MIS COSAS DE JACA

Estas páginas van destinadas a todas aquellas personas que quieren a su ciudad, como me sucede a mí con la mía, Jaca. Hablaré, pues, de “mis cosas” esperando que alguna de ellas pueda ser también la tuya o, sencillamente, compartas mi afición por “colarme” entre el pequeño hueco que separa la memoria de la historia, lo general de lo particular o lo material de lo inmaterial. Estas “cosas de Jaca” están construidas a base de anécdotas , fotos de ayer y hoy, recuerdos y vivencias mías y de mis paisanos y de alguna que otra curiosidad, que me atrevo a reflexionar en voz alta. No es mi propósito, pues, ocuparme de los grandes temas de los que ya han tratado ilustres autores, es más bien lo contrario: quiero hacer referencia a rincones ocultos, héroes anónimos, huellas olvidadas, sendas por las que ya no se pasa, lugares que fueron un día centro de atención y hoy han sido relegados a la indiferencia, al olvido o al abandono; a unos escenarios donde se sigue representando la misma obra pero con otros actores.
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jueves, 7 de agosto de 2025

El PASEO DE LA CANTERA



     


    “A la sombra de los álamos”: historia y alma  del Paseo de la Cantera

 

      "No se encontrará en los alrededores de Jaca un pasaje más encantador. La naturaleza se empeñó en dotarlo de cualidades de primer orden difíciles de igualar por la sola voluntad del hombre” (Andrés Cenjor Llopis, La Unión, julio de 1924).   ..     

20025. Paseo de la cantera. Foto, V. Mairal

                                     

Hay rincones en Jaca que se nos cuelan dentro sin pedir permiso y uno de ellos es ese  balcón natural de 1010 metros  que es el Paseo de la Cantera. Tras su aparente serenidad, este camino encierra siglos de historia: fue tránsito del medievo hacia la ermita de la Victoria,  paso de cabañera, zona militarizada, límite urbano, hasta llegar a ser, finalmente, con tiempo, lucha y paciencia un espacio ciudadano.

Hoy lo recorremos casi sin pensar, como si hubiera estado así siempre, pero cada banco, cada árbol, cada sombra tiene su historia. Poco a poco se ha convertido en el lugar preferido por los jaqueses para pasear, y, para más de uno, en el último escenario de sus pasos, sabiendo que allí,  frente a ese horizonte limpio y eterno, la vida se despide en paz. 



2025. Fotos, V. Mairal



                                                   Un nombre con raíces milenarias



El origen de la palabra "cantera" en Jaca, "cantalera" en Hecho y en general en el Alto Aragón con significados como orilla, borde, lado... deriva de canto, que es justo lo que podemos observar en la Cantera de Jaca: ladera que por poniente recorre la meseta en la que se ubica la ciudad. Un balcón natural que se abre al cauce del río Aragón; nada que ver con la acepción castellana habitual "lugar de extracción de piedra". 

Tiene una orografía  que ha ofrecido una vista imperturbable a lo largo de millones de años y que, sin duda, ha elevado el espíritu a quienes han contemplado las vistas que desde ella se observan: las nieves del pico de Collarada, las huertas y el discurrir del río Aragón y el giro que hacia  el oeste abre el camino a Navarra por la Canal de Berdún, flanqueado por la Peña Oroel, los montes de San Juan de la Peña y el Cuculo de Vinacua. 

La primera referencia escrita  a este camino aparece en tiempos de Ramiro I (1035-1063) cuando "La condesa doña Sancha dio a Pedro de Lemotgas una tierra entre la viña del rey  y Santa María (de la Victoria)  según va el camino de Mucrones (1) (Mocorones) y que sale a las casas de los enfermos" (2) Banco de la Salud) . Camino que en la actualidad corresponde a los  cerca de 4 km que discurren entre la ermita de la Victoria, el paseo de Mocorones,  la Cantera y el Banco de la Salud.

 En este mapa de 1709 se observa el trayecto descrito en el siglo XI, desde la ermita de la Victoria hasta el Banco de la Salud. Camino al que en el siglo XIX  todavía se aludía  como paseo de la cantera de la Victoria. Lo que hoy está dividido en dos tramos: Paseo de Mocorones y Paseo de la Cantera, siempre fue uno solo hasta que la construcción del Paseo de la Constitución (Rompeolas), la carretera de Aisa y la urbanización de Villa Parsifal obstaculizaron su continuidad


                                                         Un paseo sin arbolado ni bancos 


Poco o nada alteró el aspecto de la Cantera, utilizado como camino carretero, hasta que, a principios del s. XVIII, se construyó un pequeño reducto de planta cuadrada colgado en la Cantera para vigilar la posible llegada por el río Aragón de tropas con la intención de tomar la Ciudadela justo donde termina la llamada "cuesta de la Cazoleta"; razón estratégica que se volvió a poner de manifiesto durante el sitio de la Ciudadela en 1813, cuando el general Espoz y Mina ordenó excavar tres galerías bajo el terreno actual del Paseo de la Cantera (subida de Tron) para,  mediante explosiones subterráneas, intentar la toma  del Castillo de San Pedro en ese momento en posesión de los franceses (3).  

Plano parcial de Nicolas Pistón. 

 Apartar el destino de la Cantera de las estrategias militares no iba a ser algo sencillo. Su aproximación a la Ciudadela la situaba bajo la influencia de la primera  Zona  Polémica,  (4) algo que le dificultaría su natural desarrollo, al quedar bajo la influencia de una legislación  muy estricta. Tanto que esta normativa impedía la libre plantación de arbolado, influía en la altura y anchura de los troncos de los árboles, en si estos eran de madera blanda o dura, en la distancia a la que se debían de plantar e incluso en la manera de alinearlos. También disponía los tipos de cultivo que se podían plantar... y, por supuesto,  prohibía todo tipo de edificación que fuera sólido. Por las mismas razones se proyectaron (sin llevarse a término) en el Paseo de la Cantera, trincheras, caminos de ronda y baterías como parte del complejo sistema defensivo del "campo atrincherado de Jaca" entre 1894 y 1901. 


                                                    Primeras iniciativas ciudadanas


 Escasean las noticias en el siglo XIX de actuaciones tendentes a transformar ese antiguo camino en un Paseo, pero sabemos que no faltaron alcaldes que se lo propusieron, a pesar de contar con dos serios inconvenientes, las aludidas zonas polémicas y la ausencia de agua. Esto quedó resuelto en parte cuando en 1891 se hizo el canal de riego para las huertas de Jaca, que pasaba a escasos 100 m de la Cantera. Lo que sí sabemos es que en agosto de 1886,  en sesión del Ayuntamiento, se trata del arreglo y embellecimiento del pintoresco paseo de la Cantera, en lamentable estado a juzgar por la observación de un paseante tres años más tarde en El Pirineo Aroragonés, del 11 de agosto de 1889: 

"¡Qué lástima, Sr. alcalde, que el piso descarnado y lleno de incrustados guajiros, los espinos que crecen  á su placer para "acariciar" los trajes y mortificar la carne de los transeúntes, y  una cortadura del terreno que casi intercepta  el paso amenazando derribar por su ladera al despistado, con peligro de su vida, nos tenga privados de frecuentar ese paseo llamado de "La Cantera de Aragón...!"

