MIS COSAS DE JACA

Estas páginas van destinadas a todas aquellas personas que quieren a su ciudad, como me sucede a mí con la mía, Jaca. Hablaré, pues, de “mis cosas” esperando que alguna de ellas pueda ser también la tuya o, sencillamente, compartas mi afición por “colarme” entre el pequeño hueco que separa la memoria de la historia, lo general de lo particular o lo material de lo inmaterial. Estas “cosas de Jaca” están construidas a base de anécdotas , fotos de ayer y hoy, recuerdos y vivencias mías y de mis paisanos y de alguna que otra curiosidad, que me atrevo a reflexionar en voz alta. No es mi propósito, pues, ocuparme de los grandes temas de los que ya han tratado ilustres autores, es más bien lo contrario: quiero hacer referencia a rincones ocultos, héroes anónimos, huellas olvidadas, sendas por las que ya no se pasa, lugares que fueron un día centro de atención y hoy han sido relegados a la indiferencia, al olvido o al abandono; a unos escenarios donde se sigue representando la misma obra pero con otros actores.

jueves, 14 de abril de 2022

CALLE MAYOR I








Obra de Damián Sarasa

   I. ANTECEDENTES,  SIGLO XIX Y ENTRADA EN EL SIGLO XX

  II. AÑOS VEINTE,  TREINTA, CUARENTA Y CINCUENTA

 III. LA CALLE DE MI JUVENTUD. AÑOS 60

 IV. CALLE MAYOR IV. AÑO 2022                    

 

 ANTECEDENTES 

 

  •   Una Calle Mayor presupone la existencia de otras calles menores. Algo que, a tenor de los datos existentes, debió suceder no antes del siglo X, pues con anterioridad no se conoce en Jaca ni vida urbana ni la existencia de una ciudad como tal. En aquellos momentos tan solo había un "castrum", utilizado por los monarcas navarros, en el solar del actual convento de las Benitas y, fuera de él, otros dos núcleos habitados: el de la iglesia prerrománica de San Jaime (Santiago), un espacio que hoy ocuparía las calles del Coso y de Campoy Irigoyen, y el de la iglesia de San Pedro el Viejo, hoy sepultado bajo la actual plaza de San Pedro; ambos probablemente defendidos por sus propios recintos o cercados más o menos rudimentarios.

 

Planos de Jaca en el siglo XI. Con los tres núcleos que tuvo la ciudad:1-La villa regia, 2-La villa episcopal, 3-El barrio de Santiago. En azul la Calle Mayor. (Ramón Betrán Abadía)

 

El nuevo milenio y los reinados de Ramiro I (1035-1063) y  de Sancho Ramírez (1063-1094) trajeron consigo el renacer urbano y la aparición de nuevos viales que acabaron configurando calles "menores", vertebradas en un principio por las dos más importantes, las que unían el “castrun” real con la nueva Catedral y con la Iglesia de San Jaime. Será más tarde, con la concesión del fuero y la realización de la muralla que rodeó la ciudad medieval, cuando se forme un nuevo eje en dirección este/oeste que partirá la ciudad de norte a sur en dos mitades, la CALLE MAYOR. Una nueva arteria que enlazará dos portales de la muralla, el de San Ginés, pegado al Castrum, entrada y salida natural por el este hacia las huertas del río Gas y del Argent, con el portal opuesto, el de los Molinos, que por el oeste, permitía el acceso a la huertas, molinos y batanes situados en el río Aragón, así como a los habitantes de los pueblos de la Solana. Una nueva arteria que acabará consolidándose, no solo como un nuevo eje vertebrador de la ciudad, sino también como un verdadero “foro” ciudadano siempre dispuesto a medir el pulso vital de la ciudad. De ello nos puede dar fe el hecho de que, junto a las calles de San Nicolás y la del Castellar, siga conservando el nombre con el que aparece citada por primera vez en 1156, “CARRERA MAIOR”.

  SIGLO XIX

  • No conozco una foto más antigua de la Calle Mayor. Aceras con aberturas y bordillos para detener el agua y la nieve de los tejados, hilos de telegrafía, restos de viejos faroles de reverbero, balcones con abundante y variada rejería, casas de dos o tres pisos a las que, motivos higiénicos, obligaban a encalar las paredes y con amplias bajeras para facilitar la entrada de carruajes o albergar algún negocio. 
  • Aparentemente tosco. Ese era el aspecto de la vía urbana más importante de la ciudad que en esos momentos deslumbraba al compararla con las que había en los pueblos de los alrededores.

