MIS COSAS DE JACA

Estas páginas van destinadas a todas aquellas personas que quieren a su ciudad, como me sucede a mí con la mía, Jaca. Hablaré, pues, de “mis cosas” esperando que alguna de ellas pueda ser también la tuya o, sencillamente, compartas mi afición por “colarme” entre el pequeño hueco que separa la memoria de la historia, lo general de lo particular o lo material de lo inmaterial. Estas “cosas de Jaca” están construidas a base de anécdotas , fotos de ayer y hoy, recuerdos y vivencias mías y de mis paisanos y de alguna que otra curiosidad, que me atrevo a reflexionar en voz alta. No es mi propósito, pues, ocuparme de los grandes temas de los que ya han tratado ilustres autores, es más bien lo contrario: quiero hacer referencia a rincones ocultos, héroes anónimos, huellas olvidadas, sendas por las que ya no se pasa, lugares que fueron un día centro de atención y hoy han sido relegados a la indiferencia, al olvido o al abandono; a unos escenarios donde se sigue representando la misma obra pero con otros actores.
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domingo, 16 de febrero de 2020

LOS MÁRTIRES DE TIERMAS. LA GUERRA DE LOS DOS PEDROS, S. XIV


                                       

                                   
  Vista del río Aragón a su paso por Tiermas hacia 1915. (Foto, F. de las Heras)
 


Aquellos hechos acontecieron en Tiermas: lugar cuyo ancestral nombre nos transporta a las antiguas "thermae"  romanas, próximo a la calzada de "Caesaraugusta-Benearno"; a un hospital situado en el Camino de Santiago; al año 1201 en el que el rey de Aragón Pedro II firmó su fundación; a unos baños reales protegidos por Pedro IV; y a un balneario que, durante las primeras décadas del siglo XX, gracias al reconocido prestigio de sus aguas para mitigar afecciones, rivalizaba con el otro prestigioso balneario del Alto Aragón: Panticosa. 
  Se trata de un poblado fuertemente guarnecido, situado justo en la línea fronteriza entre el reino aragonés y el navarro que, enclavado sobre una prominente colina elevada sobre el río Aragón, dominaba de forma majestuosa la Canal de Berdún.

Portal de Leire. Dibujo año 1915/ Foto 2015

 El hecho en cuestión sucedió en el Reino de Aragón, a mediados del siglo XIV, cuando Pedro IV "el Ceremonioso" de Aragón se enfrentó a los reyes Pedro I "el Cruel" de Castilla y Carlos II "el Malo" de Navarra.

Carlos II de Navarra (B.N.F.)
Eran tiempos de guerra. Aquel día los habitantes de Tiermas consintieron el sacrificio de ocho de sus hombres antes que rendir su fortaleza, componiendo con su actitud y entereza de carácter uno de esos cantos épicos escritos con la sangre de un puñado de valientes montañeses.

 Tras leer el documento que refiere los hechos aludidos no he podido evitar acordarme de los héroes del puerto francés de Calais que, de forma tan rompedora y espectacular inmortalizara el gran escultor Auguste Rodin. "Los Burgueses de Calais", obra en la que con gran rigor documental Rodin esculpió a seis voluntarios dispuestos a entregar sus vidas para salvar las de sus ciudadanos, en el año 1347.













Jean D´Aire. Uno de los seis burgueses esculpido por Rodin.
En las manos lleva las llaves de la ciudad para
entregárselas al rey de Inglaterra en señal de vasallaje. 


 En esta ocasión, al igual que lo ocurrido en Tiermas, pues ambas tuvieron como telón de fondo la Guerra de los Cien Años, los habitantes de la ciudad de Calais, extenuados y hambrientos, estuvieron al borde de perder sus vidas debido al cerco al que se habían visto sometidos por las tropas del rey Eduardo III de inglaterra. Pero si bien en el caso de los seis "burgueses de Calais", el paso dado al frente provocó en sus enemigos el reconocimiento de su valor y el consiguiente perdón, a los Ocho de Tiermas el destino les había preparado un final muy distinto. En este caso, los ocho mártires de Tiermas, que previamente habían sido entregados como garantía de paz al rey navarro, fueron vilmente asesinados ante los ojos aterrorizados de sus paisanos que contemplaron la escena desde las almenas de la muralla. (1)