 La presión por dignificar el Paseo se puso de nuevo de manifiesto en el verano de 1896 con reflexiones como la reflejada en el periódico La Montaña que han resultado ser premonitorias:

  "Hoy tenemos abundancia de agua en el canal. Y es imperdonable el abandono... Los propietarios de las huertas avanzan con un surco cada año hacia el camino y se han apoderado de la mitad del paseo: "hay que delimitar lo privado de lo público". Y el paseo no debe terminar en las  Eras del Molino ( inicio de la carretera de Aísa) sino que debe continuar hasta el santuario de la Victoria, y pasando de ahí, á la Cantera del Río Gas ... y  prohibir el paso de  carros por el referido sitio". 

No fue hasta 1897 cuando el mando militar de la Plaza, por Real Orden, concedió al Ayuntamiento plantar árboles, pero  corría el año 1900,  y  tan solo se habían plantado en las plazas de las Monjas y  San Pedro. Y fue en 1902, bajo la presidencia en la alcaldía de Rufino Abad,  cundo se consiguió  "plantar  dos hileras de árboles en todo el trayecto comprendido desde la glorieta de San Marcos (Árbol de la Salud) hasta el Campo Santo (Ermita de la Victoria)". 

Rufino Abad Mainer, alcalde (1902-1904)



 La llegada del agua de riego a los huertos colindantes al Paseo de la Cantera había revalorizado los terrenos  y fomentado la actividad agrícola, algo que vino a ser un inconveniente añadido para el Paseo. Se quejaban con amargura los paseantes al ver cómo el paso público cada vez era más estrecho y dificultoso a causa de apropiaciones indebidas,  marcadas rodadas en el Paseo ocasionadas por la salida y entrada de carruajes y caballerías, cúmulos de piedras, hediondez de estercoleros, grandes charcos provocados por escapes de agua... Obstáculos que no empañaron el lento, pero constante impulso dado al Paseo de la Cantera llevado a cabo por los alcaldes hasta 1912: Ricardo Prado, José Lacasa,  Ramón Allué, Rufino Abad,  Manuel Ripa y Mariano Pérez Samitier con el plantado de árboles, ordenanzas reguladoras de derechos y deberes para propietarios de huertas y la desaparición de las zonas polémicas. 



                             El Parque frustrado (1915–1936)



 "El día de árbol", "El pinar de los Niños", "Beneficios del arbolado", "Plantemos árboles" son solo parte de los numerosos artículos de periódicos que mostraban la inquietud que había en la ciudad por la escasez de árboles. Entre los reivindicativos artículos publicados al respecto, destacaron los del corresponsal de El Noticiero y habitual colaborador de los periódicos locales, el escolapio padre Otal, Juan. Fruto de esas campañas, el 19 de marzo de 1918, día de  de San José, con motivo de la celebración de la Fiesta del Árbol, centenares de alumnos de todos los colegios, acompañados por sus profesores, los padres escolapios Juan Otal, Fernando Sanz, José Martín y el maestro de nacional Joaquín Celma plantaron, en terrenos que generosamente había cedido al municipio Javier Lacasa, en la parte septentrional de la Cantera, 400 pinos, en el lugar que desde entonces se llamó el "Pinar de los Niños". Acto que contó con la colaboración del forestal Miguel Callaved y del Ayuntamiento, en especial del concejal encargado del evento, José Mª Campo y del alcalde Antonio Pueyo. 


 Escolares jacetanos plantando pinos  el Día del Árbol con el padre Otal a la derecha. Habían salido cantando por la calle Mayor, acompañados de la banda municipal, el himno de la Fiesta del Árbol, que su maestro, Joaquín Celma, había compuesto. Junto con los cabezudos, enarbolaban cartelones  que ellos mismos habían hecho, con lemas como "El Pinar de los Niños inicia la repoblación forestal", " El Pinar de los Niños paraje delicioso para veraneantes". Al terminar, sentados en la hierba, fueron obsequiados con una merienda, para continuar después con una sesión de cine gratuita en el Salón de Variedades.(19 de marzo de 1918.Fotografia Francisco de las Heras)


 La década de los años veinte  transcurrió con un propósito casi obsesivo, transformar el Paseo en el Parque de la Cantera. Proyecto que comenzó con el allanado del piso, el aumento de arbolado y del número de bancos, por otra parte siempre escasos, a cargo del Ayuntamiento presidido por José Sánchez Cruzat y su mayor entusiasta, el farmacéutico militar Andrés Cenjor Llopis.  Una década que se vio envuelta  por el propósito de edificación, en el mismo paseo, de algunos propietarios en 1924 y que, de llevarse a cabo, según Andrés Cenjor, significaría "matar el parque antes de haber pensado en nacer por cuanto la parte que da vistas a Jaca quedaría sin otro horizonte que el que ofrezcan las paredes de esas futuras casas". 

1950. Chalet de Benito Campo. En la foto el autor de la foto, Jesús Bretos. 

 
A pesar de ello se permitió, en una altura discreta, sin impedir la vista del horizonte, la ampliación de la casa-fábrica de mosaicos de Antonio Ara en 1929 y la más polémica casa de Benito Campo, (5) 
en instancia presentada el 9 de junio de 1930 al alcalde J.  M.ª Campo,  a pesar de la fuerte oposición llevada a cabo por
el activo Sindicato de Iniciativa y  Turismo de Jaca presentando a la Comisión Permanente Municipal las siguientes propuestas:  


"Instruir expediente de declaración de utilidad pública de los terrenos comprendidos entre la senda que conduce desde el paseo de la Cantera del río Aragón hasta las eras  del Molino... adquirir por parte del ayuntamiento ...todos los terrenos... o una faja paralela al paseo en una distancia de de cien metros; y procurar la repoblación forestal..." (La Voz de Aragón, 22 junio 1930)

Marzo  de 1931. Cortejo fúnebre por el fallecimiento de Antonio  Ara, miembro fundador de la Agrupación    Socialista de Jaca. Al fondo, a la izda. su casa-fábrica con camino de entrada. Foto cedida por Esteban Gómez.

Será en junio de 1933 cuando el Alcalde republicano Julio Turrau comenzará a declarar la zona de la Cantera como de "utilidad pública", con el fin de no autorizar en él nuevas edificaciones. Algo que no impidió construir la primera piscina pública de Aragón en 1933 que ocupaba 5000 metros cuadrados de las Eras del Molino (parte del actual parque canino). Con el asesoramiento de Martín Augustí, ingeniero Jefe de la Sexta División Hidrológico Forestal, se inicia la formación del "Parque de la Cantera", para lo cual, en este y en posteriores consistorios, aparte de seguir con la plantación de arbolado, incluido en los empréstitos municipales, se deja reservada la cantidad de 25.600, 82 pesetas para adecentar el Paseo de la Cantera:15602,82 para el año 1938 y 10000 para el año 1939.  Pero la Guerra Civil interrumpió todo avance, excepto la renovación de glorieta de San Marcos o Banco de la Salud, llevada a cabo por el Ayuntamiento presidido por Francisco García Aibar. Consistió en la elevación del muro con barandilla, para salvar el talud que da vistas a la Garisea  y en la colocación de un  banco octogonal de cemento que rodeaba el Árbol, con una inscripción en uno de sus lados que recordaba el año de construcción, 1938. 