 

 

MIRANDO A PONIENTE: Las Cuatro Esquinas: cruce de las calles del Reloj y Zocotín con la calle Mayor.
Obsérvese el farol de reverbero, justo en la entrada de Zocotín, y el antiguo alerón del Ayuntamiento que tanto afeaba la fachada. La foto de Alfhonse Meilón (pirineista)
se debió tomar hacia 1890.
Poco distan estas imágenes de la descripción que Madoz hizo en su Diccionario de 1845 cuando nos dice que la mayoría de los ciudadanos se dedicaban a la agricultura (cereales) y a la ganadería, "siendo la industria de poca importancia, con algo de comercio al por menor en el que se vendían artículos de primera necesidad importados en su mayor parte de Cataluña; de las provincias se traía pescado fresco y salado, toda clase de hierro y algunos géneros coloniales, y del Bajo Aragón los líquidos… La ciudad cuenta con unas casas todas blanqueadas, cómodas y aseadas en su interior distribuidas en 37 calles bien alineadas, empedradas, y la mayor parte con aceras, de 40 á 50 palmos de anchura, alumbradas con magníficos faroles de reverbero en la calle Mayor existe un colegio de PP Escolapios al que concurren 200 niños que reciben una educación esmerada”. 

 


 

MIRANDO A LEVANTE: desde las Cuatro Esquinas. La foto de Alfhonse Meilón (pirineísta) se debió tomar hacia 1890. 
 
Aun así, en las dos últimas décadas del siglo XIX la calle contaba con varias pensiones como "La Fonda Mayor" y establecimientos: bares como el Café París, junto al portal de San Francisco y el gran salón de fiestas, con piano y servicio especial de "lunch" y refrescos, especial para bodas y bautizos, Café y Confitería del Buen Gusto, Billar Central de Anselmo Nivela en los números 24-26 junto a las Cuatro Esquinas;
 
 
 
Cuatro Esquinas. A la izquierda Café Billar Central

 
sastrerías como la de Pedro Villanúa en el nº 41, frente a Escolapios, y la de Agustín Barrio en el nº 37; ultramarinos Betés; barberías como la de Juan Domínguez; zapaterías como la de Elías Gracia en el nº 8; una fábrica de chocolates hechos a brazo, con venta de sal de agua y bacalaos superiores de Escocia, lentejas castellanas de buena cochura, embutidos, arroz superior de Valencia, abono de pescado … en el almacén de José Lacasa Ipiens en el nº 28,  establecimiento presente en la calle desde 1852, hasta que trasladó su fábrica a Zaragoza en 1939; la Confitería Castejón en la esquina de la Bajada del Seminario; 


la Zapatería Larrosa en el nº 38; la imprenta y librería de Rufino Abad en el nº31, donde se publicaba el semanario EL MONTE PANO en 1886 y con posterioridad otros semanarios como LA MONTAÑA, EL ANUNCUADOR, LA UNIÓN Y AYER Y HOY; la fábrica de cera elaborada de Mariano Belmar, frente a las escuelas Pías; la armería de Juan Tamarit que ofrecía escopetas, revólveres, pistolas, cartuchos, máquinas de boj para carga…; 
una venta de carbón fuerte y 
esquiladero, en el nº 47 ; una venta de yeso de la Raya de Murillo en el nº 51, en la plazuela de las monjas; La Jacetana de los señores Juan Lacasa y Hermano, cerrajería, chocolates, jergones... en Mayor 17, esquina con la calle del Obispo;  
 
 
El Sol, comercio de Basilio Martínez en calle mayor, esquina a la del Carmen, con bacalaos superiores de Islandia, garbanzos de Castilla, chocolate...; la Farmacia de Francisco García-Godoy Lagarda en el nº18; los Almacenes de Laureano Costa con trajes de calidad, pantalones de punto inglés, tapabocas de lo más variado, chocolates finos elaborados a brazo (con canela y sin ella)... en el nº 14; el Gran Comercio de Ara y Estallo con pasamanería, paquetería, quincallería ... en el nº 27; el establecimiento con tejidos de seda, lana, hilo y algodón de Mainer y Barbudo frente a la Casa Consistorial en el nº 25.   
 
 Hacia 1895. Procesión de Santa Orosia. Observese las dos primeras
 casas de la acera derecha; con posterioridad, ya reformadas,
serán la Casa  de la Familia Abad y Casa de F. de las Heras
 
 
 Aspecto de la calle Mayor  en el último tercio del siglo XIX. A la izquierda el colegio de los Padres Escolapios y la entrada de la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Las bocacalles que se ven cercanas son de las calles Gil Berges (sin el Hotel la Paz) y  la del 7 de febrero de 1883. Foto de autor desconocido.