 El documento regio que narra los hechos aludidos, en su preámbulo escrito en latín ( nº CXXX colec. Bofarull correspondiente al fol. 65 Reg. 1900 del Archivo de la C. de Aragón) contiene el juramento solemne que firmó en Zaragoza el rey D. Juan I el 4 de agosto de 1391, donde dice:

"Nos Jhoannes Dei gratia... Nos Juan, por la gracia de Dios rey de Aragón. Dirigiendo el pensamiento a nuestro lugar y castillo de Tiermas, que construido con especial fortaleza para servir de barrera inexpugnable desde tiempos antiguos entre el reino de Aragón y el de Navarra, fue hace poco víctima de un trágico suceso: pues sitiado de improviso y combatido ruda mente, contra los pactos jurados y mutuas seguridades que existían entre el rey Pedro nuestro padre, de feliz recuerdo, y los reyes Pedro de Castilla y Carlos de Navarra, llegó a tal extremo el hambre de los sitiados, nuestros fieles súbditos y hombres buenos de Tiermas, que con anuencia de nuestro padre tuvisteis que dar a dicho rey de Navarra ocho hombres de los vuestros como rehenes, y consentisteis en que los pérfidos sitiadores les quitasen la vida y presenciasteis todos su martirio antes que rendir vuestro pueblo y castillo a dicho rey, por servicio de nuestro señor padre, patentizando con este proceder vuestra lealtad e ingénita nobleza, que de antiguo lleváis en vuestros pechos..." 


Pedro IV, Museo Arte Cataluña


 A pesar de ser un documento regio, la fecha concreta de este hecho no la conocemos con exactitud, pero sí sabemos que aquellas alianzas juradas y pactos de seguridad  establecidas entre Pedro IV y Calos II, firmadas en la capilla de la fortaleza de Uncastillo, el 25 de agosto de 1363 y en la iglesia de Sos, el 2 de marzo del 1364, las rompió  el rey de Navarra
 en septiembre de 1366. Un día en que el rey de Navarra se confederó con los príncipes de Gales y Pedro I de Castilla. Momento en el que Compañías de ingleses con mucha gente de Navarra, en un número de 15000 hombres de guerra, muy bien armados, fueron a combatir Jaca por dos veces "y no pudiendo salir con su intento, robaron y quemaron algunos lugares de la Canal de Iaca, y talaron toda la comarca..." (Zurita, 1610. T. II.346). 



Efectivamente, en esos momentos la ciudad de Jaca parecía inexpugnable, pues estaba
 bien protegida por sus murallas y defendida por el capitán García de Latrás y por Pedro Jiménez de Pomar, jefe de la sobrejuntería (2) de Jaca y Huesca, "capitán de Mucho crédito y experiencia" (Moret, Anales, Lib. XXX, Cap. VIII), que seguía protegiendo la frontera navarro-aragonesa al frente de sus "compañias de a caballo, ballesteros y peones procedentes de Aysa, Aragüés, Echo, Canfranc, Vilanova ( Villanúa) y Borao" (Zurita, 1610. T.IX.43).

 De manera que es muy probable que aquellas tropas navarras e inglesas, frustradas por no haber podido someter la ciudad de Jaca, en esa ocasión o en anteriores, fueran las que cometieran aquel sangriento episodio ocurrido en Tiermas. Un hecho que el rey D. Juan I distinguió concediéndo a Tiermas unos fueros más ventajosos de los que ya disfrutaban, los fueros de la ciudad de Ejea, pero mejorados; comprometiéndose a no enajenar de la Corona real, ni pignorar jamás el lugar de Tiermas, en reconocimiento a los servicios prestados a su padre, el rey D. Pedro IV, durante las guerras que sostuvo con Pedro de Castilla y Carlos de Navarra. Al tiempo que les encarga que todo militar o infanzón del pueblo tenga siempre en sus casas "un hombre valiente, armado con escudo, lanza y casco de hierro" y les autoriza a resistir aun con las armas toda disposición real en contra de esos privilegios.


Vista  tomada desde el pueblo de Tiermas. En el valle, todavía sin inundar por el embalse de Yesa, se puede apreciar el puente sobre el río Aragón y el caserío que rodeaba el balneario (amplia casa de color blanco) antes del 1960, año en el que quedó inundado. (Foto, Asociación Pro Defensa de Tiermas) 
 

 
(1)  Era habitual tener rehenes como garantía de paz; en los juramentos pactados en Sos y Uncastillo  "se dieron rehenes de ambas partes". Pero en este caso, no se puede descartar que lo hicieran durante el mismo asedio como condición para levantarlo. 

