida natural por el este hacia las huertas del
río Gas y del Argent, con el portal opuesto, el de los Molinos, que por el
oeste, permitía el acceso a la huertas, molinos y batanes situados en el
río Aragón, así como a los habitantes de los pueblos de la Solana. Una nueva arteria que
acabará consolidándose, no solo como un nuevo eje vertebrador de la
ciudad, sino también como un verdadero “foro” ciudadano siempre
dispuesto a medir el pulso vital de la ciudad. De ello nos puede dar fe el
hecho de que, junto a las calles de San Nicolás y la del Castellar, siga
conservando el nombre con el que aparece citada por primera vez en 1156, “CARRERA MAIOR”.
SIGLO XIX
No
conozco una foto más antigua de la Calle Mayor. Aceras con aberturas y
bordillos para detener el agua y la nieve de los tejados, hilos de
telegrafía, restos de viejos faroles de reverbero, balcones con abundante
y variada rejería, casas de dos o tres pisos a las que, motivos
higiénicos, obligaban a encalar las paredes y con amplias bajeras para
facilitar la entrada de
carruajes o albergar algún negocio.
Aparentemente
tosco. Ese era el aspecto de la vía urbana más importante de la ciudad
que en esos momentos deslumbraba al compararla con las que había en los
pueblos de los alrededores.
MIRANDO A PONIENTE: Las Cuatro Esquinas: cruce de las calles del Reloj y Zocotín con la calle Mayor. Obsérvese
el farol de reverbero, justo en la entrada de Zocotín, y el antiguo
alerón del Ayuntamiento que tanto afeaba la fachada. La foto de Alfhonse
Meilón (pirineista) se debió tomar hacia 1890.Poco
distan estas imágenes de la descripción que Madoz hizo en su
Diccionario de 1845 cuando nos dice que la mayoría de los
ciudadanos se dedicaban a la agricultura (cereales) y a la ganadería, "siendo
la industria de poca importancia, con algo de comercio al por menor en
el que se vendían artículos de primera necesidad importados en su mayor
parte de Cataluña; de las provincias se traía pescado fresco y salado,
toda clase de hierro y algunos géneros coloniales, y del Bajo Aragón los
líquidos… La ciudad cuenta con unas casas todas blanqueadas, cómodas y
aseadas en su interior distribuidas en 37 calles bien alineadas,
empedradas, y la mayor parte con aceras, de 40 á 50 palmos de anchura,
alumbradas con magníficos faroles de reverbero en la calle Mayor existe un colegio de PP Escolapios al que concurren 200 niños que
reciben una educación esmerada”.
MIRANDO A LEVANTE: desde las Cuatro Esquinas. La foto de Alfhonse Meilón (pirineísta) se debió tomar hacia 1890.
Aun
así, en las dos últimas décadas del siglo XIX la calle contaba
con varias pensiones como "La Fonda Mayor" y establecimientos: bares como el Café París,
junto
al portal de San Francisco y el gran salón de fiestas, con piano y
servicio especial de "lunch" y refrescos, especial para bodas y bautizos, Café y Confitería del Buen Gusto, Billar Central de
Anselmo Nivela en los números 24-26 junto a las Cuatro Esquinas;
Cuatro Esquinas. A la izquierda Café Billar Central
sastrerías como la de Pedro
Villanúa en el nº 41, frente a Escolapios, y la de Agustín Barrio en el nº 37; ultramarinos Betés; barberías como la de Juan Domínguez;
zapaterías como la de Elías Gracia en el nº 8; una fábrica de chocolates hechos a brazo, con venta de sal de agua y bacalaos superiores de Escocia, lentejas castellanas de buena cochura, embutidos, arroz superior de Valencia, abono de pescado … en el
almacén de José Lacasa Ipiens en el nº 28, establecimiento presente en la calle desde 1852, hasta que trasladó su fábrica a Zaragoza en 1939; la Confitería Castejón en la esquinade la Bajada
del Seminario;
la Zapatería Larrosa en el nº 38; la imprenta y librería de Rufino Abad en el nº31, donde se publicaba el semanario EL MONTE PANO en 1886 y con posterioridad otros semanarios como LA MONTAÑA, EL ANUNCUADOR, LA UNIÓN Y AYER Y HOY;