  Glorieta de San Marcos con el Árbol de la Salud ("ulmus minor") en plena forma, rodeado del banco octogonal realizado en 1938. Se decía de él que transmitía calma y ayudaba a sanar a los peregrinos del hospital y de la leprosería. Enfermo ya en 1989, por una plaga de grafiosis que en sucesivas oleadas avanzaba desde el centro de Europa, el legendario símbolo espiritual, totalmente seco, fue talado en 1992. Había vivido un mínimo de 300 años y sustituyó a otro árbol que hubo en la Edad Media. (Fotografía tomada a finales de los años cincuenta  publicada en El Pirineo Aragonés, IA)     



                                Urbanización y consolidación (1953–1995)



Fue en el año 1953 cuando en sesión de la Corporación presidida por su alcalde Juan Lacasa se decidió retomar y mejorar el Paseo de la Cantera en su primera etapa, siguiendo el proyecto del arquitecto municipal Lorenzo Monclús Ramírez,  en el que se incluía una "medida estrella" tomada en 1954: permitir la construcción de chalets en los terrenos agrícolas situados entre el paso del canal y el Paseo de la Cantera.

1950.  En la foto, Jesús Brezos. 
Autor de la foto. 

 En esencia, en dicho proyecto se vislumbraba el aspecto que tendría con posterioridad el Paseo, con cuatro líneas de árboles. Se acometió el replanteo legal, se hicieron expropiaciones para dar más anchura al paseo, explanaciones, apisonamiento del terreno, engravillado del camino para peatones y construcción de un camino agrícola paralelo al canal de riego (futura calle de Pico de Collarada) que evitaba, en parte, aspectos incómodos del pasado. Además, el concejal y farmacéutico Mariano Gállego Roselló, aunque aprovechó los árboles existentes, principalmente álamos, introdujo gran variedad  de nuevos árboles traídos del vivero de Zaldibar: 
"Cipreses, abetos, cedros... descargados en camiones frente al chalet de Benito Campo cuando no había más que "treboletas" o álamos y los campos llegaban a todo lo que hoy es el paseo, pues por donde hoy pasan los coches era todo campos que ensanchamos a base de camionadas de tierra", nos recuerda el encargado de jardinería, Justo Pellicer. 


Un día soleado de verano de los años sesenta.  Obsérvese el camino de tierra peatonal flanqueado en toda su longitud por álamos blancos o treboletas. A la derecha el cerramiento de las piscinas municipales. Fotografía publicada por Nacho Sánchez Tapia.

Podría decirse que el Paseo  de la Cantera tal y como lo conocemos en la actualidad tomó su forma definitiva en 1967, bajo la alcaldía de Benigno Fanlo y el concejal Esteban Ausens encargado de gestionar trabajos como: la construcción de la caja y asfaltado de la carretera para vehículos en los primeros 250 metros iniciados desde el Árbol de la Salud; la ampliación a 18 metros de ancho; la instalación de una fuente y bancos; la composición de la zona verde central y la formación definitiva del andador peatonal, vestigio del milenario Camino.


Los 27 años siguientes (1968-1995) presididos por el alcalde Armando Abadía serán años de un firme propósito para embellecer la ciudad con arbolado y el Paseo de la Cantera no iba ser una excepción, aumentando la densidad arbórea  de forma considerable. Años de los que Justo Pellicer nos cuenta que:

 "Se continuó el asfaltado de la carretera, trozo a trozo, cada año, hasta terminarla. Regábamos de pie, cogiendo el agua de una pequeña acequia y echando el agua a manta. Pero a pesar de intentar salvar al  Árbol de la Salud durante dos o tres años, vimos morir el olmo afectado de grafiosis".


                                         La Cantera en los inicios del siglo XXI




 Los inicios del siglo XXI, bajo la presidencia en la alcaldía de  Enrique Villarroya (1999-2015), representaron para el vetusto Paseo años de modernización, mejoras, y sobre todo, de mantenimiento: sustitución del riego a manta por otro automático, mejora de iluminación, colocación de bancos, papeleras, labores de poda, señalización del carril bici ... Y el acondicionamiento y embellecimiento con especies vegetales del paseo de Mocorones. Sin embargo, quedó en el tintero, en 2005, el intento de prolongar el Paseo de la Cantera con un puente peatonal sobre la carretera de Aísa para darle continuidad por Mocorones hasta el llano de la Victoria.


Desde el 2007 el Monumento de la Jacetania se trasladó de
la Plaza de Biscós al Paseo de la Cantera. Foto, V. Mairal

Juan José Fernández Gastón, encargado de parques y jardines de Jaca durante los últimos 25 años nos comenta alguno de los pormenores de este periodo: 
"Se había llegado a un punto en el que la densidad de arbolado exigía urgentes actuaciones. Quitamos aquellos árboles  que por enfermos y viejos no gozaban de buen aspecto y aquellos que suponían un peligro para los viandantes.  Se realizaron tratamientos específicos para cada árbol y se actuó,  a "modo de bisturí", aclarando con podas selectivas los árboles de más valor, como los antiguos álamos blancos(6),de los que ya casi no quedan. También considero relevante la creación en 2007 de un Punto Focal al colocar el Monumento a la Jacetania en el extremo norte, de lo que fueron las antiguas piscinas municipales".




                                              Evolución de los terrenos adyacentes a la Cantera


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(1)  Mucrones, Mocsrons, Mocorones. Término arcaico , de ascendencia greco-latina, que viene a significar ... batalla, victoria. (En  Aznárez, Juan Francisco Estudios de Historia Jacetana, Huesca, 1960.

(2) Aznárez, Juan Francisco Estudios de Historia Jacetana, Huesca, 1960.  Las capillas o ermitas de San Esteban, San Andrés y San Marcos formaban una unidad arquitectónica. A su lado se levantaba el hospital, donde eran recogidos los peregrinos enfermos de contagio... de ahí que aún en el s. XI se decía casa de leproso, de san Andrés, enfermos de la Corona (cantera). Junto al árbol de la salud.  

(3) No hubo necesidad de utilizar las galerías.  La Ciudadela se rindió a las tropas españolas el 17 de febrero de 1814

(4) Desde mediados del s. XIX  las plazas fuertes como la de Jaca se regían por reglamentaciones que prohibían y reglamentaban cultivos, arbolados y edificios, en una franja paralela a las murallas de la ciudad y la Ciudadela. Era la llamada zona de exclusión o "zona polémica", que pudiera servir de cobijo a las tropas atacantes, y que abarcaba entre 1200-1500 m que era lo que alcanzaba una bala de cañón.    

(5) Benito Campo  propuso que se le abonara lo desembolsado en la construcción de la casa  o que le cediesen igual número de metros de terreno propiedad del Ayuntamiento en otro sitio que le conviniese. Y añade: "El deseado Parque lo tenemos hecho; difícilmente podría otro sitio aventajarle en grandiosidad y extensión, como en variedad de atractivo naturales; me refiero a Oroel; la Cantera debe dedicarse a Ciudad jardín; es su verdadero porvenir... reglamentense las edificaciones y tenemos resuelto el asunto... Como recuerdo de aquellas  disputas ha quedado un estrecho pasillo con puerta y llave, de su propiedad, que cruza desde  la Cantera  hasta la calle del Pico Collarada y un acceso con bordillo a su casa. 

(6)  De aquellos álamos"treboletas" que en su día fueron abundantes y dotaron de una personalidad inconfundible al Paseo de la Cantera, si no me he equivocado al contarlos, solo quedan 9 perdidos entre un "bosque" de unos 820  árboles de 40 especies distintas.  