(2) "Sobrejunteros". Eran funcionarios miltares puestos por el rey, semejantes en rango y jurisdicción, a los "Merinos" y "Bailes", en sus respectivos oficios de administración y hacienda. Estaban al mando de una especie de milicias municipales llamadas "Juntas" organizadas para defender el Reino.



 





viernes, 22 de julio de 2016

ALMACENES EL SIGLO.








En 1934 surge como negocio independiente la Librería el Siglo, regentada por 
Manolita Duplá que se la dejaría en herencia a su hijo Carlos, más conocido como "Pepitico" por ser hijo de José Sanchez-Cruzat.

Allá por el año 1893, gracias a la llegada del ferrocarril a la ciudad, se iniciaba una nueva era para el comercio jacetano, que iba a aumentar, si cabe, la bien ganada fama que ya poseía; pues ahora las mercancías y los productos novedosos podían llegar a diario. Así, a pricipios del siglo XX, Jaca se estaba transformando en uno de los centros mercantiles más importantes de la provincia de Huesca. 

Fueron numerosos los establecimientos que, ubicados en su mayoría en la calle Mayor, nutrían no solo a los jacetanos sino también a todos los pueblos y valles de los alrededores: Hecho, Ansó, Aragüés, Biescas, Sallent y Canal de Berdún, llegando su área de influencia hasta Sangüesa y Sos del Rey Católico.


En efecto, los clientes  podían elegir entre una variada nómina de establecimientos:
  • Espaciosos almacenes "Laureano Costa".
  • Almacén "La Jacetana".
  • Gran fábrica de gaseosas y agua de seltz, depósito de cervezas y elaboración de jarabes especiales "Hijos de A. Nivela".
  • Gran comercio "Ara y Estallo" (antiguo comercio de Gavín).
  • Comercio  "El Sol", quincalla y paquetería de Basilio Martínez.
  • Establecimiento de lana, hilo, y algodón, paquetería y ultramarinos "Mayner y Barbudo".
  • Relojería "Clemente Baras". 
  • Chocolates de Jaca, marca "Santa Orosia", de Salvador Valle. 
  • "Los Brillantes", gran comercio de tejidos y sedería de Juan José Rocatallada.
  • Comercio "Cándido Lacort".
  • Confitería, repostería y cerería "Manuel Hernández".
  • Ferretería, baterías de cocina y cristal "Casimiro Pérez Gil".
  • "Laureano Costa", casa especial para chocolates finos.
  • "Taller de platería" de Mariano Marcuello.

  • Tejidos, pañolería, y chocolates superiores "Pérez y Lacasa" (sucesores de Lamartín).
  • "La Esmeralda", pastelería, ultramarinos y confitería de Salvador Pérez.
  • Zapatería "Pablo Paules".
  • Grandes almacenes de tejidos, paquetería y coloniales "Pedro Palá".
  • Y el gran obrador de chocolates a brazo "Juan Lacasa"   

También a final del siglo, en 1895, y bajo la larazón social," Sánchez- Cruzat y Martinez", ambos conocidos comerciantes abrieron un nuevo y bien surtido establecimiento de ferretería y quincalla en el céntrico punto donde durante mucho tiempo estuvo instalado el estanco de Teresa Cantuer. Mariano Sánchez-Cruzat y su socio, Juan Martínez, habían constituido una sociedad mercantil para crear uno de estos establecimientos (sito en la C/Mayor,15 y la C/del Obispo,1) cuyo nombre, "El Siglo", suponía una clara declaración de intenciones, pues aludía a una nueva época, a un tipo de comercio que quería romper con lo tradicional e incorporar las novedades que se avistaban con el inicio del siglo XX y con el cambio del milenio, haciendo un claro "guiño" al innovador y primer gran almcén de España que con el mismo nombre, "Almacenes el Siglo", funcionaba en Barcelona desde 1881.

 
Anuncio de 1900 (Cosas de Jaca, F. Quintilla). 