la fábrica de cera elaborada de Mariano Belmar, frente a las escuelas Pías;
la armería de Juan Tamarit que ofrecía escopetas, revólveres, pistolas,
cartuchos, máquinas de boj para carga…;
una venta de carbón fuerte y
esquiladero, en el nº 47 ; una venta de yeso
de la Raya de Murillo en el nº 51, en la plazuela de las monjas; La Jacetana de los señores Juan Lacasa y Hermano, cerrajería, chocolates, jergones... en Mayor 17, esquina con la calle del Obispo;
El Sol, comercio de Basilio Martínez en calle mayor, esquina a la del Carmen, con bacalaos superiores de Islandia, garbanzos de Castilla, chocolate...; la Farmacia de Francisco García-Godoy Lagarda en el nº18; los Almacenes de Laureano Costa con trajes de calidad, pantalones de punto inglés, tapabocas de lo más variado, chocolates finos elaborados a brazo (con canela y sin ella)... en el nº 14;el Gran Comercio de Ara y Estallo con pasamanería, paquetería, quincallería ... en el nº 27; el establecimiento con tejidos de seda, lana, hilo y algodón de Mainer y Barbudo frente a la Casa Consistorial en el nº 25.
Hacia 1895. Procesión de Santa Orosia. Observese las dos primeras
casas de la acera derecha; con posterioridad, ya reformadas,
serán la Casa de la Familia Abad y Casa de F. de las Heras
Aspecto de la calle Mayor en el último tercio del siglo XIX. A la izquierda el colegio de los Padres Escolapios y la entrada de la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Las bocacalles que se ven cercanas son de las calles Gil Berges (sin el Hotel la Paz) y la del 7 de febrero de 1883. Foto de autor desconocido.
Entrada a la calle Mayor por el Portal de San Francisco. La fotografía se debió tomar a finales del siglo XIX, antes de que la puerta de la muralla jaquesa sucumbiera a la piqueta en 1914. Cedida por Enrique Bayona y tratada con IA, la instantánea procede de los fondos de Historia y Patrimonio Protestantes de los Países del Adour (H3PA).
ENTRADA EN EL SIGLO XX
LA LLEGADA DEL FERROCARRIL. NUEVO ASPECTO DE LA CIUDAD
Calle
Mayor 1903. En la intersección con la calle del Carmen y la del Obispo,
vista desde la parte occidental. El arco triunfal, dedicado al comercio, se
realizó para embellecer la calle con motivo de la llegada de Alfonso XIII a la
ciudad. La pared de la derecha, en primer plano, corresponde al Antiguo
Seminario. (Foto Asenjo)
La
calle
Mayor en 1910. En el interior del recuadro azul, el lugar donde estuvo
la antigua la Casa Palacio de los Ximénez de Aragüés del siglo XVI y
su famosa chimenea gótica. Se da la circunstancia de que ese edificio,
"Casa Baltasarillo", dada su temprana edificación hacia 1880, se pueda
considerar como el primer edificio que se realizó en la calle con aires
modernistas. Con posterioridad, en 1929, sufrió una segunda reforma que
es la qu se puede ver en la actualidad. En sus bajos Francisco
García-Godoy Lagarda estableció su farmacia en 1881. Un establecimiento
que ha continuado abierto al público hasta la actualidad (farmacia
Borau). Fotografía de F.
De las Heras
De
las imágenes anteriores a estas tan solo habían pasado unos veinte años. Suficientes para que la cal que cubría las paredes fuera
desapareciendo de forma paulatina para dejar paso a edificios novedosos como
el que
se ve frente a la Casa Consistorial. En él, en la fachada que da a la
calle Zocotín se observan paños romboidales de ladrillo bicolor (hoy
ocultos bajo un revoque de cal y pintura), en
recuerdo de la "sebca" de la arquitectura andalusí y propios de los
estilos historicistas que se extendían por la ciudad; quizás
el jemplo más significativo y en el que también lucían paños semejantes, fue el bellísimo Templete dedicado a Santa Orosia
inaugurado en 1908 y malogradamente
derribado en 1968.