Notas y fuentes consultadas1. Hemeroteca jacetana (1886–1936)


Recopilación de noticias y artículos procedentes de los periódicos locales La Montaña, La Unión y El Pirineo Aragonés, pertenecientes a una colección privada y completa en poder del autor. Incluyen referencias a proyectos municipales, denuncias vecinales, plantaciones, propuestas urbanísticas y reivindicaciones ciudadanas sobre el Paseo de la Cantera. Se han citado expresamente textos de autores como Paquito de la Montaña (P. Otal), Andrés Cenjor Llopis, Vicente Guarido, Benito Campo y otros colaboradores habituales.

2. Aznárez, Juan Francisco
Estudios de Historia Jacetana, Huesca, 1960.
Especial relevancia en la identificación toponímica del "camino de Mocorones" con el actual trazado de la Cantera. Cita destacada:

“La Vespra del primer viernes de maio fue enviado stadal (cirio) a Nª Sª de Mocorones, dicha de la Victoria... el camino que, pasando por Mucrones, termina en las casas de los enfermos”.

3. Mairal López, Valentín
Murallas de Jaca. Autoedición.
Referencias documentadas sobre el contexto urbano del Paseo de la Cantera, especialmente en relación con la demolición parcial de las murallas, el concepto de “zona polémica” y la evolución urbanística de Jaca en los siglos XIX y XX.

4. Diccionario Aragonés
Rafael Andolz, Diccionario Aragonés.
Define “cantera” como “extremo de un llano en el monte, loma poco alta”, y documenta usos aragoneses del término en contraposición a la acepción castellana de cantera como lugar de extracción de piedra.

5. Rohlfs, Gerhard
El euskera en el Alto Aragón.
Citado indirectamente para la raíz del topónimo “cantera” desde canto, con el significado de “orilla” o “borde”, común en el vocabulario tradicional del Pirineo.

6. Cartografía militar y documentación técnica (siglos XVIII–XX)

  • Plano de 1718: ubicación del reducto defensivo en el borde de la Cantera.

  • Galerías de zapa de 1813: excavadas por orden de Espoz y Mina durante el sitio de la Ciudadela.

  • Mapas del “Campo Atrincherado de Jaca” (1894–1901), escalas 1:5.000. Referencias a caminos de ronda, baterías y senderos de uso militar.

  • Legislación militar sobre “zonas polémicas de primer orden”.

7. Urbanización moderna (1951–1970)

  • Proyecto del arquitecto Lorenzo Monclús Ramírez (1953), bajo mandato del alcalde Juan Lacasa: incluye explanación, gravilla, andén peatonal.

  • Plantación de árboles del vivero de Zaldívar (Vizcaya), promovida por el farmacéutico Manuel Gállego Roselló.

  • Obras de mejora impulsadas por el concejal Esteban Ausens (1967): pavimentación, instalación de bancos, fuente y ampliación del trazado.

8. Actuaciones siglo XXI

  • Agenda 21 Local del Ayuntamiento de Jaca (2003): renovación del mobiliario urbano, riego automatizado, asfaltado del trazado.

  • Datos divulgativos extraídos de portales como ciudadeladejaca.es, turismoruralpirineos.es y materiales de planificación urbana recientes.

9. Archivo gráfico y testimonios

  • Fotografías antiguas y modernas procedentes del archivo del autor.

  • Recuerdos y aportaciones orales de jaqueses nacidos entre 1940 y 1960.

  • Observaciones directas realizadas entre 2020 y 2025 en los tramos del paseo.

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martes, 27 de marzo de 2018

OBRAS DE LA REPÚBLICA EN JACA (PARTE I)


INTRODUCCIÓN



La sublevación de los capitanes Galán y García Hernández en Jaca, aquel 12 de diciembre de 1930, con la proclamación de la II República y el despertar

de los jaqueses viendo ondear en la fachada de su Ayuntamiento, por primera vez en España, la bandera tricolor (confeccionada por uno de sus paisanos, Lucas

Biscós, en la sastrería que regentaba Julián Borderas en el número 41 de la calle Mayor), iba a colocar a la ciudad dentro del escaparate nacional en los años

venideros.

En efecto, tras las elecciones del 14 de abril de 1931

y la posterior llegada de la II República a España, durante el quinquenio dirigido por los gobiernos republicanos, la ciudad de Jaca cotizó alto, de hecho no era difícil escuchar aquello de que "ser de Jaca abría muchas puertas en Madrid”.Aquel levantamiento de los capitanes Galán y GarcíaHernández y su posterior fusilamiento condujeron aque el resto de las ciudades españolas vieran a

nuestra ciudad con simpatía, no exenta de cierto halo romántico.



Durante el reducido espacio  de tiempo que representó el quinquenio en el que estuvo vigente la II República en Jaca, la ciudad va a proyectarse hacia el futuro a pasos agigantados, pues se hicieron obras y mejoras de gran transcendencia y se planificaron otras, con gran visión de futuro, que cuajarán con posterioridad. La Guerra Civil truncó un camino de esperanza y mantuvo aletargados algunos de los proyectos republicanos, pero lo que se realizó fue mucho y bueno, pues, además de las obras habituales del Ayuntamiento:alcantarillado, arreglo de calles, jardines, alumbrado etc..., hubo otras que fueron financiadas con ayuda del Estado por su mayor envergadura y coste, al escapar de los presupuestos de un modesto Ayuntamiento.  

Todos conocemos hoy y presumimos del maravilloso Paseo de la Cantera, una de las joyas más preciadas de Jaca. Pues bien, aunque ni mucho menos se pueda atribuir todo el mérito a los dirigentes republicanos, sí se hicieron actuaciones importantes para consolidarlo y ponerlo en el primer plano de la política jaquesa.

Escenade la película "Fermín Galán" en la calle del Arco de Jaca, realizada por Fernando Roldán y estrenada el 12 de diciembre de 1931, se rodó en escenarios exactos. Para muchas secuencias se echó mano de personajes reales que habían participado en la sublevación. 

La preocupación del consistorio republicano por la cultura y la educación quedó de manifiesto al crear la primera Biblioteca Pública Popular de Aragón y no cejar en el empeño de  mejorar y sacar la educación primaria de viejos edificios o caserones para dotarla de un moderno Grupo Escolar, con calefacción y amplios espacios interiores y exteriores. Tampoco duda nadie de que un Instituto de Segunda Enseñanza libre, civil y gratuito, como  el que viene funcionando desde 1961, el Domingo Miral,  ha sido clave para la formación de generaciones y generaciones de  jacetanos. Eso mismo debían pensar los dirigentes del consistorio republicano cuando pusieron todo su empeño en lograrlo para Jaca. Así, la inauguración de un Centro de Secundaria Civil, al margen de las tradicionales entidades religiosas, fue otro de los logros de los que Jaca pudo sentirse orgullosa durante la República, hasta que fue clausurado el 5 de agosto de 1939. 
Hoy, cuando vemos una Jaca con altos y modernos edificios y el agua corriendo por los grifos, a pocos les da por recapacitar que esa gigantesca obra del canal, terminada el 18 de junio de 1891, necesitó de un depósito de agua y una caseta de cloración para hacerla potable y llevarla hasta los  últimos pisos. Pues bien,  ese depósito también se realizó en la época republicana. 
Los que ya peinamos canas nos hemos bañado en las Piscinas, lo pongo con mayúscula porque cuando éramos jóvenes, solo había unas de carácter público, precisamente inauguradas durante la República. Instalaciones que, de forma ininterrumpida a lo largo de unos setenta años, brindaron  sus servicios a muchos jacetanos que dejaron en aquel recinto un buen puñado de anécdotas y recuerdos de su juventud. 