Parece ser que el establecimiento y el nombre elegidos habían causado una excelente impresión en los clientes jacetanos, pues el artículo de un periódico de la época destacaba que "al pronunciar la palabra de ese  establecimiento se revela buen gusto y te hace pensar inmediatamente en esa idea: el comercio de ferretería, quincalla y ultramarinos de los señores Sánchez-Cruzat y Juan Martínez, todo esto concentrado en siete letras: "El Siglo" (La Montaña,1900).


Propaganda de productos en la prensa local (La Montaña, 1900).

En este sentido, los almacenes "El Siglo", nacieron con la finalidad de ser un centro de "Ultramarinos" a gran escala, cuyo objetivo era que el consumidor pudiera encontrar allí todos los productos que necesitara y evitar que tuviera que comprar en diversos establecimientos y a un precio más caro. Así, con esa vocación, inició su andadura comercial vendiendo artículos que cubrían  gran parte de las necesidades de los artesanos y los agricultores, y dando respuesta a aquellas demandas que a diario necesitaba la población de la ciudad.

Entre los productos que por aquel entonces eran más solicitados y apreciados por la población jacetana sobresalían: artículos de ferretería, gran surtido de hierros y aceros, clavos, herrajes completos para obras, herramientas, drogas, aluminio, loza, cristal, porcelana, bisutería, quincalla, paraguas, bastones, sombrillas; productos ultramarinos como té, café y chocolates superiores de elaboración propia, abonos minerales para prados y hortalizas, esquilas para ganados, telas metálicas y alambrados, braseros, estufas, caloríferos, tuberías de plomo y hierro colado, cristal, camas metálicas inglesas y del país con jergones para las mismas; artículos para fotografía, medias, orinales, cepillos, agujas, peines, guitarras, azulejos, pendientes, linternas, quinqués para gas acetileno y mecheros sueltos para los mismos; fuelles, tenazas, dallas, jaulas,  especieras, manzanillas en cuñete de madera y de cristal, perfumería y lampistería, fresqueras, guardacarnes, persianas, muebles de junco, azadas, guadañas, salchichón de Vic, máquinas para triturar y embutir carne, sopas, conservas, aceitunas sevillanas, olivas rellenas, pasas de Málaga, higos de Fraga, galletas, licores de Jerez, lapiceros, plumas y sobres de papel, calendarios americanos, guantes, americanas, abrigos  de cabritilla para señoras y caballeros de varios colores, bicicletas para vender a plazos o alquilar, petróleo Samón para el pelo, pasta rusa, objetos de fantasía, así como multitud de juguetes.


 Propaganga de productos en la prensa local (La Montaña, 1900).
Además daban otros servicios como: ofrecer la relación de ofertas y demandas de habitaciones independientes disponibles para veraneantes; ser la sede que representaba  a la Compañía Arrendataria de cerillas del partido; y encargarse de distribuir en la ciudad las acreditadas Aguas de Panticosa.
  
Pero, el 22 de junio de 1900, Juan Martínez abandonó la sociedad para abrir otro establecimiento en Zaragoza, en la calle Torre Nueva, el comercio "La Artística". Desde entonces quedó como único propietario Mariano Sánchez- Cruzat y Cantuer. 

Por aquel entonces, "Mariano el del estanco", como era conocido popularmente y de excelentes cualidades personales, había llegado a ser una persona muy popular en Jaca. Militante siempre del partido liberal conservador, llegó a ser concejal, teniente de alcalde de la ciudad y, dos veces, diputado provincial en Huesca. 

Publicado en  El Anunciador (1906).
Sin embargo, a este próspero comerciante y político le esperaba una rápida e inoportuna fatalidad, pues el 31 de agosto de 1907, a causa de una intoxicación que empezó con un cólico, falleció. Tres días de enfermedad fueron suficientes para "derrocar esa vigorosa juventud", a la edad de 42 años.

Tras la muerte de Mariano, el negocio, muy consolidado, pasó a manos de su esposa María López Juan, que otorgó poderes para autorizar todos los documentos de su comercio a José Puyó Fernández, antiguo dependiente. 

Y fue en 1913 cuando se llevó a cabo la gran reforma del establecimiento que iba a dar lugar a los almacenes que, muchos jacetanos como yo, tenemos en la memoria; pues la viuda de Mariano, lejos de amilanarse, decidió renovar y ampliar el establecimiento.


