LA ERMITA DE SARSA: Memoria, expolio y salvación de un icono del románico jacetano
El vestigio de un pueblo olvidado
En la vertiente meridional de la imponente e icónica Peña Oroel, a unos once kilómetros de la ciudad de Jaca y a tres del puerto homónimo, se localizan los últimos testimonios materiales de un núcleo rural desaparecido. Nos referimos a Villar de Sarsa, Sarasa o Sarasa de Trasuruel, nombres con los que aparece en varios documentos a lo largo de la Edad Media. El más antiguo de ellos se remonta a los albores del Reino de Aragón. En efecto, según Manuel Campo Pérez (1), el nombre de Sarsa aparece referenciado en una escritura otorgada en el monasterio de San Juan de la Peña en el año 1063, por la que “Ramiro I y su hijo Sancho, hacen donación al obispo de Jaca y al cabildo catedralicio, de varias iglesias en las inmediaciones de la de Sarsa”.
| 1931. La ermita todavía en pie. Fotografía de Eduardo Cativiela publicada en la Revista Aragón, septiembre, págs. 175 y 176. Tratada con AI |
Se trata de una población medieval que probablemente languideció a finales de la Edad Media, pero su ermita, aunque maltrecha, resistió hasta los inicios del siglo XX. (2)
Situada estratégicamente en un pequeño promontorio al pie del antiguo Camino Real (3) de herradura y cabañera que unía Zaragoza con Jaca, fue observada por J. M. Cuadrado en 1844 quien, tras atravesar Anzánigo y remontar el camino por la derecha del río Moro, sin aludir para nada a un estado ruinoso, escribió sobre ella: “Una ermita bizantina (4) de Nuestra Señora de Sarsa, resto de un pueblo que existió con el nombre de Sarasa, ocupa la falda meridional” (en clara alusión a la Peña Oroel).
| 1931. Vistas desde el interior y exterior con el tímpano in situ. Fotografía de Eduardo Cativiela publicada en la Revista Aragón, septiembre de 1931, págs. 175 y 176. Tratada con AI. |
Ya en el siglo XX, del estado de abandono en que se encontraba la ermita se hicieron eco Eduardo Cativiela y Dámaso Sangorrín (presidente del SIPA y deán de la catedral, respectivamente) al visitarla en 1931: “Todavía pudimos reconstruir imaginativamente en esos montones de piedras la configuración de varias casas con la cocina, estancia principal de la casa aragonesa (...) La ermita románica es lo único que queda en pie de este lugar. El techo de losas se vino al suelo. Personas demoledoras han intentado, sin conseguirlo, arrancar el frontal de la puerta”. Hoy en día, el área que ocupaban sus viviendas ha sido absorbida por terrenos de cultivo, quedando apenas unos grandes montones de piedras como mudos testigos de dicho asentamiento.
Características arquitectónicas originales
A pesar de la temprana mención de Sarsa en el siglo XI, las características del templo coinciden con edificaciones del románico pleno del siglo XII. La ermita presenta una estructura sencilla y similar a las iglesias o ermitas existentes en los pueblecitos que rodean la ciudad de Jaca. Constaba de una sola nave de planta rectangular, rematada por un ábside de tambor con bóveda de cuarto de esfera, orientado canónicamente hacia el este y unido a la nave mediante un corto tramo abovedado.
El espesor y la fisonomía de sus muros originales revelan que el templo debió de estar techado originalmente con una cubierta de madera (5), rematada al exterior por un tejado de losas a dos aguas.
| Anterior a 1931. Portada y tímpano con crismón trinitario. Fotografía de Ricardo del Arco, (FDPH) |
La ermita tuvo dos portadas: una al oeste, derruida ya a principios del siglo XX (de la cual no podemos más que confirmar su existencia), y la portada principal, más ricamente decorada, orientada hacia el sur y abierta sobre un cuerpo saliente adosado al muro. En esta portada, compuesta por tres arquivoltas doveladas de medio punto, destaca la arquivolta central por presentar una rica decoración con tres acanalamientos adornados con pequeñas esferas, similares a las que decoran el panteón de nobles de San Juan de la Peña. Estas esferas, distribuidas de manera grácil, envuelven un sencillo y bello tímpano decorado con un crismón trinitario del siglo XII inspirado, como tantos otros del románico rural de la zona, en el de la catedral de Jaca.
| Arquivoltas, imposta y jambas |
Dichas arquivoltas descansan sobre una imposta corrida adornada con motivos almendrados. El inicio de las jambas está decorado, respectivamente, con motivos vegetales y antropomorfos a modo y manera de los que se encuentran en el portal n.º 21 de la casa Gaitero (también con bolas esféricas en sus dovelas) de la calle San Nicolás de Jaca; una portada que posiblemente pertenezca a la desaparecida iglesia románica del siglo XII dedicada al santo obispo milagrero.
| Portadas de Sarsa, y, San Nicolás? |
Coronando la portada se sitúa un tejaroz decorado originalmente con ocho canetes o modillones, de los que en 1931 solo quedaban siete. Aunque desfigurados, según Manuel Gómez de Valenzuela, “Dos de ellos muestran representaciones humanas: uno, una cabeza masculina, barbada; otro, una femenina, cubierta con toca lisa, de rasgos delicados y serenos. El resto se adornaban con representaciones vegetales”.