Obsérvese
el reloj que el Ayuntamiento había adquirido al más afamado relojero,
Clemente Baras. Situado en este momento en la puerta de su establecimiento, frente del Consistorio, además de embellecer la calle,
regulaba la hora oficial. De esta forma se terminaba con el
desconcierto existente (a veces un desfase de 15 min.) entre los relojes
de la torres de la Cárcel y de la Catedral. La foto de Jesús Bretos
se tomó entre 1910 y 1914
A
esta renovación contribuyó de forma extraordinaria la llegada del
ferrocarril en el año 1893. Costó despegar, pero hacia 1910 comenzaba una nueva era para el comercio
jaqués dispuesto, si cabe, a aumentar la bien ganada fama que había ido
adquiriendo; ahora las mercancías y los productos novedosos y exóticos podían
llegar a diario en el ferrocarril. Así, en la segunda década del siglo XX, Jaca se había
transformando en uno de los centros mercantiles más importantes de la
provincia de Huesca.
1908. Poco tenía que ver el aspecto vetusto
que presentaba la Casa Consistorial, todavía
con ese alerón tan poco estético, con las dependencias del interior. Desde 1868 a 1918 aquí se hallaba en alquiler el primer Casino que hubo en Jaca, El Gabinete del Recreo (Casino Principal) con elegante salón de baile incluido, del que solo podían ser socios los "ricos". En su mayoría comerciantes y militares de alta graduación. (Foto J. Soler Santalo)
Fueron numerosos los establecimientos que, ubicados
en su mayoría en la calle Mayor, nutrían no solo a los jacetanos sino
también a todos los pueblos y valles de los alrededores: Hecho, Ansó,
Aragüés, Biescas, Sallent, la Canal de Berdún... llegando su área de
influencia hasta Sangüesa, Sos del Rey Católico y el Roncal. Las
familias más destacadas de la burguesía local, en su mayoría
propietarios de comercios, una vez derribada la muralla, parecían
rivalizar en poseer la fachada y la casa más bonita de la calle Mayor. De este modo fomentarán
la construcción de edificios acordes con los nuevos tiempos, iniciando
un proceso de reforma urbana en el interior y exterior de la antigua
ciudad que se desarrollará en las dos primeras décadas del siglo XX.
La calle Mayor desde el cruce de las calles Obispo con Carmen hacia 1912. En
primer plano, a la izquierda, frente los almacenes El Siglo, el
Seminario Conciliar fundado en 1860 y destruido por un incendio en 1924. Al fondo una de las ocho puertas de la muralla, el
portal de San Francisco
Entre aquellos establecimientos sobresalían: El hotel la Paz de Mariano Mur, "el preferido por los señores viajantes" en el nº 39; los Almacenes de Laureano Costa,
"la tienda más grande de Jaca" con surtidos completos de tejidos del
país y extranjeros, paquetería y fábrica de chocolates finos en
especial los de la marca "El turista" en el nº 14; El Siglo
de Mariano Sánchez-Cruzat en el cruce de la calle Mayor 15 con la del
Obispo 1; Y la en el nº 7 la Zapatería Callizo.
Entrada a la calle Mayor por poniente. En primer plano el Portal de San Francisco, derribado en 1914 (Foto F. de las Heras)
Mayner y Barrado, con tejidos de seda, lana, hilo y algodón, así como trajes
talares y ornamentos de iglesia, frente a la casa Consistorial; los chocolates elaborados a brazo en el Obrador de Juan Lacasa Sánchez-Cruzat; la confitería, repostería y cerería de Manuel Hernandez en el nº 7; La Esmeralda, Pastelería, Ultramarinos y Confitería, de Salvador Pérez, frente a la fonda Mayor en el nº 39; la Relojería de Clemente Baras en el nº 23 , en esos momentos frente al Ayuntamiento; el Almacén de harinas y despojos de Rafael Mengual, especialidad en simientes en el nº 2; La pastelería Imperial
de Teodoro Iguázel donde se ofrecían "gran surtido de pastelería fina,
bombones, champagne y vinos de jerez", en la esquina de Mayor 12 con
Carmen 1; y el Esquiladero, en el nº 47.