Entrada a la calle Mayor por el Portal de San Francisco. La fotografía se debió tomar a finales del siglo XIX, antes de que la puerta de la muralla jaquesa sucumbiera a la piqueta en 1914. Cedida por Enrique Bayona y tratada con IA, la instantánea procede de los fondos de Historia y Patrimonio Protestantes de los Países del Adour (H3PA).


 
 
                                    ENTRADA EN EL SIGLO XX 

LA LLEGADA DEL FERROCARRIL.  NUEVO ASPECTO DE LA CIUDAD

 

Calle Mayor 1903. En la intersección con la calle del Carmen y la del Obispo, vista desde la parte occidental. El arco triunfal, dedicado al comercio, se realizó para embellecer la calle con motivo de la llegada de Alfonso XIII a la ciudad. La pared de la derecha, en primer plano, corresponde al Antiguo Seminario. (Foto Asenjo)

      
La calle Mayor  en 1910. En el interior del recuadro azul, el lugar donde estuvo la antigua  la Casa Palacio de los Ximénez de Aragüés del siglo XVI y su famosa chimenea gótica. Se da la circunstancia de que ese edificio, "Casa Baltasarillo", dada su temprana edificación hacia 1880, se pueda considerar como el primer edificio que se realizó en la calle con aires modernistas. Con posterioridad, en 1929, sufrió una segunda reforma que es la qu se puede ver en la actualidad. En sus bajos  Francisco García-Godoy  Lagarda estableció su farmacia en 1881. Un establecimiento que ha continuado abierto al público hasta la actualidad (farmacia Borau). Fotografía de F. De las Heras

De las imágenes anteriores a estas tan solo habían pasado unos veinte años. Suficientes para que la cal que cubría las paredes fuera desapareciendo de forma paulatina para dejar paso a edificios novedosos como el que se ve frente a la Casa Consistorial. En él, en la fachada que da a la calle Zocotín se observan paños romboidales de ladrillo bicolor (hoy ocultos bajo un revoque de cal y pintura), en recuerdo de la "sebca" de la arquitectura andalusí y propios de los estilos historicistas que se extendían por la ciudad; quizás el jemplo más significativo y en el que también lucían paños semejantes, fue el bellísimo Templete dedicado a Santa Orosia inaugurado en 1908 y malogradamente derribado en 1968.   

 

 Obsérvese el reloj que el Ayuntamiento había adquirido al más afamado relojero, Clemente Baras. Situado en este momento en la puerta de su establecimiento, frente del Consistorio, además de embellecer la calle, regulaba la hora oficial. De esta forma se terminaba con el desconcierto existente (a veces un desfase de 15 min.) entre los relojes de la torres de la Cárcel y de la Catedral. La foto de Jesús Bretos se tomó entre 1910 y 1914
A esta renovación contribuyó de forma extraordinaria la llegada del ferrocarril en el año 1893. Costó despegar, pero hacia 1910 comenzaba una nueva era para el comercio jaqués dispuesto, si cabe, a aumentar la bien ganada fama que había ido adquiriendo; ahora las mercancías y los productos novedosos y exóticos podían llegar a diario en el ferrocarril. Así, en la segunda década del siglo XX, Jaca se había  transformando en uno de los centros mercantiles más importantes de la provincia de Huesca. 
 
1908. Poco tenía que ver el aspecto vetusto
que presentaba la Casa Consistorial, todavía
con ese alerón tan poco estético, con las dependencias del interior. Desde 1868 a 1918 aquí se hallaba en alquiler el primer Casino que hubo en Jaca, El Gabinete del Recreo (Casino Principal) con elegante salón de baile incluido, del que solo podían ser socios los "ricos". En su mayoría comerciantes y militares de alta graduación. (Foto J. Soler Santalo)
 
Fueron numerosos los establecimientos que, ubicados en su mayoría en la calle Mayor, nutrían no solo a los jacetanos sino también a todos los pueblos y valles de los alrededores: Hecho, Ansó, Aragüés, Biescas, Sallent, la Canal de Berdún... llegando su área de influencia hasta Sangüesa, Sos del Rey Católico y el Roncal. Las familias más destacadas de la burguesía local, en su mayoría propietarios de comercios, una vez derribada la muralla, parecían rivalizar en poseer la fachada y la casa más bonita de la calle Mayor. De este modo fomentarán la construcción de edificios acordes con los nuevos tiempos, iniciando un proceso de reforma urbana en el interior y exterior de la antigua ciudad que se desarrollará en las dos primeras décadas del siglo XX.
 