Una de las singularidades arquitectónicas notables de la ermita, probablemente construida en honor a Santa Ana, era la adaptación a su entorno topográfico: los constructores medievales edificaron el muro norte aprovechando un fuerte desnivel del terreno. Para ello, realizaron una excavación vertical en el monte y adosaron directamente la pared de piedra al terreno, ahorrándose de este modo un considerable trabajo de mampostería y cimentación.
La odisea del Crismón ante un inminente expolio
En 1931, el erudito Eduardo Cativiela denunció en la Revista Aragón (del SIPA) que el techo de losas de la ermita se había venido abajo y que "personas demoledoras" habían intentado, afortunadamente sin éxito, arrancar el frontal de la puerta para robarlo. Desde ese momento, aunque yaciendo en la ruina, la ermita del Villar de Sarsa se convirtió en todo un símbolo de recuperación y exposición del románico de la Jacetania.
| Crismón trinitario. Hoy en el zaguán del Ayuntamiento |
Ante este inminente peligro de expolio, Cativiela realizó las gestiones oportunas con el Ayuntamiento de Jaca, propietario de la ermita, para proteger la pieza. El tímpano fue cedido temporalmente al Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón (SIPA), pasando posteriormente a ser expuesto en uno de los primeros museos románicos de España, ubicado en el monasterio de las Benitas de Jaca e inaugurado en 1934, durante la II República. Allí estuvo, junto a otras piezas entre las que brillaba con luz propia el sarcófago de doña Sancha, hasta 1947. Tras dormir en el olvido, almacenado en la bodega de la Casa Consistorial, y con motivo de la renovación del patio del Ayuntamiento y la inauguración de su elegante escalera de piedra, volvió a la luz en marzo de 1970 tras ser colocado en una de sus paredes.
Desmontaje, traslado y "licencias" de la reconstrucción
Fue en noviembre de 1970 (6) cuando el padre escolapio Casimiro López advirtió que “esos restos valiosos y gloriosos merecían ser defendidos de la erosiva destrucción del tiempo” (7). Inquietud que comunicó al alcalde Armando Abadía para que la ermita se restaurara y “se trasladara a Jaca para ornamento y orgullo de la ciudad”. El proyecto, llevado a cabo por el equipo municipal de obras a las órdenes de Francisco Vivas bajo la dirección del arquitecto y aparejador municipales, se puso en movimiento tan solo dos días después de dichas conversaciones, procediéndose en ese mismo año de 1970 al desmontaje, traslado y posterior reedificación del templo en la faja de terreno de la Ronda Suroeste (actual Avenida de Oroel)
| 1970. Panorámica con la Peña Oroel de fondo. Cedida por Juan Carlos Domínguez. En el pie de la fotografía consta: "Trasladada a Jaca en 1970 ( Equipo Municipal de Obras de Fco. Vivas)" |
| 1970. Panorámica con la Peña Oroel de fondo. Fotografía ceedida por Juan Carlos Domínguez. En el pie de la fotografía consta: "Trasladada a Jaca en 1970 ( Equipo Municipal de Obras de Fco. Vivas)" |
| 1970. Estado en el que se encontraba el lado oeste, ábside y lado sur justo antes de ser trasladada. Fotografía cedida por Juan Carlos Domínguez |
No obstante, a pesar del loable esfuerzo del equipo municipal, al que agradeceremos siempre su trabajo, el traslado y la posterior reconstrucción (ejecutada como si de un rompecabezas se tratara) no han estado exentos de polémica debido, en gran parte, a cuatro modificaciones arquitectónicas y licencias que se otorgaron los responsables del proyecto para adaptarla a su nuevo entorno urbano:
Reorientación espacial: El ábside románico, que originalmente apuntaba hacia el este (oriente), como dictaba el canon litúrgico medieval, se reorientó hacia el oeste.
La fachada meridional: Originalmente en el lado sur, ha quedado orientada hacia el este en aras de una mejor visibilidad urbana.
Reducción de volumen: Los 11 metros de longitud que inicialmente tenía la nave quedaron reducidos a 8,30 metros.