Pío Díaz, alcalde de Jaca  (12 y 13 diciembre)  y  diputado en Cortes Constituyentes (1931-1933). Obtuvo la condecoración de la Banda de la Orden de la República por haber tenido el honor de haber sido el primer alcalde republicano. En 1934 fue nombrado por el Gobierno Consejero del Banco Industrial, y en 1935 consejero delegado del estado de CAMPSA.

 La sensibilidad que tanto el gobierno nacional como el local tuvieron por el patrimonio y las manifestaciones artísticas se puso de manifiesto compromiso cuando la Catedral de San Pedro fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional por el  Gobierno provisional de la II República, publicado  en la Gaceta de Madrid el 4 de junio de 1931. Un reconocimiento que no  tardaría mucho tiempo en plasmarse en ayuda económica por parte del Estado. 


Placa en la que se lee: Monumento Nacional , colocada junto al ábside de la epistola durante la II República  

Así, en diciembre de 1935, otro decreto publicado en la Gaceta, designó la cuantía de 48.647,87 pesetas para restaurar toda la cubierta y partes interiores de la catedral. Obras que fueron dirigidas por el arquitecto madrileño Francisco Íñiguez.
 Pero quizás sea menos sabido que la creación de un pequeño Museo Románico en el convento de las Benitas, embrión del actual del Museo Románico, se inauguró en la época republicana. 
¿Cuántas veces habremos transitado andando, en bici o en coche por la estrecha carretera que atraviesa el "paco" de Oroel  pasando por el Parador para terminar en Navasa?  ¡Muchas!  !Yo diría que incontables! Pues también el proyecto, la apertura y casi la finalización de ese serpenteante camino, espacio por el que uno puede  transitar libremente por el interior del pulmón de Jaca, se lo debemos al concepto que de ciudad turística tuvieron los ediles republicanos. 
 Las ferias de ganado agotaron su sentido y función en la década de los sesenta, pero quizás  todavía recuerden algunos aquella obra estrella del consistorio republicano situada en el lugar que ocupa la  actual estación de autobuses y alrededores, el Mercado de Abastos, llamado coloquialmente el Ferial. Una obra modélica en su género, una vieja aspiración de los jacetanos y feriantes, que, por fin, se hizo realidad. 
Adornar la ciudad con elemento simbólicos no es nada nuevo ni tampoco ha sido exclusivo de esta ciudad, pero el Paseo de la Constitución parece haberse constituido en un espacio de pugna continua por ser el símbolo del periodo histórico o gobierno de turno. Tan solo hay que repasar los distintos nombres  con los que se le ha bautizado: Paseo de  Alfonso XIII, Paseo de Galán, Paseo del General Franco y Paseo de la Constitución. Las escaleras actuales de la entrada del Paseo nos hablan de los restos de aquel Monumento a los Mártires de la sublevación Galán y García  que, al iniciarse la Guerra Civil, cayó en el olvido. 
No fue menor el impacto e importancia que tuvo en su momento la creación del Centro Secundario de Higiene para la ciudad y pueblos de cercanía. Un centro gratuito de control y vacunas dotado de prestigiosos especialistas.
  A estas obras y a las habituales obligaciones del Consistorio: alcantarillados, caminos vecinales, asfaltados de calles y carreteras, presa del canal, etc., y otras que estuvieron a punto de realizarse como, una Escuela Profesional para Artesanos con una sección de Enseñanza Agrícola, que ya había aparecido publicada en un decreto de la Gaceta del 9 de diciembre de 1935, y a soñar con otros proyectos, que se verían realizados posteriormente, fue a lo que se entregaron, junto con sus tareas gobierno, los Consistorios republicanos. 
Gran parte de la financiación de las obras se hicieron sin el agravamiento de impuestos para los jacetanos, gracias a las hábiles gestiones y movimientos que el Consistorio jaqués hizo con los gobiernos de la capital de España. Cierto es que ayudaron mucho los hechos que acaecieron el 12 y 13 de diciembre: la insurrección republicana en Jaca llevada a cabo por los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández; la proclamación anticipada de la II República y la breve alcaldía republicana de Pío Díaz. 
De este modo, cuando el 14 de abril de 1931 Alcalá Zamora anunció la proclamación de la II República, los acontecimientos de diciembre y los posteriores fusilamientos de los capitanes se vieron como actos heroicos. Ahora las autoridades de Jaca, con sus alcalde Julio Turrau a la cabeza, y las Comisiones nombradas al respecto serán objeto de un trato deferente por los gobiernos republicanos, en especial durante los dos primeros años (Bienio Reformista). De la misma manera que la propia ciudad era vista con cariño y admiración en todas las capitales de España.

 Julio Turrau Calvo, alcalde de Jaca (1931-1933). Gran entusiasta e impulsor de las obras que se efectuaron durante la II República en Jaca . Fue fusilado el 23 de agosto de 1936.

 Veamos algunos de los calificativos  elogiosos y de consideración  que  se vertían por la prensa de la época. A Pío Díaz, el jefe del Estado  Alcalá Zamora le dice que "a un ministro sin cartera nada se el puede negar";  en 1931 se le nombra "alcalde honorario de todos los ayuntamientos de España";  Don Pío Díaz es la llave que franquea las puertas de de todos los centro oficiales" (Dumas, 24 de enero de 1935, LU).

 A la propia ciudad tampoco le faltaron homenajes. La ciudad de Vigo así lo hizo cuando el 31 de mayo decidió  dedicarle una calle, sustituyendo el nombre de Travesía de Isabel II por el de "Travesía de Jaca". Y fueron habituales las metáforas elogiosas y títulos honoríficos  con que se nombraba la ciudad como: "La niña mimada de la República","La cuna de la República" y  "La Muy Ejemplar". 

 En este sentido, vale la pena recordar el artículo de Fyman "Resultado  De Unas Gestiones", publicado en el periódico La Unión el 7 de mayo de 1931, en el que nos cuenta la presencia en Madrid de una Comisión presidida por su alcalde Julio Turrau. Allí, entre otros, se encuentran con el  Ministro de Marina Sr. Casares Quiroga quien, tras recordarles los históricos días de diciembre que pasó en Jaca, les dice que "se constituía en Cónsul de Jaca en Madrid y que este título se lo otorgaba por gratitud y cariño hacia este pueblo". El señor  Miguel Maura, ministro de la Gobernación, tras sus peticiones les afirma que "a Jaca no se le puede negar nada... y conste que el ofrecimiento lo hago para cumplirlo y no para quedar bien de momento". Y el ministro de la Guerra Manuel Azaña ante otra petición responde: "Dígale a la ciudad de Jaca que tendré mucho gusto en complacerla accediendo a sus deseos". y el ministro de instrucción Pública Marcelino Domingo les prometió que " por ser para Jaca
haría una excepción y concedería un grupo escolar" 







EL PASEO DE LA CANTERA



Paseo de la Cantera. Jaca, 12 abril 2018

Las restricciones de edificación, a las que obligaban por razones de carácter militar las "Zonas Polémicas", habían contribuido a que la zona de la Cantera estuviera libre de edificaciones. Razón esta que explica por qué, en la actualidad, solo hay dos casas colgadas de la Cantera.

 La primera era la casa y fábrica Antonio Ara Casaus, miembro fundador de la agrupación socialista de Jaca, a la que se le había permitido una ampliación en 1929. Y la otra, la del monárquico Benito Campo que, a pesar de encontrar con una fuerte oposición a su construcción por el Sindicato de Iniciativa de Jaca (Turismo), obtuvo licencia de construcción en 1930.