1924. Niños en las Cuatro Esquinas Observese que el reloj de Clemente Baras se ha trasladado al nº 27 (Foto F. delas Heras)
Las primeras noticias sobre los bailes de castañuelas en honor a Santa Orosia aparecen en 1623. Estos bailes los realizaban dos grupos
de Compañías de Danzantes de “a ocho”, pertenecientes a dos colectivos
gremiales: el de los pelaires o artesanos y el de los labradores, ambos
acompañados por un músico con salterio. Desde 1882 solo aparecen los danzantes
del gremio de los labradores. Con posterioridad, tras un lento declive, llegó
su desaparición (o más bien, su sustitución) en 1922.Volvieron a salir durante
5 o 6 años en la década de los 40, hasta que, de una forma definitiva, el grupo
local “Alto Aragón” recuperó “os baylados” en 1979, con la
inestimable colaboración, entre otros, de Juan
Francisco Aznárez. (DANZA, MONTAÑÉS. Historia de los danzantes
de Jaca. Manuel Tomeo Turón y Guzmán Fernández Barrio, 2007).
Fotografía de F. de las Heras, 1921
Ángel
Gari, en De las Heras. Una mirada al
Pirineo 1910/1945, afirma que esta fotografía de F. de las Heras “pertenece a una serie que tuvo que ser
realizada entre 1921-1926 por las referencias indirectas que constan en postales editadas que tenían como tema la celebración de Santa Orosia”. Por otra
parte, los medios de comunicación locales El Pirineo Aragonés y La
Unión nos indican que la última aparición de estos
bailarines se hizo en 1921, y que al año siguiente fueron sustituidos por el
paloteao, que desde entonces sigue presente en varias procesiones de Jaca. La foto está tomada en elnº 2 de
la calle del Carmen, haciendo esquina con la Calle Mayor; lo podemos afirmar
porque, a la izda., todavía se contempla parte de un noble edificio que
resulta ser el Seminario Conciliar, y del que poco después, en mayo de 1924, a
causa de en un horroroso incendio, solo pudo salvarse del pasto de las llamas la espadaña
con la campana de la iglesia.
Museo Diocesano, 2023
Así que, en mi opinión, esta instantánea representa
la última y abrupta interrupción de los antiquísimos bailadores de castañuelas, ataviados
con chaqueta y calzón blanco, adornados con abundantes cintas, cascabeles,
pasamanerías y mantoncillos que cruzan su pecho, que bailaron, como era costumbre,
durante todo el recorrido, de cara a la urna de la Santa, sin darle la espalda, el
25 de junio de 1921.
Jaca, 1896. Procesión de Santa Orosia con las reliquias de la Santa por la calle Echegaray. Posiblemente el documento gráfico más antiguo en el que aparecen os baylados de Santa Orosia. (Fotografía de Coyne, Gobierno de Aragón)
Misma calle, Echegaray. En este caso los danzantes bailan el día del Corpus.
Este Dance de carácter cívico-religioso, que hunde sus
raíces en el medievo y que, como mínimo,
se venía haciendo desde 1623, afortunadamente, en 1979, fue recuperado magistralmente con esmero y gran fidelidad por el Grupo Folclórico “Alto
Aragón”. De esta forma se mantiene viva una tradición que llevaba a sus
espaldas más de cuatro siglos y que, sin duda, es el dance/baile más
representativo de Jaca, ya que eltradicional "paloteao" solo lleva danzando por las calles de Jaca 99 años.
1979, 1ª salida de os baylados a cargo del G. F. Alto Aragón por la calle Bellido
1979. Algunos devotos van descalzos
Varias
son las razones que llevaron a algunos de nuestros paisanos a interrumpir su salida en las procesiones. El primer contratiempo que sufrió tan antiquísima celebración se produjo con la retirada de los
danzantes del gremio de los pelaires. En efecto, la tradicional y pujante industria textil, que todavía contaba a principios del siglo XIX con 130 telares (30 de medias
y 100 de estameñas y bayetas), entró en irreversible decadencia debido a la competencia del algodón
americano; de manera que en 1835 tan solo quedaban 7 telares. La coincidencia de
esta tremenda crisis textil en la ciudad con la ausencia de
los danzantes del gremio de los pelaires en las procesiones parece más que
evidente. El resto lo podemos imaginar si atendemos, en general, a algunas de las razones, en
su mayoría salidas del poder civil, que tachaban esos bailes de ridículos, poco vistosos, poco acordes con la solemnidad de la fiesta, pasados de moda… y, además, a la existencia de esas “sentencias sabrosas”(1) interpretadas
por algunos como algo “atentatorio a los fines simbólicos del culto católico”.