 La calle Mayor desde el cruce de las calles Obispo con Carmen hacia 1912. En primer plano, a la izquierda, frente los almacenes El Siglo, el Seminario Conciliar fundado en 1860 y destruido por un incendio en 1924. Al fondo una de las ocho puertas de la muralla,  el portal de San Francisco


 Entre aquellos establecimientos sobresalían: El hotel la Paz  de Mariano Mur, "el preferido por los señores viajantes" en el nº 39; los Almacenes de Laureano Costa, "la tienda más grande de Jaca" con surtidos completos de tejidos del país y extranjeros, paquetería y fábrica de chocolates finos en especial los de la marca "El turista" en el nº 14; El Siglo de Mariano Sánchez-Cruzat en el cruce de la calle Mayor 15 con la del Obispo 1; Y la en el nº 7 la Zapatería Callizo.
 
 
 

Entrada a la calle Mayor por poniente. En primer plano el Portal de San Francisco, derribado en 1914 (Foto F. de las Heras)
 

 
 
Mayner y Barrado, con tejidos de seda, lana, hilo y algodón, así como trajes talares y ornamentos de iglesia, frente a la casa Consistorial; los chocolates elaborados a brazo en el Obrador de Juan Lacasa Sánchez-Cruzat; la confitería, repostería y cerería de Manuel Hernandez  en el nº 7; La Esmeralda, Pastelería, Ultramarinos y Confitería, de Salvador Pérez, frente a la fonda Mayor en el nº 39; la Relojería de Clemente Baras en el  nº 23
, en esos momentos frente al Ayuntamiento; el 
Almacén de harinas y despojos de Rafael Mengual, especialidad en simientes en el nº 2; La pastelería Imperial de Teodoro Iguázel donde se ofrecían "gran surtido de pastelería fina, bombones, champagne y vinos de jerez", en la esquina de Mayor 12 con Carmen 1; y el Esquiladero, en el nº 47.

 


 

 

 

 

 

 

1924. Niños en las Cuatro Esquinas
Observese que el reloj de   Clemente  Baras se ha trasladado al nº 27 (Foto F. delas Heras)












                                                                            

 

 

 

lunes, 19 de abril de 2021

OS “BAYLADOS" DE CASTAÑUELAS DE SANTA OROSIA

 

                                                                     OS “BAYLADOS" DE CASTAÑUELAS

                                                              DE SANTA OROSIA

 

             

     Las primeras noticias sobre los bailes de castañuelas en honor a Santa Orosia aparecen en 1623. Estos bailes los realizaban dos grupos de Compañías de Danzantes de “a ocho”, pertenecientes a dos colectivos gremiales: el de los pelaires o artesanos y el de los labradores, ambos acompañados por un músico con salterio. Desde 1882 solo aparecen los danzantes del gremio de los labradores. Con posterioridad, tras un lento declive, llegó su desaparición (o más bien, su sustitución) en 1922.Volvieron a salir durante 5 o 6 años en la década de los 40, hasta que, de una forma definitiva, el grupo local “Alto Aragón” recuperó “os baylados” en 1979, con la inestimable colaboración, entre otros, de Juan Francisco Aznárez. (DANZA, MONTAÑÉS. Historia de los danzantes de Jaca. Manuel Tomeo Turón y Guzmán Fernández Barrio, 2007).

                         


Fotografía de F. de las Heras, 1921

        Ángel Gari, en De las Heras. Una mirada al Pirineo 1910/1945, afirma que esta fotografía de F. de las Heras “pertenece a una serie que tuvo que ser realizada entre 1921-1926 por las referencias indirectas que constan en postales editadas que tenían como tema la celebración de Santa Orosia”. Por otra parte, los medios de comunicación locales El Pirineo Aragonés y La Unión nos indican que la última aparición de estos bailarines se hizo en 1921, y que al año siguiente fueron sustituidos por el paloteao, que desde entonces sigue presente en varias procesiones de Jaca. La foto está tomada en el nº 2 de la calle del Carmen, haciendo esquina con la Calle Mayor; lo podemos afirmar porque, a la izda., todavía se contempla parte de un noble edificio que resulta ser el Seminario Conciliar, y del que poco después, en mayo de 1924, a causa de en un horroroso incendio, solo pudo salvarse del pasto de las llamas la espadaña con la campana de la iglesia.


Museo Diocesano, 2023

Así que, en mi opinión, esta instantánea representa la última y abrupta interrupción de los antiquísimos bailadores de castañuelas, ataviados con chaqueta y calzón blanco, adornados con abundantes cintas, cascabeles, pasamanerías y mantoncillos que cruzan su pecho, que bailaron, como era costumbre, durante todo el recorrido, de cara a la urna de la Santa, sin darle la espalda, el 25 de junio de 1921.  

 

 

Jaca, 1896. Procesión de Santa Orosia con las reliquias de la Santa por la calle Echegaray. Posiblemente el documento gráfico más antiguo en el que aparecen os baylados de Santa Orosia. (Fotografía de Coyne, Gobierno de Aragón)


Misma calle, Echegaray. En este caso los danzantes bailan el día del Corpus.
 