  


Fábrica de mosaicos, tubos, lavaderos, escaleras de granito, etc. Viuda de Antonio Ara, en la Cantera (Fot. 1935) 


 Acceder al Paseo por caminos que atravesaban las eras,  propiedad de  particulares, tampoco resultaba ni práctico ni agradable. Así, y con la intención de que, de una vez por todas, el Paseo conservara su valor, el activo Sindicato de Iniciativa de Jaca, el 14 de junio de 1930, presentó a la Comisión Permanente Municipal las siguientes conclusiones: 

"Instruir expediente de declaración de utilidad pública de los terrenos comprendidos entre la senda que conduce desde el paseo de la Cantera del río Aragón hasta las eras  del Molino... adquirir por parte del ayuntamiento ...todos los terrenos... o una faja paralela al paseo en una distancia de de cien metros; y procurar la repopoblación forestal..." (La Voz de Aragón, 22 junio 1930)


 Entierro de Antonio Ara Casaus, miembro fundador de la Agrupación Socialista de Jaca. En la foto se observa el cortejo fúnebre, saliendo de su vivienda situada en la Cantera, y la gran cantidad de público que lo acompañó hasta el cementerio. Marzo de 1931.
( Foto cedida por Esteban C. Gómez)

    Y será en junio de 1933 cuando el Alcalde republicano Julio Turrau comenzará a declarar la zona de la Cantera como de "utilidad pública", con el fin de no autorizar en él nuevas construcciones. Además, con el asesoramiento de Martín Augustí, ingeniero Jefe de la Sexta División Hidrológico Forestal, se inicia la formación del "Parque de la Cantera" para lo cual, en este y en posteriores consistorios republicanos, aparte de seguir con la plantación de arbolado, se tendrá en cuenta dejar reservada alguna cantidad de dinero destinada a la mejora del Paseo. Hecho que quedó de manifiesto cuando en los empréstitos municipales aprobados por el socialista y alcalde republicano, Julián Mur, el 20 de marzo de 1936, destinó al Parque de la Cantera la cantidad de 25.600, 82 pesetas.
 A pesar de lo dicho, el paseo no nos lo podemos imaginar como el actual, pues siguió siendo durante tiempo un estrecho camino de tierra con árboles, sin ajardinamientos, donde, en determinadas épocas, los transeúntes tenían que lidiar con las inesperadas balsas y charcos que se hacían como consecuencia de los pasos de agua utilizados por los agricultores  procedentes del cercano canal de riego. 


LA BIBLIOTECA POPULAR

                                                                     

       

     


La aspiración de acercar los libros a la ciudadanía de forma gratuita no era nueva. Gestiones del diputado provincial por Jaca, José Sánchez Cruzat, durante 1929, anunciaron en enero de 1930 la concesión de 2000 pesetas para la creación de una biblioteca, pero transcurrió el año y la Corporación Provincial del Presupuesto prefirió ahorrar lo convenido para la biblioteca de Jaca y otras de la provincia, la de la propia capital, la de Barbastro y la de Sariñena.

  


Ricardo Zabalza, uno de los fundadores del Ateneo de Jaca,
 fusilado en Madrid el 25 de febrero de 1940 (Fotografía del
 artículo publicado por Eva. Blog "Quienes Eran", 25 de junio de 2008) 




Julián Borderas, exiliado en México




 Con posterioridad tomaría  el relevo reivindicativo el Ateneo Popular de Jaca, que el 28 de mayo de 1931, y en la voz del señor Borderas, presidente a su vez de la agrupación  socialista, en acto público celebrado en el Teatro, pidió al Ayuntamiento la creación de la Biblioteca 
Popular atendiendo al siguiente manifiesto: "El Ayuntamiento concederá gratuitamente el local, luz y una persona que se encargue de su cuidado... así como fondos para los primeros gastos... será autónoma y estará regida por una comisión formada por un concejal que actuará de presidente y un representante de cada sociedad o centro político de Jaca... la comisión aparte de organizar y administrar la biblioteca tendrá la misión siguiente: reunir fondos para la adquisición de libros; realizar colectas de libros entre el vecindario; organizar actos de carácter cultural en cooperación con el Ateneo y demás instituciones; previo pago de una modesta cuota toda persona podrá llevar libros a su domicilio (se pensaba también en los pueblos de alrededor); el Ayuntamiento solo debería contribuir con la mitad de los gastos de que demande la adquisición de los libros, recaudando el resto la comisión por medio de cuotas, suscripciones, etc...  (La Unión, 28 de mayo de 1931). 



Dicho y hecho. El 13 de julio de 1931, se formó el Patronato de la Biblioteca Popular. El concejal Julián Mur, fue su presidente y Francisco Dumas actuó como secretario. Las estanterias para los libros fueron realizadas por el industrial jacetano Callaved.
 Durante el resto del año se fueron recaudando libros.
La Diputación Provincial donó la biblioteca completa de Joaquín Costa y de Luis López Allué. Hubo donaciones directas del Ayuntamiento, del Patronato de Misiones Pedagógicas, y fueron también notorias las aportaciones de libros de particulares:
 Francisco Ripa (10 unidades); Ricardo del Arco (1); Julián Mur (21); S. Marlón (28); Julio Turrau (45); Francisco Quintilla (7); Laureano Costa (2); Carlos Echeto (4); Luis Burriel (6) y Enrique Cabrerizo (29).
El domingo 17 de enero de 1932  se abrió al público la biblioteca instalada en uno de los salones de la planta baja de del Casino de Jaca con este horario: "De 2 a 3 de la tarde, de 7 a 10 de la noche y los domingos toda la tarde".
Trinidad Periel, bibliotecaria
 De esta forma, se creo la primera biblioteca  popular que hubo en Aragón antes de que se publicara el decreto sobre creaciones de bibliotecas el 13 de junio de 1932. Más tarde, y siguiendo con el funcionamiento ya establecido, se  cambió el nombre de "Popular" por el de "Pública". Un cambio que se hizo para acogerse a las ventajas que ofrecía el Patronato de Bibliotecas Públicas Municipales que radicaba en Madrid, y así obtener 500 nuevos volúmenes, ficheros, etc.  (F. Dumas, "La Voz de Aragón" 25 mayo de 1935)
  
En agosto de 1932 se renovó el cargo de bibliotecaria,  adjudicándole la plaza a Trinidad Periel tras previo concurso y examen de aptitud, que consistió en un  ejercicio de caligrafía, otro de escritura al dictado y otro de lectura; por su trabajo recibiría la cantidad de 75 pesetas mensuales.
 Así es como comenzó a andar aquella biblioteca que, poco a poco, iba adquiriendo protagonismo en la ciudad. El Día del Libro, en abril de 1932, el Patronato lo celebró con una conferencia en el Casino Unión Jaquesa a cargo de  Florentino Ara, repartiendo libros a los niños de los colegios y  regalando libros a aquellos lectores que con más asiduidad frecuentaban la blioteca. 