En marzo del mismo año y de forma provisional, mientras la piqueta se ocupaba de demoler el antiguo almacén, se trasladó el despacho a la casa situada justo enfrente de la misma calle. En junio de 1913 se realizó la inauguración en medio de una gran concurrencia, en ella no faltaron obsequios y finezas para los asistentes ni una serenata ofrecida por la banda municipal.

¿Pero era para tanto esa renovación? Creo que sí. Un cronista local, refiriéndose a este evento, le dedicaba las siguientes líneas:

 "Es algo así como la casa de todos. Acumular en sus almacenes variedad de artículos, convertirlos en un bazar, dispuesto a satisfacer los más refinados gustos del público, era poco; había que llevar a ellos, después de lo práctico, lo que sin temor podemos llamar superfluo; el lujo fastuoso de las grandes capitales, el aspecto fantástico con que eclipsan al visitante las tiendas de los centros mundiales. Y ese esfuerzo supremo, lo que fue pensamiento de muchos tiempos es hoy realidad halagadora. La tienda de antaño cedió a la piqueta sus muros para convertirse en un local amplio, en él la mano del artista ha reunido en bello consorcio, la elegancia y la sencillez con el buen gusto"   
   
Efectivamente, el estableciiento se renovó incorporando los adornos propios de la épca, es decir, modernistas. Una estantería de refinado gusto, un mostrador, un atrevido frontis de cristalería de factura irreprochable, rasgados ventanales y puertas señoriales, que se abrían a la calle Mayor y a la del Obispo. Todo ello realizado por maestros carpinteros, pintores, herreros y albañiles de la ciudad.
Publicado en La Unión (1915).

Desde este momento y siguiendo en la línea ya tradicional de presentar a los jacetanos los productos que ofrecía el mercado de la época, se vendían además simientes de trébol, alfalfa, y remolacha de la huerta de Zaragoza, acreditados abonos de Saint Gobain traídos directamente de la fábrica francesa, así como legítimo turrón de Jijona.     
    
También seguía endulzando el paladar de sus clientes con la venta de uno de los "caprichos" más apreciados  de la época, el chocolate, que, de una calidad superior, era elaborado "a brazo" en su bodega.
Anuncio del chocolate elaborado en Almacenes "El Siglo" que, como el de otros maestros chocolateros jacetanos: Lacasa Hermano, Salvador Valle (marca Santa Orosia) y José Lacasa, adquirió gran prestigio por la comarca y fuera de ella, extendiéndose su venta hasta los rincones más abruptos de Pirineo Navarro. 

Albergaba en su establecimiento la expendeduría oficial de explosivos y continuaba con la venta en exclusiva de agua de Panticosa para Jaca y comarca. Y contaba con una trastienda en la que se almacenaba el género y se elaboraban algunos de los productos comentados.

Uno de los  sectores que más impactaba era el de la juguetería que inundaba la tienda sobre todo cuando llegaba la  Navidad. 
Anuncio publicado en La Unión en 1923.

 En este sentido, no deja de tener su encanto, el "carteo" entre dos "rapazuelos" y los Reyes Magos, que, a modo de propaganda, se publicaba en  un periódico local, en el que se podía leer lo siguiente: 


De Antoñito y Mariquita à los Reyes
     SEÑORES. REYES MAGOS:
     Como papá no nos ha tenido que castigar en todo el mes más que cinco veces de rodillas y un tirón de orejas y hemos sabido las lecciones casi sin punto, escribimos á vuestras Majestades para que nos digan si nos dejareis juguetes, cuántos y en qué sitio.
     Somos vuestros servidores.
     Por mí y mi hermana que no escribe aun de corrido.
                               Antoñito

De los Reyes à Antoñito y Mariquita
     Monines: Nunca hemos llevado à Jaca tantos juguetes, dulces y golosinas, como pensamos llevar este año. Pelotas, aros, cajas de soldados, cornetas, muñecas, bolsos, polichinelas, trenes, qué se yo cuántas cosas tenemos preparadas y que expondremos en el SIGLO el día antes al de nuestra llegada. Pero como no sabemos lo que cada uno queréis, es preciso que los que sepáis escribir, en nombre propio, y por vuestros hermanitos, que no saben, pongáis vuestras peticiones en el BUZÓN que hemos mandado colocar en el comercio 
                              EL SIGLO 
desde el lunes próximo; conque no lo olvidéis y no dejéis de escribirnos.
Vuestros
                    Melchor, Gaspar, Baltasar






En la década de 1920 se puso al mando del negocio su hijo José Sánchez Cruzat quien, como su padre, alternaba su trabajo en en el negocio con las tareas políticas, pues fue alcalde de la ciudad durante los años 1924-1926 y diputado provincial.