Este Dance  de carácter cívico-religioso, que hunde sus raíces en el medievo y que, como mínimo, se venía haciendo desde 1623, afortunadamente, en 1979, fue recuperado magistralmente con esmero y gran fidelidad por el Grupo Folclórico “Alto Aragón”. De esta forma se mantiene viva una tradición que llevaba a sus espaldas más de cuatro siglos y que, sin duda, es el dance/baile más representativo de Jaca, ya que el tradicional "paloteao" solo lleva danzando por las calles de Jaca 99 años.

                                 

1979, 1ª salida de os baylados  a cargo del  G. F. Alto Aragón por la calle Bellido



1979. Algunos devotos van  descalzos
       Varias son las razones que llevaron a algunos de nuestros paisanos a interrumpir su salida en las procesiones. El primer contratiempo que sufrió tan antiquísima celebración se produjo con la retirada de los danzantes del gremio de los pelaires. En efecto, la tradicional y pujante industria textil, que todavía contaba a principios del siglo XIX con 130 telares (30 de medias y 100 de estameñas y bayetas), entró en irreversible decadencia debido a la competencia del algodón americano; de manera que en 1835 tan solo quedaban 7 telares. La coincidencia de esta tremenda crisis textil en la ciudad con la ausencia de los danzantes del gremio de los pelaires en las procesiones parece más que evidente. El resto lo podemos imaginar si atendemos, en general, a algunas de las razones, en su mayoría salidas del poder civil, que tachaban esos bailes  de ridículos, poco vistosos, poco acordes con la solemnidad de la fiesta, pasados de moda… y, además, a la existencia de esas “sentencias sabrosas”(1) interpretadas por algunos como algo “atentatorio a los fines simbólicos del culto católico”.  

        Argumentos que en perfecta y contradictoria opinión se mostraban en un artículo del periódico local La Unión, de junio de 1922: “Desde este año y rompiendo una tradición venerada, la danza histórica ha sido sustituida por un paloteado, (2) que a decir verdad, nos es visto con perfecto agrado por los amantes de conservar legendarias costumbres”.

 

Procesión de Santa Orosia por la calle Mayor. La fotografía, probablemente de la primera década del siglo XX, nos muestra que el grupo de danzantes ha sido reducido a seis componentes. (Foto MFHA-PAU. FDPH)

 

        Pero también mostraban asombro ante su desaparición, al tiempo que nos brindaban información sobre las actuaciones de los bailarines. Así, en dicho periódico del 22 de junio de 1922 (calcando otro artículo del 20 de junio de 1912, firmado por “O”) se recuerda que “en tiempos del Rey David los niños y jóvenes de ambos sexos, danzaban delante del Arca de la Alianza… costumbre que pasó a suelo hispano…”, para luego pasar a enumerar las cuatro ocasiones en las que venían saliendo los danzantes de castañuelas:

 

        “Fue costumbre en los últimos tiempos el que los danzantes se colocaran en dos filas delante del Altar, en que se celebraba el Santo Sacrificio o delante de las Reliquias, objeto de la veneración de los pueblos. Así viene practicándose aquí por la compañía de danzarines de la Hermandad de Santa Orosia en la procesión de la entrada del Pastor que se conmemora en la tarde de la Dominica de la Santísima Trinidad; en la del Corpus, delante del Santísimo Sacramento; en la de San Juan, día 24 de junio al recibir a los Romeros del Campo de Jaca y en la mañana del Día de Santa Orosia en la llamada de las Cruces de las Parroquias…”.

 

       Algo más contundente fue el artículo TRADICIÓN DESAPARECIDA publicado en el Pirineo Aragonés, firmado por Xavier, el 24 de junio de 1922 quien, además de argumentar el alto valor simbólico de los bailadores, ve ajeno a nuestra tradición “el juego de palos”, en clara referencia al paloteao  que “importado” de Yebra de Basa se fue incorporado desde entonces para sustituir, y posteriormente complementar, a nuestros bailadores de castañuelas:  

 

       “Nuestros clásicos bailadores, aquellos que durante siglos y siglos, al igual que los SEISES de Sevilla (3) que religiosamente se conservan, constituyen una de las características que rememorando añejas tradiciones del catolicismo conservaba esta ciudad de Jaca en sus fiestas titulares, han desaparecido esta año  para dar paso al juego de PALOS, que por no venir encarnado en nuestras costumbres lo consideramos desprovisto de ese concepto altamente sugestivo que lleva aneja toda veneración a tradiciones cuyo origen se pierde en el suceder de los siglos.