EL INSTITUTO NACIONAL DE SEGUNDA ENSEÑANZA





                               

Profesores y autoridades locales momentos después del acto inaugural del nuevo Instituto de de Secunda Enseñanza y apertura del curso 1932-33. (Foto Dumas, La Voz de Aragón)



  La buena nueva llegó a Jaca en los hilos de un telegrama cursado por el entonces Diputado en Cortes por el Partido Radical, Pío Díaz. Se había publicado en la Gaceta del día 10 de octubre de 1931, a propuesta del ministro de instrucción pública, y decía lo siguiente: " Jaca.- Se otorga al Ayuntamiento de Jaca la concesión de un Instituto nacional de segunda enseñanza, que habrá de ser instalado en el local destinado a los cursos de verano, organizados por la Universidad de Zaragoza..."
 Pero las prisas y la imposibilidad de tener un edificio nuevo condujeron a instalarlo no como se había pensado en un primer momento, en  la Universidad donde se impartían los cursos de verano para extranjeros, sino en el Cuartel de los Estudios, que gentilmente había cedido en enero de 1932  el teniente coronel de Ingenieros señor Falceto, dejándolo en usufructo al Ayuntamiento.
 A pesar de las ayudas del Estado la apertura no fue fácil. El 28 julio de 1932, en vísperas del comienzo de curso, el Alcalde se vio en la necesidad de pedir ayuda a los padres de los alumnos, "Sería muy patriótico y  halagador que ante la dificultad de presupuesto par obras necesarias para la apertura del curso que los padres de los alumnos y otros jacetanos hiciesen un anticipo para ayudarnos a costear las 25.000 pesetas que costarán las obras".


  Profesores del Instituto de Secundaria de Jaca (Revista Aragón. Fot. Las Heras).  El claustro de profesores de aquel primer año, curso 1932-33,  lo formaron: Romualdo Sánchez Granados (Matemáticas), Eladio Leiros Fernández (Filosofía), Manuel Taboas (Historia Natural), Florentín Ara Pétriz (Gª e Historia), Antonio Martín Pena (Física y Química), Manuel Alonso Inisterra (Educación Física), Francisco Prieto Ureña (Literatura), Carlos Advenier (Francés), Florentino Trapero Ballesteros (Dibujo), Jaime Andreu Ferrer (Latín), Antonio Torres Castaño (Agricultura), Casilda del Carmen Poza Juncal (sustituta de los catedráticos de Letras), Sixto Moral Recuero (sustituto de los catedráticos de Ciencias). DIRECTOR: Eladio Leiros Fernández. SECRETARIO: Florentín Ara Pétriz  

 La inauguración del Instituto se hizo a lo grande, en un acto multitudinario, el domingo 23 de octubre, en el Teatro Unión Jaquesa. La sala, al igual que lo hiciera 5 años antes cuando la Universidad inauguró sus cursos de verano, se vistió de gala. 
 El acto, en el que se dieron cita todas las clase sociales, comenzó por otorgar los premios extraordinarios a los pequeños escolares: Victorino Goñi, Elisa Dumall y Enrique Pérez. A modo de prólogo se cantó en pie, clamorosamente, el Himno de Riego, interpretando la música el Regimiento 19 de línea de la guarnición. Entre las autoridades se encontraba el Alcalde, el diputado señor Díaz, el juez de Instrucción, el director del instituto, señor Leirós, los profesores, y el Director del instituto de Huesca.


Posado de los 101 alumnos del Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Jaca, curso 1932-33. (Revista Aragón. Fot. De las Heras) 

 Se dirigieron al público: el Sr. Alcalde, quien centró sus palabras en agradecimientos a todos los que habían hecho posible la apertura del curso; el profesor y secretario del Instituto Florentino Ara, que expuso, en una amplia memoria, las gestiones realizadas para conseguir el Instituto; y también hicieron uso de la palabra el señor Pareja, el profesor de literatura Prieto Ureña y el director del Instituto señor Leiros: 
  
"Ante los hijos de esta tierra noble... saluda al pueblo de Jaca y afirma que a sus títulos de gloria que con letras de oro estaban consignadas a las páginas de su historia, ha sabido añadir recientemente el florón de la República Española" 
   Se leyeron telegramas  de felicitación del Subsecretario de Instrucción Pública, del Rector de la Universidad de Zaragoza y de Domingo Miral.
 

 Tampoco faltaron a la cita versos de Francisco Quintilla así como del secretario judicial del partido, poeta y mosquetero jaqués, Francisco de Iracheta, dedicados a la juventud jaquesa:

.................................
¡Estudiantes de Jaca, montañeses 
que habláis con Dios desde las níveas cumbres,
 del llano de Aragón que ante sus mieses,
cuando España se vea engrandecida,
presto madurarán
 las vuestras a la sombra bendecida
 de la bandera de Galán! 


En julio de 1933  se expidió el primer título de Bachiller del Instituto de Secundaria a nombre de Enrique Aznar García y terminaron el grado de bachiller los alumnos: Pedro Morer Pérez, Francisco Arto Rey, Vicente Bueno Solano, José María González Alonso y Luis Abad Bovío.

Alumnos  que cursaron el Bachillerato en el INSE de Jaca durante la República. La foto está tomada en 1988, en le Palacio de Congresos de Jaca. Con el punto rojo, Mª Ángel Montaner de la que guardo un grato recuerdo como persona y como profesora de bachillerato en el segundo B del Domingo Miral.
Jaca estaba de enhorabuena. Se habían cumplido aquellas palabras de Joaquín Costa: "Conquistaremos al mundo con los libros en la mano" y Jaca se podía sentir orgullosa de su alcade, Julio Turrau, esforzado paladín que había luchado para que el gobierno de la República abriera el Instituto. 
 En 1935 volvieron de nuevo las aulas de los Escolapios,  compartiendo la educación de los jacetanos con el Instituto  hasta que, terminada la Guerra Civil, quedó este suprimido por una orden del 5 de agosto de 1939.

Con mis compañeros, ex-alumnos del Instituto de Enseñanza Media de Jaca "Domingo Miral", celebrando el 50 aniversario, en 2012

                                                                  





EL DEPÓSITO DE AGUAS






Toma de agua del canal 

El asunto venía de lejos. El agua del canal había sido una bendición, el agua corría por las alcantarillas, los pozos de la ciudad cayeron en desuso y el campo de Jaca rebosaba fertilidad. Pero el agua destinada a uso de boca, que en definitiva procedía del río Aragón, no era garantía para la salud, ni tampoco alcanzaba la presión necesaria para llegar a la altura de algunos pisos.
Panorámica de Jaca vista desde la falda de Rapitán, en primer plano el depósito de agua (Fot. hacia 1955)
El último brote de epidemia tifoidea de 1928 había hecho mella tanto en la salud de los jacetanos como en el prestigio de una ciudad que se jactaba de ser "la Perla del Pirineo". Conscientes del problema, en mayo de 1929, se inauguró la estación de depuración y esterilzación de las aguas potables junto a la Casa-partidor del canal.
 A tal evento asistieron el gobernador de la provincia Fernando Rivas, el inspector provincial de sanidad señor Ruesta y el alcalde Francisco García Aibar.
 A pesar de esta actuación, los problemas de higiene y salud derivados del agua del canal no parecieron ser resueltos,  a tenor de lo sucedido pocos meses después con los  presupuestos presentados por el Consistorio (en noviembre)   para el año próximo. 
 No faltaron protestas y comentarios desfavorables, sobretodo los que venían de la Junta de Sanidad, a quienes les pareció que, en dicho presupuesto, no se priorizaba la construcción de depósitos-filtros.
Estos desencuentros llevaron a que el Ayuntamiento en pleno presentara su dimisión, y a que el  Sr. García y los concejales Lacasta y Navarro bajaran a Huesca para exponer los hechos y presentar al gobernador la dimisión de todos los cargos. Dimisión que no  fue aceptada. 
 El problema era de tal magnitud que no dudó en sacarlo a la luz,  el 21 de septiembre de 1930, en una conferencia en el Teatro Unión Jaquesa, Domingo Miral. Tras disertar sobre varios temas y centrándose en el de las  aguas, afirmó que la ciudad no debía reparar en gastos en este asunto. Luego sacó a colación algunas de las conversaciones "que por ser de forasteros, y por lo tanto desinteresadas, debían tenerse en cuenta". Una de ellas, tuvo lugar con Primo de Rivera quien le dijo: "Jaca tiene que  cuidar mucho el problema de las aguas".
Foto familiar en el depósito de aguas (Fot. 1953)