D. José Sánchez-Cruzat López, presidente del Casino Unión Jaquesa (1936-1943).
Siempre innovador, se fue adaptando a las necesidades que surgían en la comarca: así, incorporó hacia 1930 una amplia sección dedicada a librería y papelería, siendo precisamente esta sección lo único que queda en la actualidad de aquellos almacenes que, tras haber sido uno de los establecimientos más antiguos de Aragón, vieron el final de sus días entre los años 1977 y 1979. Con posterioridad, pasaron a ocupar sus locales otros negocios: Muebles Iñaki, Banco de Bilbao y en la actualidad el restaurante el Serrablo, la administración de lotería y la relojería Mesado.

Publicado en El Pirineo Aragonés el 27 de enero de 1940.
  Este establecimiento formó parte de una época imborrable para muchos de jacetanos, entre los que me incluyo. Gracias a él, podíamos ver objetos que solo se podían adquirir si se bajaba a Huesca o a Zargoza. Sirva de ejemplo la venta de los primeros vasos de "duralex" que se utilizaron en Jaca.
Estos son los mismos metates o piedras de triturar el cacao para elaborar "chocolates a brazo" o "a la piedra" que se utilizaron en "El Siglo" para hacer chocolate.

La parte que daba a la calle del Obispo estaba casi toda ella acristalada. Allí  se encontraban unos expositores cerrados con vidrios enmarcados en madera, que alternaban con dos o tres amplios escaparates inmersos en unos amplios huecos y con una puerta de acceso para descargar los productos.
Calle del Obispo. A la izquierda, los escaparates de los almacenes El Siglo. Años 60. (Foto Pedro Juanín).













Una vez dentro de la tienda, a la izquierda, había un recinto  acristalado con paños traslúcidos y en su interior, detrás de una pequeña ventanilla, se encontraba el señor o señora que, tras entregarle el correspondiente talón, se encargaba de cobrar el artículo comprado.
Talón/Factura de una cajita de plomos.
Por ese puesto de trabajo pasaron varias personas, como Alicia Laporta, la mujer de José Zalabardo, el peluquero "ye-ye" (que tenía la peluquería en la calle de la Palma y que introdujo el corte de pelo a navaja en Jaca), siempre con  las gafas de miopía caídas sobre la nariz. Justo encima de esa ventanilla, colgados,  se encontraban algunos instrumentos musicales, entre los que no faltaban nunca un par de guitarras españolas. Recuerdo que yo no paré de dar la lata a mi madre hasta que me tocó una para reyes.

Columna de hierro colado de El Siglo,
 hoy en otro establecimiento comercial, Relojería- Joyería Mesado.










Tras pasar una columna de hierro colado, incorporada durante las reformas de 1913 para soportar el peso de la casa, se abría un amplio espacio entarimado destinado a ferretería. Estaba rodeado de unos largos mostradores de madera rústica; tras ellos, una inmensidad de estantes con cajas de cartón y con un pequeño rótulo que indicaba el producto que había en su interior y, entre unos y otros, los dependientes que, ataviados con una bata azul, corrían apresurados atendiendo al personal. 

Algunos dependientes de los que me acuerdo son: Josefina López, que trabajó en la casa cerca de 20 años, Martina, Gerardo Pérez (un pionero y apasionado montañero y esquiador) casi siempre con su pipa, calvo, con el lápiz sobre la oreja y que fue concejal del ayuntamiento. Era un gran aficionado a la caza y pesca, habilidades que atraían clientela, pues él les vendía y asesoraba sobre dichas aficiones. Entre sus labores tenía una que le unía intimamente con la fiesta del Viernes de Mayo, pues era él quien preparaba de forma manual los cartuchos que las escuadras de artesanos y labradores dispararían por las calles de la ciudad.
Gerardo Pérez (Foto Pedro Juanín).