Argumentos que en perfecta y contradictoria opinión se mostraban en un artículo
del periódico local La Unión, de
junio de 1922: “Desde este año y rompiendo una tradición venerada, la danza
histórica ha sido sustituida por un paloteado, (2) que a decir verdad, nos es
visto con perfecto agrado por los amantes de conservar legendarias costumbres”.
Procesión de Santa Orosia por la calle Mayor. La fotografía, probablemente de la primera década del siglo XX, nos muestra que el grupo de danzantes ha sido reducido a seis componentes. (Foto MFHA-PAU. FDPH)
Pero también mostraban asombro ante su desaparición, al tiempo
que nos brindaban información sobre las actuaciones de los bailarines. Así, en dicho
periódico del 22 de junio de
1922 (calcando otro artículo del 20 de junio de 1912, firmado por “O”) se recuerda que “en
tiempos del Rey David los niños y jóvenes de ambos sexos, danzaban delante del
Arca de la Alianza… costumbre que pasó a suelo hispano…”, para luego pasar a
enumerar las cuatro ocasiones en las que venían saliendo los danzantes de castañuelas:
“Fue costumbre en los últimos tiempos el que los
danzantes se colocaran en dos filas delante del Altar, en que se celebraba el
Santo Sacrificio o delante de las Reliquias, objeto de la veneración de los
pueblos. Así viene practicándose aquí por la compañía de danzarines de la
Hermandad de Santa Orosia en la procesión de la entrada del Pastor que
se conmemora en la tarde de la Dominica de la Santísima Trinidad; en la del
Corpus, delante del Santísimo Sacramento; en la de San Juan, día 24 de junio al
recibir a los Romeros del Campo de Jaca y en la mañana del Día de Santa Orosia
en la llamada de las Cruces de las Parroquias…”.
Algo
más contundente fue el artículo TRADICIÓN DESAPARECIDA publicado en
el Pirineo Aragonés, firmado por Xavier, el
24 de junio de 1922 quien, además de argumentar el alto valor simbólico de los
bailadores, ve ajeno a nuestra tradición “el juego de palos”, en clara referencia
al paloteaoque “importado” de Yebra de Basa se fue
incorporado desde entonces para sustituir, y posteriormente complementar, a
nuestros bailadores de castañuelas:
“Nuestros clásicos bailadores, aquellos que durante
siglos y siglos, al igual que los SEISES de Sevilla (3) que religiosamente se
conservan, constituyen una de las características que rememorando añejas
tradiciones del catolicismo conservaba esta ciudad de Jaca en sus fiestas
titulares, han desaparecido esta añopara dar paso al juego de PALOS, que por no venir encarnado en
nuestrascostumbres lo consideramos
desprovisto de ese concepto altamente sugestivo que lleva aneja toda veneración
a tradiciones cuyo origen se pierde en el suceder de los siglos.
... Es error
craso el pretender ver en los suprimidos bailadores nada absolutamente
atentatorio a los fines simbólicos que ellos representaban dentro del culto católico en nuestras
grandes festividades. Tenían su origen en aquellos remotísimos tiempos en que
los bailes sagrados eran considerados como una parte del culto que se tributaba
en los días de mayor alegría de nuestra Iglesia, la que exterioriza su júbilo
por medio de danzas que, según Scaligero (4), iniciaban los mismos obispos "presides" porque “a presitiendo” ellos comenzaban las danzas sagradas en los
COROS separados del altar, que en todas nuestras iglesias se construían al
efecto, y que todavía se conservan en Roma en los templos de San Clemente y San
Pancracio.