 

      ... Es error craso el pretender ver en los suprimidos bailadores nada absolutamente atentatorio a los fines simbólicos que ellos representaban dentro del culto católico en nuestras grandes festividades. Tenían su origen en aquellos remotísimos tiempos en que los bailes sagrados eran considerados como una parte del culto que se tributaba en los días de mayor alegría de nuestra Iglesia, la que exterioriza su júbilo por medio de danzas que, según Scaligero (4), iniciaban los mismos obispos "presides" porque “a presitiendo” ellos comenzaban las danzas sagradas en los COROS separados del altar, que en todas nuestras iglesias se construían al efecto, y que todavía se conservan en Roma en los templos de San Clemente y San Pancracio.

 

       Los bailadores suprimidos, simbolizando esa alegría y ese placer que se siente en los días de fiestas grandes religiosas, eran fieles representantes de viejas costumbres, de añejos hábitos y tradiciones veneradas, que encarnaron durante siglos y más siglos en la vida y costumbres de la montaña".

 

 Os "baylados" (seis) en las "Cuatro Esquinas" (intersección de las calles Ramón y Cajal y Zocotín con la calle Mayor) La inastantánea fue tomada en 1917 por Julio Requejo. (Gobierno de Aragón)

 

      Pero, para descripción fiel de cómo se celebraba la festividad de Santa Orosia y muestra de detalles concretos del desempeño de los bailadores en los últimos años del siglo XVII y principios del XVIII, nos puede servir de referencia el largo artículo LA FESTIVIDAD RELIGIOSA DE SANTA OROSIA EN EL SIGLO XVIII” que, firmado con la abreviatura de LAT, aparece en El Pirineo Aragonés del 24 de junio de 1922. En él, sin citarlo, se hace referencia al libro escrito en 1702 por el canónigo de la Catedral de Jaca Salvador Alberto Alavés y La Sala “Compendio de la vida magna disputada de la gloriosa virgen, casada, mártir y reina de Aragón, y su antigua y primera patrona, y siempre de la ciudad de Jaca y sus montañas, santa Orosia” :

 

      “Para Vísperas, en la tarde anterior al día de nuestra Patrona, sale de su palacio el Obispo, acompañado del Cabildo, Prebendados, representantes de la ciudad con sus ricas gramallas o ropones consulares, y dos comparsas de danzantes… A continuación se celebra la entrada de los Romeros que son personas de cada casa de los pueblos que tienen esta obligación con pena impuesta si faltan a ella; en número de más de treinta, vestidos de peregrinos, descubiertos y descalzos, trayendo certificación de sus respectivos párrocos de haber confesado y comulgado en el día. Durante las 24 horas que permanecen como tales en el Jaca, se alimentan solo de pan, vino y queso… Sale a recibirlos a un cuarto de hora de la ciudad el capellán que cuida de la capilla de la Santa, con su respectiva cruz, esperándoles a la entrada de la población sus Ministros representantes, (entonces sin “gramallas” pero con un Macero) y los Racioneros y Beneficiarios; y cantando una antífona implorando la intercesión de nuestra Patrona, llegan a la Catedral, donde saludan a la Santa con una solemne conmemoración. Más tarde se celebran los Maitines, que duran unas 4 horas, alternando el canto de los Nocturnos con alegres villancicos de la Capilla de música. Terminados estos, se quema (en un lugar que debía ser la Plaza de la Catedral) una vistosa fiesta de fuego; y después vuelve el público a la citada iglesia, donde quedan el resto de la noche muchísimos devotos, "alternando las dos comparsas de danzantes en sus bailes delante de la urna de la Santa y diciéndole “diversas sentencias sabrosas”…

 


  25 de junio de 2016. En la plaza de la Catedral, frente a la Lonja   Chica, "os baylados" avanzan de espaldas sin dejar de mirar a la urna donde se encuentran las reliquias de Santa Orosia. (Fotos del autor)