Hacían un buen tándem con Tomás Córdoba el mozo de almacén, gran pescador. Este se levantaba de madrugada para ir al río Aragón, y antes de entrar a su trabajo ya se había ganado otro jornal vendiendo sus truchas a los restaurantes  más castizos: "Vivas" y "Casa Sanz". Otra pieza clave para el negocio era Mª Carmen Granada, pues su  dominio del francés resultaba imprescindible dada la cantidad de visitantes del otro lado de la frontera que en verano venían a comprar a Jaca. Otros dependientes de la época que narro fueron: Martina Iglesias, Manolita la "Guapa", Luis Paules y José Luis Casajús, el menor de los dependientes  que tras salir de los Escolapios entró a trabajar a los 14 años en los almacenes donde permaneció cinco años.
D. José Sánchez-Cruzat López en el interior del almacén conversando con una clienta (Foto Pedro Juanín).

Ya hemos dicho que allí se vendía prácticamente todo lo necesario; era dificil no encontrar algo, incluso se vendía la dinamita que se empleaba para la construcción, especialmente para extraer la piedras de las canteras y que, dada su peligrosidad, se guardaba en las afueras, en un caseta cercana a la estación de ferrocarril. Sin embargo, los detonadores los custodiaba, en la mesilla de su casa, José, el dueño del establecimiento, al que con gafas, pelo blanco y ya algo encorvado todavía veo de un lado para otro, al cuidado de la buena marcha del negocio.

José Sánchez-Cruzat con su esposa Manolita Duplá y uno de sus hijos "Pepitico".


En el interior, tras el primer espacio ya citado, se  abría otro de menor tamaño que, como el anterior, tenía escaparates que daban a la calle del Obispo y aún había un tercer espacio que servía de almacén, lugar por donde circulaba, sobre dos pequeños raíles empotrados en el suelo de madera, una vagoneta que servía para desplazar por el  interior los materiales que se descargaban por la puerta que daba a dicha calle.

Desde el segundo espacio se subía por por unas escaleras a buscar las existencias agotadas o algún artículo raro, que no estaba a mano o a la vista.

Parte de nuestro belén con figurillas compradas en El Siglo (2015).

Allí, forradas de papel, se encontraban unas grandes estanterías, a modo de escaleras, donde se colocaban  multitud de figuras y complementos para hacer nuestro pequeño belén casero; una costumbre, por aquellos tiempos muy frecuente y que todavía seguimos manteniendo, pues, cuando llega la Navidad, aún colocamos el completo Belén que, figura a figura, nos iba regalando tía Eugenia cada año.  En el primer piso también se exponía toda la jugetería y en el segundo, los muebles.
En  mi casa de Jaca con mis juguetes


La verdad es que este establecimiento, visto hoy, era una mezcla entre un "Todo a cien" y un pequeño "Corte Inglés" jacetano, que maravillaba, sobre todo, a los niños, en especial cuando llegaba la Navidad debido a la gran cantidad de juguetes que colocaban en el interior y en el escaparate. Era emocionante echar la carta a los Reyes Magos en una cajita que, a modo de buzón, sostenía un Rey entre sus manos.

Su majestad el rey Melchor sentado en su trono, en el interior de los almacenes El Siglo, recogiendo la carta que le escribieron dos  "mozetes" jacetanos en 1964: Quico  Ceballos y su prima María Jesús (Foto Q. Ceballos). 
También era muy normal que los chavales nos acercáramos a comprar canicas, indios y vaqueros, arcos, pistolas, trenes eléctricos, aviones, camiones, coches (minicars), muñecas, las palmas para el Domingo de Ramos, jaulas para los grillos (que cogíamos en los glacis de la Ciudadela), jaulas para los "tariles" y cardelinas (que atrapábamos con vesque en el Ferial), petardos, perdigones para escopetas de aire comprimido, cazamariposas... y el primer Scalextric que se vio en Jaca que, expuesto en uno de los escaparates pintados de verde en la calle del Obispo, nos ponía "los dientes largos" a todos los chavales cuando una de las dependientas lo ponía en marcha, a eso de las 19.30h. 

Año 1964, José Sánchez-Cruzat ( boina blanca), familiares y dependientes: Tomás, José Luis, Gerardo, Josefina, Alicia, Martina, Manolita, Luis, Mari Carmen, entre otros. Se habían desplazado con las furgonetas de casa Borau en un viaje a la feria de Pau y a Lourdes.