Los bailadores suprimidos, simbolizando esa alegría y
ese placer que se siente en los días de fiestas grandes religiosas, eran fieles
representantes de viejas costumbres, de añejos hábitos y tradiciones veneradas,
que encarnaron durante siglos y más siglos en la vida y costumbres de la
montaña".
Os "baylados" (seis) en las "Cuatro Esquinas" (intersección de las calles Ramón y Cajal y Zocotín con la calle Mayor) La inastantánea fue tomada en 1917 por Julio Requejo. (Gobierno de Aragón)
Pero,
para descripción fiel de cómo se celebraba la festividad de Santa Orosia y muestra de
detalles concretos del desempeño de los bailadores en los últimos años del
siglo XVII y principios del XVIII, nos puede servir de referencia el largo
artículo “LA FESTIVIDAD RELIGIOSA DE SANTA OROSIA EN EL SIGLO XVIII”que,
firmado
con la abreviatura de LAT, aparece
en El Pirineo Aragonés del 24 de
junio de 1922. En él, sin citarlo, se hace referencia al libro escrito en 1702 por
elcanónigo de la Catedral de Jaca
Salvador Alberto Alavés y La Sala “Compendio
de la vida magna disputada de la gloriosa virgen, casada, mártir y reina de
Aragón, y su antigua y primera patrona, y siempre de la ciudad de Jaca y sus
montañas, santa Orosia” :
“Para Vísperas, en la tarde anterior al día de
nuestra Patrona, sale de su palacio el Obispo, acompañado del Cabildo,
Prebendados, representantes dela
ciudad con sus ricas gramallas o ropones consulares, y dos comparsas de danzantes…A continuación se celebra la entrada
de los Romeros que son personas de cada casa de los pueblos que tienen esta
obligación con pena impuesta si faltan a ella; en número de más de treinta,
vestidos de peregrinos, descubiertos y descalzos, trayendo certificación de sus
respectivos párrocos de haber confesado y comulgado en el día. Durante las 24
horas que permanecen como tales en el Jaca, se alimentan solo de pan, vino y
queso… Sale a recibirlos a un cuarto de hora de la ciudad el capellán que
cuida de la capilla de la Santa, con su respectiva cruz, esperándoles a la
entrada de la población sus Ministros representantes, (entonces sin “gramallas”
pero con un Macero) y los Racioneros y Beneficiarios; y cantando una antífona
implorando la intercesión de nuestra Patrona, llegan a la Catedral, donde
saludan a la Santa con una solemne conmemoración. Más tarde se celebran los
Maitines, que duran unas 4 horas, alternando el canto de los Nocturnos con
alegres villancicos de la Capilla de música. Terminados estos, se quema (en un
lugar que debía ser la Plaza de la Catedral) una vistosa fiesta de fuego; y
después vuelve el público a la citada iglesia, donde quedan el resto de la
noche muchísimos devotos, "alternando las
dos comparsas de danzantes en sus bailes delante de la urna de la Santa y
diciéndole “diversas sentencias sabrosas”…
25
de junio de 2016. En la plaza de la Catedral, frente a la Lonja Chica,
"os baylados" avanzan de espaldas sin dejar de mirar a la urna donde se
encuentran las reliquias de Santa Orosia. (Fotos del autor)
Al siguiente día… festividad de nuestra Patrona… una
comitiva formada por cuatro canónigos, algunos Racioneros y Beneficiados con
Cruz alzada, Macero e infantes, y por parte de la ciudad dos jurados con su
Ministro, Macero y ciudadanos, salen a recibir a las cruces parroquiales de
varios pueblos a tres puertas de la población, donde sus curas y parroquianos
están esperando, entrando todos en solemne procesión cantando los himnos de las
vírgenes y mártires. Recibidos ya en la Catedral…el señor Obispo revestido de
pontifical entona la Tercia, comenzando seguidamente la misa Mayor, en cuyo
ofertorio se da a adorar al pueblo, por el celebrante,la sagrada reliquia de la Santa… el Vicario
Generaly el Justicia y el Prior de los
Jurados,en fomento de la jurisdicción y
autoridad eclesiástica, van ordenando las Cruces y formando la Procesión
General. Se compone esta de 80 Cruces parroquiales de otros tantos pueblos, con
sus respectivos Curas y susPrimicieros
de los Lugares, estos con sobrepellices y toallas blancas. Formando dos filas
van el macero y dos acólitos, precediéndoles dos atabales (timbales) tocados
con destreza, que la devoción militar del Castillo de Jaca ofrece para mayor
solemnidad del acto. Siguen los vistosos estandartes de los oficios mecánicos y
de los labradores: los reverendos frailes de los conventos del Carmen, San
Francisco y Santo Domingo; los curas y párrocos de los pueblos de las diócesis
enclavados desde el río Gas hacia Poniente, con sobrepellices o mucetas
(esclavinas sin capucha); los prebendados, racioneros, beneficiados, canónigos,
el terno con el Deán, que en todos casos precede al pontifical, y después este,
bendiciendo el Prelado al pueblo.