Citó también la respuesta del director general de Enseñanza Superior y Secundaria, Sr. García Morente, cuando, tras invitarlo a clausurar el presente curso de verano le comentó: "Iré, pero a condición de que no haya tifus en esa ciudad  como me aseguran". Y al visitar Jaca, D. José Ortega Gasset, tras hacer un elogio  calurosísimo de la ciudad, le comentó que pensaba volver a veranear el próximo año, "pero no olviden  que su enemigo es el agua" 


Depósito  de Agua hacia 1955 
LLegada la República, el 7 de mayo de 1931, las obras de  abastecimiento de aguas y alcantarillado, presupuestadas en 850.000 pesetas, fue una de las promesas que la Comisión llegada a Madrid arrancó de Miguel Maura: "A Jaca no se le podía negar nada".
 Había costado tiempo, las protestas fundadas estaban a punto de pasar al olvido, la cloración del agua fue mejorando y el proyecto completo, así como su realización posterior se culminaría durante la alcaldía de  Enrique Bayo.
 Tras los trabajos realizados por una comisión nombrada al efecto, se presentó la Memoria al Ayuntamiento y fue  aprobada. El proyecto fue realizado en febrero de 1934 por el concejal y Sobrestante de la Compañía del Norte, Marcos Gelos. 
Mismo depósito cubierto y ampliado( Fot.2018)
El lugar del depósito se colocaría a unos  30 metros por encima del canal, en las faldas de Rapitán. Las aguas se elevarían por una potente bomba 
colocada en una caseta con un filtro de carbonilla y arena capaz de elevar en 9h. el agua que se consume entre el día y la noche. Antes de entrar el agua en el depósito, las aguas se depurarían con cloro y amoniaco. Primero la cloración y luego el depósito estuvieron listos para el verano de 1935. Los 7.000 metros cúbicos de capacidad del depósito aseguraban agua en caso de averías en el canal, aseguraban el agua en los últimos pisos y se aliviaba por decantación la turbidez. 
 De esta forma y siguiendo el teorema del ingeniero americano Hazen: "Por cada muerte de fiebre tifoidea que la depuración hídrica suprime, se evitan también dos o tres defunciones derivadas de otras enfermedades" (José Mª Lacasa, farmacéutico. Revista Aragón, 1935). 






LAS PISCINAS MUNICIPALES 





                                      
No era cualquier cosa, en la década de los años treinta, tener unas piscinas públicas, tampoco lo era bañarse, saber nadar o mostrar tu cuerpo en bañador a los demás. Pero Jaca, una ciudad frecuentada por las élites intelectuales de la Universidad de Verano, con veraneantes y con una clara vocación turística, vio de urgente necesidad tener unas piscinas, a poder ser de carácter público.

Invierno en las Piscinas. Al fondo la Ciudadela. Obsérvese que todavía no ha crecido el seto ni está la tapia que cerraría el recinto. Probablemente la foto se hizo en los primeros años de su construcción, hacia 1934.


 El Instituto Nacional de Sanidad y Pedagogía declaró, el 6 de junio de 1931, el "Día de la Salud". De paso, mandó una circular a todas las sociedades culturales de España para que organizaran actos en favor de la higiene, e iniciativas al pueblo con el mismo fin. Poco tardó el Ateneo, en sintonía con esa circular, en proponer al Ayuntamiento de Jaca:
 "Organizar un servicio de baños municipales con piscina y duchas de agua fría y caliente. Para ello podría el Municipio ponerse de acuerdo con la Universidad de Verano, ampliar la piscina y aumentar el servicio de baños, beneficiándose así la Universidad y el vecindario.

 Baño para valientes en las piscinas municipales. Años sesenta. El agua, procedente de las cercanas cumbres del Pirineo, bajaba tan fría como la nieve que se obserba en el "Paco" del monte Oroel.
 El asunto se movió con rapidez, pero por caminos distintos a la propuesta del Ateneo. "La voz de Aragón", el domingo 12 de junio de 1932,  advertía que el Ayuntamiento llevaba muy adelantado el proyecto de una piscina municipal, que sería  "la primera que de dicho concepto se construya en Aragón". 
  En efecto, el 10 de febrero de 1933, julio Turrau anunció en subasta pública la construcción de una piscina para adultos, con dimensiones optimas para eventos deportivos  y otra para niños junto con una edificación accesoria; todo ello, en un espacio de 5.000 metros cuadrados, situado en la "Eras del Molino/Castillo" (campos cercanos a la Ciudadela). Las obras presupuestadas en 31.515, 13 pesetas se adjudicaron a Sebastián Callau.

Verano de 1933. Exibición de nadadores llegados de Zargoza.

Fot. F. de las Heras, publicada en Guía oficial de Jaca y su Región



 El 20 de julio de 1933 fueron inauguradas y la Asociación Deportiva de Jaca se hizo cargo de su administración. Los precios fueron populares, hubo cuota especial para socios,  bonos de 15 y 30 baños y "quedaba prohibido los días de labor el uso de culote". En los años posteriores no se cerró al mediodía y permanecía abierta     desde el 20 de junio hasta al 30 de septiembre, desde las 9h. hasta las 7h.

Postal de los años sesenta. 
  
  Jaca había mostrado una visión moderna al atender la demanada de sus ciudadanos. Cierto es que, con el mismo concepto de explotación habían aparecido con anteriioridad en algunas poblaciones catalanas de marcado interés turístico pero, ni en Zaragoza, ni en Huesca, ni en Teruel, se abía abordado dicha instalación con carácter público. 
Satisfecho de ver ya funcionando las piscinas, Julio Turrau el ya exalcalde, en un artículo del 7 de junio de 1934 reflexionaba en voz alta sobre la obra realizada: 

 ¿Qué han sido las piscinas? ¿Un acierto? ¿Un error? Par mi, todo esfuerzo de lucha contra los viejos conceptos de pecatez e insinceridad constituyen un acierto.  ...los viejos conceptos mencionados se alzaron contra las Piscinas y les lanzaron su pellita de barro llamándolas "lavaderos de carne sucia"  (textual)(1)... ¡Si es lo que necesitamos! Lavaderos. Para los cuerpos... y para las almas. Ya lo dijimos en otra ocasión: higiene es cultura del cuerpo; cultura es higiene del espíritu. Y agregamos ahora: la moral es perfectamente compatible con el baño al aire libre... Económicamente, no diré que las Piscinas sean una fuente de ingresos para el Ayuntamiento, aunque tampoco lo niegue; lo que sí puedo afirmar es que no son una carga para el erario público. 


Lugar que ocuparon las antiguas  Piscinas: Hoy habilitado para la suelta de animales. (Fot. abril 2018)





(1) Se hace alusión a sectores reaccionarios, conservadores e iglesia, quines con anterioridad así habían calificado proyectos como el de las Piscinas Públicas.