       Al siguiente día… festividad de nuestra Patrona… una comitiva formada por cuatro canónigos, algunos Racioneros y Beneficiados con Cruz alzada, Macero e infantes, y por parte de la ciudad dos jurados con su Ministro, Macero y ciudadanos, salen a recibir a las cruces parroquiales de varios pueblos a tres puertas de la población, donde sus curas y parroquianos están esperando, entrando todos en solemne procesión cantando los himnos de las vírgenes y mártires. Recibidos ya en la Catedral…el señor Obispo revestido de pontifical entona la Tercia, comenzando seguidamente la misa Mayor, en cuyo ofertorio se da a adorar al pueblo, por el celebrante, la sagrada reliquia de la Santa… el Vicario General  y el Justicia y el Prior de los Jurados, en fomento de la jurisdicción y autoridad eclesiástica, van ordenando las Cruces y formando la Procesión General. Se compone esta de 80 Cruces parroquiales de otros tantos pueblos, con sus respectivos Curas y sus  Primicieros de los Lugares, estos con sobrepellices y toallas blancas. Formando dos filas van el macero y dos acólitos, precediéndoles dos atabales (timbales) tocados con destreza, que la devoción militar del Castillo de Jaca ofrece para mayor solemnidad del acto. Siguen los vistosos estandartes de los oficios mecánicos y de los labradores: los reverendos frailes de los conventos del Carmen, San Francisco y Santo Domingo; los curas y párrocos de los pueblos de las diócesis enclavados desde el río Gas hacia Poniente, con sobrepellices o mucetas (esclavinas sin capucha); los prebendados, racioneros, beneficiados, canónigos, el terno con el Deán, que en todos casos precede al pontifical, y después este, bendiciendo el Prelado al pueblo.

 

 

Desde 1979 componentes del Grupo Folclórico Alto Aragón han tomado el relevo de los antiguos grupos gremiales. Con la urna de Santa Orosia al fondo, "os baylados" danzan  por la calle Ramón y Cajal. (Fotografía del autor, junio 2014)


        La urna que contiene los sagrados restos de Santa Orosia es llevada por cuatro labradores vestidos con albas y descalzos rodeados de portadores de hachas encendidas; debajo de dicha peana, pugnan por colocarse el mayor número posible de devotos. Después van los romeros o peregrinos de la Hermandad de la Santa con sus bordones y velas encendidas y descalzos... y cuatro  Andadores ministros de la ciudad con sus ropones azules; la Nobilísima y Fidelísima ciudad de Jaca, representada en forma solemne por sus cuatro Cónsules con ricas romanas togas o gramallas de damasco carmesí guarnecidas de anchas franjas de oro, siendo acompañados de los Justicia, Prior de Veinticuatro, Almutacén Mayor, Padre de Huérfanos y otros nobles… y por último los fieles de sexo masculino y después el femenino, debidamente ordenados por cuatro ciudadanos con bastones y armas de la Ciudad; cerrando tan solemne procesión una gran muchedumbre de forasteros. 

 

 La cantera está asegurada. 18 de junio de 2017. Ocho jóvenes "baylados" procedentes de la escuela del Grupo Folclórico "Alto Aragón"  acompañan con sus bailes la procesión del Corpus Christi. (Fotografía de Ana López Artillo)

 


      Concurren dos comparsas de danzantes en número de nueve cada una, vestidos de blanco, ceñidos con ricas bandas  y vistosas ligas, cubiertos con bonetes montañeses guarnecidos de curiosas lazadas y preciosas joyas, y con calzado parecido a brodequines encascabelados, tocando pulgarillas(castañuelas) al acompañamiento de psalterios y danzando por el centro de la procesión.

 

1922,  "os baylados", en formación de a 12, danzan en la lonja Mayor en su entrada ala Catedral


       Llegada esta a la plaza llamada del Campo del Toro, toman en brazos dos sacerdotes el arca de la Santa y suben a una Capilla formada por un gran arco de piedra con una rasgada ventana. Para abrir la urna, lleva una llave el Prior de Jurados, por corresponderle desde Martín de la Sala, señor de Santa Cruziella, Navasa y Somanés, que en el año 1072 se hallaba de Justicia de la ciudad de Jaca, cuando el pastor trajo el cuerpo de la Santa; y la otra llave el Presidente del Cabildo catedral. Suben a esa capilla los Eclesiásticos y Seculares Nobles, graves y de graduación; cuatro romeros con cuatro cirios adornados, y con otros dos los oficiales, los seis que llevan los mismos en la Procesión, y los ciegos, mancos, cojos, baldados, y enfermos, a quienes también se les permite el acceso. 

A requisición de dichos dos Presidentes, Eclesiástico y Secular, testifican los dos notarios de ambas partes que se abre el arca de Santa Orosia a fin de celebrar la acostumbrada veneración, mientrastanto se disparan en la Ciudadela tres tiros de artillería gruesa y los danzantes bailan y dicen “sentencias sabrosas” a nuestra patrona”.