Desde
1979 componentes del Grupo Folclórico Alto Aragón han tomado el relevo
de los antiguos grupos gremiales. Con la urna de Santa Orosia al fondo, "os
baylados" danzan por la calle Ramón y Cajal. (Fotografía del autor, junio 2014)
La urna que
contiene los sagrados restos de Santa Orosia es llevada por cuatro labradores
vestidos con albas y descalzos rodeados de portadores de hachas encendidas;
debajo de dicha peana, pugnan por colocarse el mayor número posible de devotos.
Después van los romeros o peregrinos de la Hermandad de la Santa con sus
bordones y velas encendidas y descalzos... y cuatroAndadores ministros de la ciudad con sus
ropones azules; la Nobilísima y Fidelísima ciudad de Jaca, representada en
forma solemne por sus cuatro Cónsules con ricas romanas togas o gramallas de
damasco carmesí guarnecidas de anchas franjas de oro, siendo acompañados de los
Justicia, Prior de Veinticuatro, Almutacén Mayor, Padre de Huérfanos y otros
nobles… y por último los fieles de sexo masculino y después el femenino,
debidamente ordenados por cuatro ciudadanos con bastones y armas de la Ciudad;
cerrando tan solemne procesión una gran muchedumbre de forasteros.
La cantera está asegurada. 18 de junio de 2017. Ocho jóvenes "baylados" procedentes de la escuela del Grupo Folclórico "Alto Aragón" acompañan con sus bailes la procesión del Corpus Christi. (Fotografía de Ana López Artillo)
Concurren
dos comparsas de danzantes en número de nueve cada una, vestidos de blanco,
ceñidos con ricas bandasy vistosas
ligas, cubiertos con bonetes montañeses guarnecidos de curiosas lazadas y
preciosas joyas, y con calzado parecido a brodequines encascabelados, tocando
pulgarillas(castañuelas) al acompañamiento de psalterios y danzando por el
centro de la procesión.
1922, "os baylados", en formación de a 12, danzan en la lonja Mayor en su entrada ala Catedral
Llegada esta a la plaza llamada del Campo del Toro, toman
en brazos dos sacerdotes el arca de la Santa y suben a una Capilla formada por
un gran arco de piedra con una rasgada ventana. Para abrir la urna, lleva una
llave el Prior de Jurados, por corresponderle desde Martín de la Sala, señor de
Santa Cruziella, Navasa y Somanés, que en el año 1072 se hallaba de Justicia de la
ciudad de Jaca, cuando el pastor trajo el cuerpo de la Santa; y la otra llave
el Presidente del Cabildo catedral. Suben a esa capilla los Eclesiásticosy Seculares Nobles, graves y de graduación;
cuatro romeros con cuatro cirios adornados, y con otros dos los oficiales, los
seis que llevan los mismos en la Procesión, y los ciegos, mancos, cojos, baldados,
y enfermos, a quienes también se les permite el acceso.
A requisición de dichos
dos Presidentes, Eclesiástico y Secular, testifican los dos notarios de ambas
partes que se abre el arca deSanta
Orosia a fin de celebrar la acostumbrada veneración, mientrastanto se disparan en la Ciudadela tres tiros de artillería gruesay los
danzantes bailan y dicen “sentencias sabrosas” a nuestra patrona”.