Pérdida de accesos: De las dos portadas que poseía el templo en su ubicación original, únicamente se conservó e instaló la del muro sur.
A pesar de estas severas alteraciones y reinterpretaciones modernas que modificaron su fisonomía románica original, el balance final debe ser de gratitud. El traslado de 1970 salvó de una desaparición segura (8) e irreversible a un templo que hoy, en plena ciudad de Jaca, funciona como un valioso eslabón que nos conecta directamente con el desaparecido Villar de Sarsa y con los orígenes altomedievales del Reino de Aragón.
Notas al texto
(1) Publicado en el periódico local El Pirineo Aragonés, edición del 10 de diciembre de 1970.
(2) Ignacio Jordán de Asso (1742-1814), en su exhaustiva obra Historia de la Economía Política de Aragón (1798), omitió este enclave en su listado de despoblados del entorno de Jaca, lo que refuerza la hipótesis de una extinción muy tardía o un silencioso proceso de abandono.
(3) La actual carretera "de Oroel" que conecta Jaca a través de Bernués, permitiendo el tránsito de la primera diligencia tirada por caballerías, no se inauguró hasta el año 1860.
(4) Durante el siglo XIX, la historiografía y los cuadernos de viaje utilizaban habitualmente el término "estilo bizantino" para clasificar las manifestaciones arquitectónicas que hoy catalogamos estrictamente como arte románico.
(5) Lo afirma Manuel Gómez de Valenzuela en Seminario de Arte Aragonés, volúmenes XIII-XIV-XV, pág. 39.
(6) Existe una recurrente confusión cronológica e iconográfica en diversas publicaciones posteriores. El proceso de catalogación, desmontaje y traslado se hizo en 1970 y la inmediata reconstrucción en la Ronda Suroeste, actual avda. de Oroel, se ejecutó íntegramente en el año 1971, un hecho contrastado y respaldado por las crónicas coetáneas de Juan Lacasa, la prensa local de la época, testimonios fotográficos privados del autor y documentos del AMJ. Asimismo, es preciso subsanar el extendido error que asocia el desaparecido Cristo gótico de "Las Tiendas" con la Ermita de Sarsa; dicha pieza litúrgica pertenecía en realidad a la desaparecida Ermita de la Victoria, espacio vinculado históricamente a las inmediaciones del camposanto y a las celebraciones del Primer Viernes de Mayo.
Viernes de Mayo.
(7) Carta abierta y crónica del P. Casimiro López, publicada originalmente en El Pirineo Aragonés el 5 de noviembre de 1970.
(8) El 28 de octubre de 1071, el Ayuntamiento de Jaca recibió un informe-denuncia de la Consejería Provincial de Bellas artes de Huesca. En él se señalaba, entre otras cosas, que la demolición, traslado, y reconstrucción fueron hechas por personas no capacitadas , y en consecuencia con graves errores. A lo que el Ayuntamiento entre otras razones contestó:"que lo tuvo que hacer el Ayuntamiento con medios propios porqué las reliquias no habían merecido atención alguna de los Organismos competentes en materia historia-artística y de que , por tanto, era imprescindible poner en buen recaudo los últimos vestigios, antes de que desaparecieran".
Fuentes Bibliográficas
Asso, Ignacio Jordán de (1798). Historia de la Economía Política de Aragón. Zaragoza: Imprenta de Francisco Magallón.
Barrutia de Pablo, Miguel Ángel. Jacetania. Despoblados medievales, pardinas y ventas, torres y torreones aislados. Jaca: Autoedición / Asociación Sancho Ramírez, 2025.
Campo Pérez, Manuel (1970). "Aportaciones documentales a la historia de la Ermita de Sarsa". El Pirineo Aragonés, 10 de diciembre de 1970.
- Cativiela, Eduardo (1931). "La ermita de Nuestra Señora de la Sarsa". Aragón: Revista del Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón (SIPA), n.º 72 (septiembre), págs. 175-176.
- Cuadrado, José María (1844). Recuerdos y bellezas de España: Aragón. Barcelona: Imprenta de Joaquín Verdaguer.
Gómez de Valenzuela, Manuel (1968). "Notas sobre el románico rural en la Jacetania". Seminario de Arte Aragonés, vol. XIII-XV, pág. 39.
Lacasa Lacasa, Juan (1970). Crónicas e informes sobre el patrimonio arquitectónico jacetano: El traslado de la Ermita de Sarsa. (Compilación de registros impresos, notas de prensa y crónicas documentales del año 1970).
López, Casimiro (Sch. P.) (1970). "Salvación de un icono de nuestro pasado". El Pirineo Aragonés, 5 de noviembre de 1970.