       

                       

                                               


                                                                         VIDEO  

     "Os bailados de Santa Orosia"  (03, junio, 2011. Autor, Paco Barón)

 

                                  Artículo de Valentín Mairal López 

(1)           SENTENCIAS SABROSAS. “Al baile precedía con frecuencia el canto o el recitado de una Lyra o graciosa sentencia en verso sencillo y en lenguaje jaqués. Con estas poesías populares se hacían loas y requiebros a la Santa, pero no faltaban otros breves recitales que eran dirigidos a jerarcas eclesiásticos, a los ediles civiles y militares, a ministros y a otras personas relevantes… Finalmente los diestros danzarines ocupaban el resto del día recorriendo calles y plazas donde ejecutaban sus primorosas danzas y donde las lyras y dichos y sentencias de argumento profano, jocoso y amatorio hacían las delicias de personas relevantes, de damas y doncellas asomadas a los balcones" (Juan Francisco Aznárez. Revista Jacetania, nº 79, abril 1979).


(2)           PALOTEAO O PALOTIAU: Este dance se introdujo en 1922 para sustituir al de castañuelas. Para ello danzantes de Yebra de Basa instruyeron a los jaqueses, para, como ellos, rendir honores a la patrona común, Santa Orosia.

 

(3)           LOS SEISES DE SEVILLA. Nombre con el que se conoce en Sevilla a los seis niños que bailan y cantan con castañuelas (hoy son diez) ataviados con un llamativo traje con detalles dorados, mallas, pantalones abombados, chaquetilla y sombrero de plumas. Salen en la procesión del Corpus, en la a la festividad de la Inmaculada y en el Triduo del Carnaval; y lo vienen haciendo de forma ininterrumpida desde el siglo XV. Curiosamente con este nombre, "SEISES" danzantes de la Hermandad de Santa Orosia de Jaca, les nombra un periodista del Nuevo Mundo de Madrid cuando bailaron en la catedral para el rey Alfonso XIII en la visita que realizó a Jaca en 1903. 

(4)          GIULIO SCALIGERO (1484-1558) fue médico, filósofo, botánico y humanista italiano.


                                     Artículo de Valentín Mairal López 

lunes, 1 de febrero de 2021

SAN JUAN BAUTISTA. ANTIGUO HOSPITAL DE JACA

 

           SAN JUAN BAUTISTA. ANTIGUO HOSPITAL DE JACA

 

 

 


  Entrada principal del antiguo hospital fundado en 1555 donde se aprecian los vanos de la puerta y fachada con decoración plateresca. Su uso como hospital se mantuvo hasta la década de los 80 del siglo pasado. Se abrió de nuevo en 1995  para acondicionarlo en parte como Hostal para peregrinos del Camino de Santiago, retomando de alguna manera, parte de su antigua función.

 

 Algo desapercibida, esta escultura de San Juan Bautista se encuentra ubicada en el antiguo hospital cívico-militar, sobre la pared que da a la parte meridional, en la calle del Conde Aznar de Jaca. Probablemente su emplazamiento original estuvo, bien en la iglesia-hospital extramuros del siglo XII de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén (actual Barrio de San Juan), bien en la antigua calle de Clavería (actual Bellido, en la "Casa Perales" nº 17) donde, en el siglo XIII, se encontraba uno de los hospitales (1) más afamados, el Hospital municipal de San Juan Bautista.

 

 


Es de suponer que, cuando en 1540 se unen los dos hospitales intramuros, el del Espíritu Santo, situado en la plaza de San Pedro, sufragado por el Cabildo, y el de San Juan Bautista, para construir uno nuevo, dicha escultura se trasladaría a este mayor y nuevo hospital, donde ha permanecido hasta la actualidad. 

Llama la atención de esta escultura exenta, esculpida en piedra y asentada en una hornacina, su factura rústica, en contraste con las manos maestras que dejaron sus huellas en la Catedral de Jaca.

 Sin embargo, tiene ese candor de lo popular, que se atreve a reproducir con esmero y devoción la figura que evoca al protector del hospital.

 Sin duda influenciado por la estética del arte románico, superpone al manto de pelo de camello una túnica de grandes vuelos, detalle este muy poco frecuente en la iconografía de la época. 

Los atributos que caracterizan al Santo según el evangelio de San Marcos: "Un manto hecho de pelo de camello", en este caso representado con amplios rizos, "un cinturón de cuero en la cintura", también visible, y el "Cordero de Dios" sobre el brazo izdo., nos conducen a creer que esta obra se realizó probablemente en el siglo XIII; pues en el siglo XIV se le suele añadir una cruz, aquí inexistente. Por otra parte, el rostro con ojos pequeños y hundidos, y los marcados pómulos, así como la representación detallada de la barba y el cabello son notas con las que el autor intenta reflejar los aires de un incipiente naturalismo.

 

 

 

 

(1) "Jaca contaba en el siglo XIII con unas doce iglesias, seis congregaciones religiosas, ocho ermitas suburbanas, catorce cementerios y una docena de hospitales para pobres y peregrinos" ( Gómez, Alberto. Guía invisible de Jaca")