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"Os bailados de Santa Orosia" (03, junio, 2011. Autor, Paco Barón)
Artículo de Valentín Mairal López
(1)SENTENCIAS SABROSAS.“Al baile precedía con frecuencia el canto o el recitado de una Lyra
o graciosa sentencia en verso sencillo y en lenguaje jaqués. Con estas poesías
populares se hacían loas y requiebros a la Santa, pero no faltaban otros breves
recitales que eran dirigidos a jerarcas eclesiásticos, a los ediles civiles y
militares, a ministros y a otras personas relevantes… Finalmente los diestros danzarines
ocupaban el resto del día recorriendo calles y plazas donde ejecutaban sus
primorosas danzas y donde las lyras y dichos y sentencias de argumento profano,
jocoso y amatorio hacían las delicias de personas relevantes, de damas y
doncellas asomadas a los balcones" (Juan Francisco Aznárez. Revista Jacetania, nº 79, abril 1979).
(2)PALOTEAO O PALOTIAU: Este
dance se introdujo en 1922 para sustituir al de castañuelas. Para ello
danzantes de Yebra de Basa instruyeron a los jaqueses, para, como ellos, rendir
honores a la patrona común, Santa Orosia.
(3)LOS SEISES DE SEVILLA. Nombre con el que se conoce en Sevilla a los seis
niños que bailan y cantan con castañuelas (hoy son diez) ataviados con un
llamativo traje con detalles dorados, mallas, pantalones abombados,
chaquetilla y sombrero de plumas. Salen en la procesión del Corpus, en la a la
festividad de la Inmaculada y en el Triduo del Carnaval; y lo vienen haciendo
de forma ininterrumpida desde el siglo XV. Curiosamente con este nombre, "SEISES" danzantes de la Hermandad de Santa Orosia de Jaca, les nombra un periodista del Nuevo Mundo de Madrid cuando bailaron en la catedral para el rey Alfonso XIII en la visita que realizó a Jaca en 1903.
(4)GIULIO SCALIGERO (1484-1558) fue médico, filósofo, botánico y humanista italiano.
Entrada principal del antiguo hospital fundado en 1555 donde se aprecian los vanos de la puerta y fachada con decoración plateresca. Su uso como hospital se mantuvo hasta la década de los 80 del siglo pasado. Se abrió de nuevo en 1995 para acondicionarlo en parte como Hostal para peregrinos del Camino de Santiago, retomando de alguna manera, parte de su antigua función.
Es de suponer que, cuando en 1540 se unen los dos hospitales intramuros, el del Espíritu Santo, situado en la plaza de San Pedro, sufragado por el Cabildo, y el de San Juan Bautista, para construir uno nuevo, dicha escultura se trasladaría a este mayor y nuevo hospital, donde ha permanecido hasta la actualidad.
Llama la atención de esta escultura exenta, esculpida en piedra y asentada en una hornacina, su factura rústica, en contraste con las manos maestras que dejaron sus huellas en la Catedral de Jaca.
Sin embargo, tiene ese candor de lo popular, que se atreve a reproducir con esmero y devoción la figura que evoca al protector del hospital.
Sin duda influenciado por la estética del arte románico, superpone al manto de pelo de camello una túnica de grandes vuelos, detalle este muy poco frecuente en la iconografía de la época.
Los atributos que caracterizan al Santo según el evangelio de San Marcos: "Un manto hecho de pelo de camello", en este caso representado con amplios rizos, "un cinturón de cuero en la cintura", también visible, y el "Cordero de Dios" sobre el brazo izdo., nos conducen a creer que esta obra se realizó probablemente en el siglo XIII; pues en el siglo XIV se le suele añadir una cruz, aquí inexistente. Por otra parte, el rostro con ojos pequeños y hundidos, y los marcados pómulos, así como la representación detallada de la barba y el cabello son notas con las que el autor intenta reflejar los aires de un incipiente naturalismo.
(1)"Jaca contaba en el siglo XIII con unas doce iglesias, seis congregaciones religiosas, ocho ermitas suburbanas, catorce cementerios y una docena de hospitales para pobres y peregrinos" ( Gómez, Alberto. Guía invisible de Jaca")